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El potencial de los data centers: ¿puede la Argentina ser un actor clave de la inteligencia artificial?

Durante siglos, existió una infraestructura clave en las ciudades que empujaba su crecimiento y multiplicaba la actividad económica, política y cultural: los puertos. Conectaban una ciudad con m...

Durante siglos, existió una infraestructura clave en las ciudades que empujaba su crecimiento y multiplicaba la actividad económica, política y cultural: los puertos. Conectaban una ciudad con mercados internacionales, atraían el comercio y generaban un ecosistema económico a su alrededor. Hoy, una nueva infraestructura cumple un rol estratégico en la consolidación de las ciudades y ha llevado a que un gran motor de la economía ya no se traslade por agua: los centros de datos.

Estas estructuras, que por fuera parecerían no contener nada en particular, son el corazón del mundo digital: alojan en su interior miles de servidores que hacen posible que la gente pueda hacer una videollamada, descargar un video, procesar pagos con su tarjeta de crédito y, más recientemente, mantener una conversación con ChatGPT, Gemini y cualquier otra IA.

¿Por qué un tema tan técnico, que parecería reservado para especialistas de la computación, empieza a instalarse en la agenda argentina? ¿Por qué, de un día para el otro, una empresa como la estadounidense Nvidia -fabricante de chips de alto rendimiento- pasó a formar parte del vocabulario cotidiano? Gran parte del interés se explica por el hecho de que la inteligencia artificial está redefiniendo los requerimientos de la infraestructura digital. Un terreno en el que la Argentina busca posicionarse como un actor relevante en el mundo por las ventajas geográficas y de recursos con las que cuenta el país.

“Así como en otras etapas del desarrollo económico fueron estratégicos los puertos, las rutas o los ferrocarriles, hoy los centros de datos, la conectividad y la energía son activos clave para el crecimiento de la economía del conocimiento. La infraestructura digital ya no es un tema exclusivamente tecnológico; es una política de desarrollo productivo”, señala Pablo Fiuza, presidente de la Cámara de la Industria Argentina de Software y fundador de la firma QServices.

“Tanto el entrenamiento de modelos como la creciente adopción de aplicaciones basadas en IA demandan mayores capacidades de procesamiento, almacenamiento, conectividad y eficiencia energética”, explican en el sector de comunicaciones. “A esto se suma la demanda de los grandes proveedores de nube (AWS, MicrosoftAzure, Google Cloud y Oracle), el sector financiero y fintech, que requiere alta disponibilidad y seguridad, y las telecomunicaciones, impulsadas por el crecimiento del tráfico digital y el despliegue de redes 5G”, explican desde la empresa pública Arsat.

Muchos recordarán que en octubre de 2025, la compañía que hace tres años cambió el rumbo del mundo digital con el lanzamiento de ChatGPT, posó la mirada en la Argentina: OpenAI firmó una carta de intención con la empresa Sur Energy, liderada por el empresario argentino Emiliano Kargieman (fundador del unicornio Satellogic), para desarrollar un centro de datos en la Patagonia, en un proyecto que demandaría una inversión de hasta US$25.000 millones, según se anunció. El objetivo del emprendimiento -del que no hubo otras novedades sobre avances, aunque se trata de una apuesta de largo plazo que estaría avanzando- es atender la demanda regional de herramientas de IA.

La propia YPF se sumó recientemente al interés por los data centers. Horacio Marín, presidente y CEO de la petrolera, señaló hace unos días que la compañía estudia montar un centro de datos aprovechando el gas excedente de Vaca Muerta y la experiencia de su energética YPF Luz. YPF también firmó un acuerdo con Tesla, de Elon Musk, para analizar oportunidades de colaboración tecnológica.

El 25 de junio último, la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de ley de Súper RIGI. La iniciativa crea el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias, entre ellas, la infraestructura tecnológica y digital.El Súper RIGI contempla una serie de ventajas impositivas para nuevos proyectos que quieran instalarse en la Argentina e impliquen un desembolso mínimo de US$1000 millones. Entre los beneficios, figuran una importante reducción impositiva en el Impuesto a las Ganancias (una alícuota del 15%) y del IVA, exenciones aduaneras para importar bienes de uso y la liberación gradual en la liquidación de divisas de exportación.

Con este panorama de fondo, empresarios y especialistas ligados con el sector tecnológico analizan la posibilidad de que la Argentina se convierta en un protagonista de los negocios en los próximos años. “La demanda por procesamiento de datos no hace más que crecer”, afirma Víctor Valle, ex director general de Google en el país durante años y hoy al frente de la consultora Pieper AI. El ejecutivo agrega que el interés por construir centros de datos en el país es concreto y hay proyectos en evaluación.

