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Alfredo Caro: “El Gobierno apoya la relación con Meitner Energy para hacer un reactor, pero está destruyendo el sector nuclear argentino”

“El sector de inversión en ciencia está sufriendo los embates de una política presupuestaria que tiende a hacerlo desaparecer y en el sector nuclear en particular, la crisis va en esa direcci?...

“El sector de inversión en ciencia está sufriendo los embates de una política presupuestaria que tiende a hacerlo desaparecer y en el sector nuclear en particular, la crisis va en esa dirección”, plantea. “Al mismo tiempo se hizo un anuncio sobre la llegada de Meitner Energy, un inversor privado para desarrollar un reactor en Argentina con enormes posibilidades de traer resultados positivos”, reconoce. “Hoy el Gobierno tiene una primera prioridad que es reducir el gasto público y para eso fue elegido. Ahora, achicar el Estado destruyendo el sistema de ciencia y técnica es miope”, cuestiona. “Hace cincuenta años que (Conrado) Varotto creó INVAP porque desde la administración pública no se puede hacer negocios en la industria, en el comercio, en la producción de bienes y servicios”, concede.

“El sector de inversión en ciencia está sufriendo los embates de una política presupuestaria que tiende a hacerlo desaparecer y en el sector nuclear en particular, la crisis va en esa dirección”

“En la administración pública, los instrumentos de gestión no son los adecuados. Sacar empresas afuera es la manera”, dice. “Después está CONUAR, que genera el combustible nuclear que utilizan esas centrales. Es considerada por toda la comunidad como el mejor ejemplo de cómo la CNEA supo generar empresas donde intervienen capitales privados para poner la actividad de producción fuera de lo que es la administración pública”, señala. “Quiero resaltar que el apoyo que el Gobierno brinda a la empresa Meitner es positivo. Es lo mejor que puede hacer el Gobierno: el máximo poder posible para apoyar la actividad de esta empresa privada con todo lo que ella puede brindar, junto con NASA y también INVAP y lo que pueden brindar en sus laboratorios, en su gente”, dice. “Por eso no me hace ruido que el Gobierno quiera hacer eso en el caso del RA-10 y la producción de radioisótopos. Lo que me hace ruido es que el Gobierno desatiende enteramente lo que queda de CNEA y no tiene una definición de para qué está la CNEA”, desarrolla. “Todos los países se enorgullecen de tener instituciones de élite. Si hoy China es una potencia económica es porque tiene instituciones de élite. ¿Cómo puede el Gobierno desatender la supervivencia del Instituto Balseiro?”, se pregunta. “Dentro de diez años va a surgir esta pregunta: ¿qué conocimiento va a vender si la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) no genera nuevos conocimientos?”, reflexiona. “Es como un regalo para la Argentina que exista un inversor privado interesado en desarrollar un reactor de patente argentina con ingenieros argentinos: le va a dar trabajo a muchísima gente. Abre la puerta para vender numerosos reactores al resto del mundo”, valora. “Los inversores tienen la capacidad de gerenciamiento, comercialización y de financiación como para llevar adelante este emprendimiento a escala. La Argentina no cuenta con ninguna institución con experiencia suficiente para afrontar esa escala”, advierte. El rol del Estado es poner dinero público para el desarrollo de nuevas capacidades. “Sin el desarrollo del sector nuclear apoyado por el Estado, la Argentina no tendría el peso que tiene hoy en el sector nuclear y en muchos otros sectores de la ciencia”, asegura. “El documento del Gobierno con los nuevos lineamientos del Plan Nuclear dice que la CNEA no genera recursos. Pero se equivoca. La CNEA genera recursos enormes con la generación de energía eléctrica. Hace cincuenta años que los genera, pero nunca volvieron a CNEA”, precisa. “El uranio no va a volver rica a la Argentina. Exportar uranio, o producir hexafluoruro de uranio, puede ser una fuente de ingresos, pero muy moderada. Los Small Modular Reactors (SMR) sí pueden cambiar la economía argentina”, subraya. “Con los años que tengo viviendo en el exterior, he comprobado que el rol del Estado en la inversión en investigación y desarrollo es el de generar nuevos conocimientos que pasan al sector productivo, privado o público, pero al sector productivo. Pero el rol del Estado fomentando el desarrollo de nuevas capacidades es un rol ineludible. Cuando el Gobierno haya estabilizado la economía, ¿qué sigue como modelo de país?”, concluye.

