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Cine en el primer semestre 2026: una recuperación que también toca a la Argentina

Además del fútbol y la autoflagelación, otro de los deportes más extendidos en la Argentina (aunque no necesariamente bien jugados) es el análisis de números. Pasemos de largo sobre el hecho ...

Además del fútbol y la autoflagelación, otro de los deportes más extendidos en la Argentina (aunque no necesariamente bien jugados) es el análisis de números. Pasemos de largo sobre el hecho de que, muchas veces, hablar de “grafiquitos” tiende a la falacia estadística, como aquel presidente que dobló un papelito para no mostrar una columnita que desmentía sus palabras. Y también del otro: que analizar números se relaciona directamente con la mencionada autoflagelación. Mirarlos y tratar de entenderlos permite, por ejemplo, decir que la famosa catástrofe de la asistencia del público a los cines en nuestro país no parece ser tal, que en realidad la tendencia es hacia el alza en consonancia con el negocio global y que el verdadero problema no pasa por la cantidad de espectadores o las entradas vendidas, sino qué películas son las que venden. En criollo: estamos mal, pero no tan mal.

La tercera década de este siglo comenzó con el reseteo forzado por el virus del Covid-19. En 2019, antes de la pandemia, la taquilla global llegó a los 42.500 millones de dólares, mientras que en nuestro país se vendieron 48,7 millones de entradas. En 2021, cuando los mercados más grandes ya operaban sin las restricciones sanitarias, la global llegó a los 21.400 millones de dólares, mientras que localmente se vendieron 13,5 millones de tickets. Para no aburrir con tantos números, digamos que el promedio global anduvo, en este lustro, por los 30.000 millones de dólares, mientras que en nuestro país va por los 30 millones de tickets. Hay picos y hay valles, por supuesto, en estos años (más en 2023, menos en 2024), pero lo más importante es que mientras la taquilla global aún está un 20% por debajo de la anterior a 2020, la local sigue un 33% por debajo, menos que el promedio.

Por otro lado, los tanques de taquilla funcionan más o menos igual en todos los mercados. Quizás es una excepción China –el segundo más grande– porque se dedicó a crear un mercado de films locales que funcionan como sustitución de importaciones respecto de Hollywood. De hecho, tuvieron la película más vista de 2025 y entre las cinco más vendedoras de la historia, Ne Zha 2, que aquí pasó sin pena ni gloria, casi inadvertida. Pero el comportamiento de ese mercado es excepcional salvo porque lo que vende entradas es el tanque gigantesco (local, lo mismo que sucede en los EE.UU.: solemos olvidar que las películas grandotas son “cine nacional” para los estadounidenses). Hecha esta salvedad, Toy Story 5 vende proporcionalmente lo mismo en Ohio que en Córdoba.

Y este año la taquilla global del primer semestre está en 16.600 millones de dólares, cuando todavía faltan varios de los tanques más importantes y, potencialmente, más recaudadores a nivel mundial (La Odisea, que se estrena el jueves próximo y la nueva Spider-Man). Es decir, está dentro del promedio, pero con tendencia al alza. Pero ¿qué pasa en la Argentina? En los primeros meses del año, que coincidieron con un repunte inflacionario y una caída evidente del salario real y el poder adquisitivo, parecía que el paisaje iba a empeorar respecto de 2025. Sin embargo, con los mismos estrenos “por venir” que el resto del planeta, ya se vendieron 15 millones de entradas. Con una salvedad respecto del funcionmiento de muchos otros mercados: aquí un Mundial afecta la taquilla. Pero al mismo tiempo, vemos que, a esta altura del año, hay por lo menos cuatro películas con más de un millón de espectadores. Toy Story 5 pasará este fin de semana, casi con toda seguridad, los 2,5 millones; Zootopia 2, que se estrenó en noviembre del año pasado, pero hizo más de la mitad de su taquilla en este, arañó los 2 millones. El Diablo viste a la moda 2, todavía en cartel, está en 1,2 millones –importante: es más una película “adulta” que “apta para todo público”–, lo mismo que Michael, que cerró en el millón como Súper Mario Galaxy y Avatar-Fuego y cenizas.

Lo que se deduce es que, crisis o no crisis, el público va a ver las películas que quiere ver. No es que el cine sea inmune a la caída del salario, pero los films que despiertan interés masivo funcionan siempre en el plano económico. Y hay otro fenómeno: películas pequeñas que no están pensadas como “masivas” pero generan interés y buen boca a boca (la excelente Obsesión y la interesante Backrooms, entre otras). Dicho de otro modo y volviendo al principio: mal, pero no tan mal. O, igualmente, mal que en el resto del mundo.

O no. Hay una diferencia enorme: en países no centrales, pero con cinematografías importantes como España, Francia, Italia o, en el continente, Brasil, México y Canadá, hay una muy buena performance anual de películas locales. No solamente de los “tanques” masivos de cada mercado, sino productos medios que convocan un público importante que vuelve sustentables a esas industrias. Veamos un ejemplo: en Francia, en 2025, la cuota del mercado local fue de 37,7%, con cerca de 280 films nacionales estrenados. España alcanzó el 19% con 260 películas. Mientras que Brasil tuvo 160 estrenos propios que se llevaron el 10% de la taquilla. Por supuesto, no son Corea del Sur (41,1% del mercado se lo lleva el cine local), que es un caso de estudio aparte, pero es interesante notar que con una cantidad de películas nacionales similar a los de la Argentina (220 en 2025) todos esos países logran tortas mayores. No hay muchos datos consolidados de cómo viene 2026, pero sí podemos decir que en España la “torta” nacional es de alrededor del 23% y en Francia cae al 13%. Pero en ninguno de los dos casos llegó la “temporada alta nacional”, del otoño e invierno boreales.

En todo caso, estos números muestran que donde hay un público atento al cine propio en salas, la diferencia de rendimiento se aleja mucho menos del promedio local que en el caso argentino, donde la cantidad no implica necesariamente mayor recaudación (aparente y desgraciadamente parece lo contrario). Porque todos estos datos demuestran tres cosas. Primero: que si hay una película que interese al público, el público responde igual con o sin crisis económica. Segundo: que una cinematografía propia con cuatro o cinco películas taquilleras al año blinda la exhibición a los avatares de éxito o fracaso globales. Y tercero: que la Argentina no es ninguna excepción, lo que funciona a nivel internacional suele funcionar igual aquí.

Dicho esto, el dato más alentador es que nuestro país ya recaudó la mitad que en 2025 sin que se hayan estrenado los “tanques” más grandes y a dos semanas de que comiencen en el mercado más importante del país -el AMBA- las vacaciones de invierno. ¿Estamos mal? No, no tanto. Y seguramente todo va a estar mucho mejor, al menos para las salas, aunque quede en deuda todavía la participación en el negocio de nuestras propias películas

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/cine-en-el-primer-semestre-2026-una-recuperacion-que-tambien-toca-a-la-argentina-nid12072026/

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