La nube y la tierra

Aunque iniciativas como el Súper RIGI funcionan como señales políticas que pueden animar a las grandes tecnológicas a inyectar inversiones en el país, es preciso aclarar el lugar que ocupa la Argentina en el mapa global de esta industria. “Hay que entender que hoy la Argentina es un país que no está muy desarrollado en todo lo vinculado al procesamiento de datos”, explica Noelia Miranda, directora de Secure Power para la Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric.

Cushman & Wakefield, empresa global de servicios inmobiliarios corporativos, brinda algunos números que permiten poner esta situación en perspectiva. En un mercado que se mide principalmente en MW (megavatio) -que es la capacidad de potencia eléctrica instalada para alimentar y refrigerar servidores-, hoy, Brasil cuenta con 2100 MW operativos en data centers y Chile con 624 MW, mientras que en la Argentina hay solamente 73 MW. En cantidad de centros de datos, la Argentina cuenta con 45, mientas que Brasil posee 215 y Chile, 64.

Si el proyecto “Stargate Argentina” anunciado el año pasado por la firma Sur Energy, en conjunto con OpenAI, llegara a tomar cuerpo, “esta única iniciativa multiplicaría por casi siete veces toda la capacidad actual instalada en el país”, apunta Juan Querol, broker industrial de Cushman & Wakefield. Según el anuncio del año pasado, el data center tendría una capacidad de hasta 500 MW, con la mencionada inversión total de US$25.000 millones.

¿Qué explica el escaso desarrollo de centros de datos en la Argentina? “Yo creo que el cierre que tuvo la Argentina en los últimos años en la parte macroeconómica hizo que la inversión en data centers en el país no sea tan viable, y que muchos de los clientes que querían desarrollar estas infraestructuras se volcaran a otros países”, opina, contundente, Miranda. Para la directora de Schneider, que se muestra entusiasmada con el Súper RIGI, la actual estabilidad política y económica está haciendo de la Argentina un destino más atractivo para las inversiones, pero advierte que esa condición debe sostenerse en el tiempo para que los inversores puedan confiar.

“Durante el gobierno de Macri, Amazon trabajó para colocar uno de sus grandes data center en la Argentina. Sin embargo, no se concretó un proyecto de ley que buscaba brindar seguridad jurídica a este tipo de actores -la ley de no responsabilidad de los intermediarios tecnológicos-, por lo que Amazon terminó yéndose y se instaló en Chile", recuerda un ejecutivo del sector tecnológico al acotar que el interés por los centros de datos no es nuevo y enfatizar la importancia de la estabilidad en las reglas de juego.

Los números que conllevan estos desarrollos ayudan a entender por qué la previsibilidad es algo tan importante a la hora de avanzar con una apuesta de este tipo. “El costo por levantar solamente la infraestructura de un data center del tipo que construyen los hiperescaladores -gigantes tecnológicos que diseñan, construyen y administran centros de datos a escala global- es de entre US$100 y US$300 millones, fácil”, señala Ariel Graizer, presidente de la Cámara Argentina de Internet (Cabase), y agrega: “Luego, el cliente destina mucho dinero también en los equipos que se instalan en el interior. Es mucho capital y un proceso largo, por eso es importante dar garantías”.

Daniel Nofal, cofundador de iPlan, Restart y Fibertel, brinda también detalles de los números involucrados. Según datos de Jones Lang LaSalle, dice, “100 MW de data center de IA tienen un costo de unos US$3600 millones -US$1100 millones de pura infraestructura de edificio, energía y US$2500 millones de equipamiento en los GPU, servers, memoria-. Son valores muy grandes y eso no tiene en cuenta que debe haber inversiones en infraestructura de energía también".

En definitiva, los especialistas coinciden en que la existencia de reglas claras y estables es determinante para el desarrollo de estos emprendimientos. “La oportunidad va a depender de la previsibilidad regulatoria y la capacidad de garantizar energía durante décadas”, concluye Valle. “Facilitar la importación de equipamiento crítico (como los GPU de última generación) y ofrecer un marco normativo de estabilidad cambiaria e impositiva a largo plazo son precondiciones obligatorias”, agrega Leandro Mora Alfonsín, director ejecutivo de Argencon, la cámara que nuclea a las empresas de la economía del conocimiento en la Argentina.

Qué hace falta

Más allá de la estabilidad normativa, para que un centro de datos pueda funcionar se necesitan varios elementos a su alrededor: infraestructura eléctrica, conectividad, suelo y talento. En ese sentido, la Argentina muestra un mapa favorable en varios aspectos.