El respetado físico Alfredo Caro estuvo en La Repregunta. Exdirector del Instituto Balseiro en la década del ´90, de donde también se graduó de Licenciado en Física, Caro es un experto de reconocimiento global en la ciencia de los materiales aplicada a la tecnología nuclear. Hace más de veinte años que desarrolla su carrera en Estados Unidos, donde es profesor investigador en George Washington University.

Sector nuclear argentino: ¿hay crisis o una reestructuración con potencial? Estado v sector privado, ¿una alianza deseable? Reactor CAREM, ¿disputa ideológica o proyecto fallido? SMR, ¿una Vaca Muerta nuclear? Uranio, ¿por qué no hay futuro en ese sector? Meitner Energy y una ventana de oportunidad para la Argentina: ¿un nuevo sector de exportación? Caro hizo su análisis.

Aquí, la entrevista completa.

Sector nuclear argentino. ¿En crisis o con un futuro prometedor de inversión privada?

-Hay debates más o menos subterráneos, más o menos públicos, en relación a la situación del sector nuclear en la Argentina. La palabra que aparece es “crisis”. ¿Está en crisis el sector nuclear argentino?

-Está en crisis porque hay una colisión de dos fuerzas opuestas, fenomenales. Una de ellas está destruyendo el sector nuclear y por el otro lado, está la presencia de actores privados que prometen un futuro venturoso para el sector nuclear. Esa lucha entre ambas fuerzas se encuentra hoy en un punto crítico, y vaya a saber cuál es el desenlace de esta confrontación. El Gobierno está desatendiendo de una manera muy fuerte a todo lo que es educación, investigación y desarrollo. En general, el sector de inversión en ciencia está sufriendo los embates de una política presupuestaria que tiende a hacerlo desaparecer y en el sector nuclear en particular, la crisis que vemos va en esa dirección. Al mismo tiempo se hizo un anuncio sobre la llegada de Meitner Energy, un inversor privado, para desarrollar un reactor en Argentina que tiene enormes posibilidades de traer resultados positivos. Así que es una lucha entre dos fuerzas con objetivos diferentes.

-Según usted explica, la crisis tiene que ver con una decisión de achicar el gasto público por parte de este Gobierno y el impacto que esa política tiene en sectores de investigación y desarrollo nuclear. ¿Podría plantearse como un tema coyuntural o hay una decisión estratégica en ese achicamiento como consecuencia de la visión del Gobierno sobre el sector nuclear, que según esa perspectiva, debe genere rentabilidad y ser sostenible económicamente, con sus propios medios o sumando sus propios medios y ganancias al presupuesto cada vez más reducido que el Estado nacional aporta?

-Hay una visión que piensa que el Estado quiere destruir al sistema nuclear y hay otra versión un poco más benigna, que es lo que yo pienso, que dice que el Estado no sabe bien qué hacer con el sector nuclear. Voy a hablar del sector nuclear en particular, aunque en la Argentina toda la investigación y desarrollo está en crisis. Pero el sector nuclear, por ejemplo, con este documento que emitió el Gobierno hace unos días…

Milei y los nuevos lineamientos del Plan Nuclear. ¿Promesas presentes, problemas futuros?

-Se refiere a esto: el domingo pasado, se cumplieron setenta y seis años de la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). En ese acto de celebración, las autoridades de la Secretaría de Asuntos Nucleares presentaron los nuevos lineamientos del Plan Nuclear Argentino.