Desde Schneider Electric explican que, a nivel mundial, el factor diferenciador clave para la inversión en centros de datos ya no es solo la conectividad o el costo del suelo, sino la disponibilidad de energía fiable y eficiente. “En ese sentido, la Argentina cuenta con fundamentos sólidos: abundantes recursos energéticos, un mix que incluye fuentes hidroeléctricas y nucleares (que resultan especialmente atractivas para infraestructuras con bajas emisiones de carbono) y el potencial de Vaca Muerta como columna vertebral energética estable durante la transición”, destaca Miranda.

Nofal opina que la red eléctrica argentina aún no está preparada para un crecimiento acelerado: “Se necesitan muchas inversiones para el nivel de capacidad eléctrica que requieren estos proyectos. Hay un marco regulatorio que permite el desarrollo y se están instalando parques solares y eólicos importantes, pero seguramente será uno de los cuellos de botella del crecimiento”. Valle también considera que la red eléctrica argentina no está preparada para un crecimiento acelerado, pero agrega que esto “no quiere decir que, en poco tiempo, con la inversión adecuada, lo esté“.

Las tecnológicas no pasan por alto que la Argentina forma parte del Triángulo del Litio, una de las mayores reservas de este mineral del mundo, y que está impulsando proyectos de cobre, ambos esenciales para la electrificación, la expansión de la red eléctrica y el crecimiento de la infraestructura digital. Otro factor que juega a favor del atractivo local son las capacidades técnicas reconocidas y el desarrollo de la economía del conocimiento, con demanda creciente de servicios de procesamiento de datos, en la nube y basados en la inteligencia artificial.

Las condiciones climáticas del país también favorecen las inversiones, recalcan los especialistas. “Oportunidades hay muchísimas, ya que tenemos talento en el país, territorios y un clima favorable en la Patagonia”, resume Miranda. Además, según Cushman & Wakefield, el de los data centers un negocio que requiere suelo disponible: “Muchos países ya no tienen espacio o lo tienen saturado; la Argentina ofrece áreas industriales y logísticas subutilizadas. Además, hay una nueva red de cables submarinos, fibra óptica interprovincial, expansión 5G y aparición de Edge Data Centers: pequeños centros cerca del usuario”, explica Querol.

Teniendo en cuenta que uno de los costos más grandes de un data center es la refrigeración -por el enorme calor que producen los GPU y los servidores-, Nofal describe la ventaja que presenta la Patagonia para instalarlos. “Los lugares fríos facilitan esto. También es muy útil tener algún cuerpo de agua, ya que se utiliza refrigeración líquida para mayor eficiencia”, explica. Desde Arsat añaden la buena conectividad regional, gracias a las redes de fibra óptica y cables submarinos.

Según Graizer, de Cabase, son 14 las empresas que podrían estar interesadas en venir a la Argentina. “Hoy estamos atrasados, no tenemos data centers. Pero antes no teníamos energía y ahora la Argentina va a tenerla. Hay que construir infraestructura, infraestructura que se entierra por muchos años, porque «la nube» requiere de muchas instalaciones y no te la podés llevar si el negocio no va bien”.

El efecto en la Argentina

Si las inversiones proyectadas finalmente aterrizan en la Argentina, el efecto en el país podría ser muy positivo. Esto no se vincula únicamente a la mano de obra que demandará para construirlos y mantenerlos, sino a lo que esta infraestructura permitirá generar, las startups, aplicaciones y empresas que permitiría construir. “Un data center no va a ser generador de empleo enorme, pero sí parte de un ecosistema que puede elevar la sofisticación de la Argentina. La riqueza se captura más arriba de la cadena de valor”, explica Valle.

“La llegada de estos centros de procesamiento críticos no solo inyecta capital, sino que dota de densidad, sofisticación y baja latencia al entorno tecnológico local, permitiendo que las empresas que ya operan en el país expandan la naturaleza de sus operaciones locales hacia soluciones avanzadas de nube e IA”, agrega Mora Alfonsín.

Fiuza coincide en que la oportunidad para el país no está solo en atraer inversiones en infraestructura, sino en desarrollar un ecosistema que combine energía competitiva, talento tecnológico e innovación: “El verdadero valor se genera cuando alrededor de esa infraestructura crecen empresas de software, startups de IA y servicios exportables de alto valor agregado. El desafío, entonces, no es solo exportar energía, sino transformarla en inteligencia, innovación, conocimiento y servicios digitales capaces de competir globalmente”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/IA/el-potencial-de-los-data-centers-puede-la-argentina-ser-un-actor-clave-de-la-inteligencia-artificial-nid12072026/

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