-Sí, así es. Es un documento de cincuenta páginas que se enfoca en cómo la CNEA no ha sabido hacer negocios con el conocimiento que produce. Y en ese sentido, el documento acierta en hacer un diagnóstico duro y en proponer una estrategia de futuro para vender mejor los conocimientos de CNEA. Ahora bien, ese documento podría ser el capítulo dos de un documento que se titule “Lineamientos de Política Nuclear”, pero el capítulo uno debería estar dedicado a la política nuclear, es decir: ¿a dónde quiere el Estado argentino llevar la enorme infraestructura que tiene el sector nuclear hacia el futuro? Se pueden vender los conocimientos de hoy. Es cierto que se puede hacer eso mejor que lo que hace la CNEA, pero dentro de diez años va a surgir esta pregunta: ¿qué conocimiento va a vender si la CNEA no genera nuevos conocimientos? El documento tiene un componente positivo, de diagnóstico. Pero lo que falta es, tal vez, más importante que lo que aporta. El documento no tiene autores. En un documento de lineamientos de política nuclear uno espera ver el conjunto de nombres de las personas con experiencia en el área que han contribuido a las ideas allí expresadas. Bueno, el documento del Gobierno no tiene firma, ni siquiera la del secretario de Asuntos Nucleares, pero menos aún del conjunto de gente consultada para generar ese documento. No refleja lo que el Estado quiere hacer. Hoy el Estado tiene una primera prioridad que es reducir el gasto público y para eso fue elegido el Gobierno. Es un Gobierno legítimo y fue elegido para achicar el Estado. Ahora, achicar el Estado destruyendo el sistema de ciencia y técnica es miope: el día de mañana la Argentina no va a poder comprender cómo funciona el mundo.

“Todos los países se enorgullecen de tener instituciones de élite. Si hoy China es una potencia económica es porque tiene instituciones de élite. ¿Cómo puede el Gobierno desatender la supervivencia del Instituto Balseiro?"

-La palabra “negocio” resuena y se destaca casi con un resaltador flúor, lo mismo que “investigación y política estratégica”. Su planteo es que los lineamientos están enfocados en la comercialización de servicios, de posibilidades de fabricación, de operación, de concesiones de reactores que sean explotados a partir de cánones que las empresas privadas pagan, y que ya no sean explotados por la CNEA Su planteo es que lo que se está descuidando es la producción del conocimiento que sostiene ese sistema.

-Sí, así es. El documento del Gobierno deja entrever la posibilidad de que el RA-10, que pronto va a ser terminado, un enorme logro de CNEA y de INVAP, pueda ser operado por manos privadas y que los radioisótopos que produce puedan ser vendidos y comercializados por del mundo productivo, empresas públicas inclusive, pero por el mundo empresarial y no la administración pública que es la CNEA. Esa idea no es equivocada. Ahora, uno puede vender hoy el RA-10 a una empresa y que lo opere otra empresa. El asunto es qué va a vender mañana si no queda definido qué es la CNEA residual. ¿Se acuerdan que hace treinta años quedó una CNEA residual? Fue en el año ‘94 cuando se separó NASA, para vender NASA.

-Vamos a precisar los términos; CNEA es la Comisión Nacional de Energía Atómica y NASA es Nucleoeléctrica Argentina S.A., una empresa que la gestión del presidente Javier Milei quiere privatizar.

-Sí. Hace treinta años NASA se creó con la misma idea de hoy, es decir: que las actividades productivas tienen que ir a manos del mundo empresarial. No es una idea equivocada. Se quiso privatizar hace treinta años y no se logró, pero se la separó de CNEA, es decir, de la administración pública, y se generó una empresa. Es la misma idea que hoy quiere llevar adelante el Gobierno con el RA-10, por ejemplo. No me parece equivocado, pero cuando se generó NASA, los legisladores previeron que NASA pagaría un canon a CONEA para financiar la investigación y desarrollo. Lo dice el artículo 14 del Decreto 1540 del año 94. Nunca se cumplió. El documento del Gobierno dice que la CNEA no genera recursos. Pero se equivoca. La CNEA genera recursos enormes con la generación de energía eléctrica. Hace cincuenta años que los genera, pero nunca volvieron a CNEA; van a otro lado. Si no vuelven a CNEA, queda desfinanciada.

Sector nuclear argentino. ¿Es rentable o no?

-¿Hay cálculos de cuánta rentabilidad genera la CNEA en un año por generación de energía eléctrica?

-Hasta hace muy pocos meses, había una ley que decía que las empresas públicas no pueden generar utilidades, que sólo pueden recuperar costos de operación de mantenimiento. Pero en el decreto de hace treinta años, decía que el costo de operación y de mantenimiento incluiría un canon de 50 millones de dólares por año. Multiplicado por los treinta años que han pasado, son 1.500 millones de dólares. Ese dinero podría haber financiado el reactor CAREM y tener un flujo de dinero constante que habría facilitado su desarrollo. Ese dinero podría ser suficiente para financiar el RA-10, para financiar la medicina nuclear. Es decir, la CNEA, como sector nuclear, es generadora de recursos en cantidades importantes. Y si parte de esos recursos se hubieran derivado al sector nuclear, como estaba previsto en la legislación de entonces, hace treinta años que el sector habría tenido un devenir económicamente sólido y, sobre todo, estable, lo que hubiera permitido programar las actividades. Eso nunca sucedió y hoy, con un Gobierno que tiene como primera prioridad reducir el gasto público, el presupuesto de CNEA es insuficiente, no sólo en relación a los salarios sino también operativamente.

-Hay cálculos que muestran una caída del presupuesto de CNEA en términos reales del 53 por ciento respecto de 2023. ¿Esto es así?

-No tengo la información oficial, pero me comunico con mucha gente en la Argentina y me dicen eso. En Bariloche, hay deudas de luz y gas, es decir, la CNEA no está funcionando, no tiene presupuesto para operar, y mucho menos para hacer su tarea de investigación y desarrollo. Además, el nivel salarial es indigno para profesionales de la magnitud de la gente que tiene la CNEA.

-Repasemos las instituciones que componen el sistema nuclear argentino, los principales grandes reactores que generan electricidad y las empresas estatales o mixtas, con participación privada y participación estatal, ¿Podría enumerarlos?

-Sí, claro. El sistema nuclear argentino tiene varios actores, muchos de ellos son empresas que fueron generadas por la CNEA o desprendimientos de la CNEA. NASA es la más grande; opera las tres centrales nucleares. Después está CONUAR, que genera el combustible nuclear que utilizan esas centrales. Dioxitek provee el insumo para generar combustible. Hay otras fábricas absorbidas dentro de CONUAR, como FAE, que hace aleaciones.

Asociación pública-privada. ¿Por qué es el modelo virtuoso para el sector nuclear?

-¿CONUAR es una empresa mixta, con Pérez Companc y un tercio de participación estatal?

-Sí. Es un ejemplo de cómo capitales privados pueden convivir con el Estado y generar beneficios para el Estado porque la economía recibe un beneficio de CONUAR. Es considerada por toda la comunidad como el mejor ejemplo de cómo la CNEA supo generar empresas donde intervienen capitales privados para poner la actividad de producción fuera de lo que es la administración pública. Siempre digo que hace cincuenta años que (Conrado) Varotto creó INVAP porque desde la administración pública no se puede hacer negocios en la industria, en el comercio, en la producción de bienes y servicios. En la administración pública, los instrumentos de gestión no son los adecuados. Sacar empresas afuera es la manera. Por eso no me hace ruido que el Gobierno quiera hacer eso en el caso del RA-10 y la producción de radioisótopos. Lo que me hace ruido es que el Gobierno desatiende enteramente lo que queda de CNEA y no tiene una definición de para qué está la CNEA.

El documento del Gobierno con los nuevos lineamientos del Plan Nuclear dice que la CNEA no genera recursos. Pero se equivoca. La CNEA genera recursos enormes con la generación de energía eléctrica. Hace cincuenta años que los genera, pero nunca volvieron a CNEA

-La CNEA fue capaz de producir este desarrollo que desemboca en el reactor RA-10 que produce radioisótopos, que se comercializan en el sistema de salud. Eventualmente, si se desatiende la investigación y el desarrollo de conocimiento dentro del ecosistema con eje en CNEA, ¿la Argentina pierde la capacidad de nuevos desarrollos futuros? ¿El planteo es éste?

-Sí, exactamente. Con los años que tengo viviendo en el exterior, he comprobado que el rol del Estado en la inversión en investigación y desarrollo es el de generar nuevos conocimientos. Una vez que esos conocimientos son desarrollados, en todos los países que conozco, pasan al sector productivo, privado o público, pero al sector productivo. El rol del Estado es poner dinero público para el desarrollo de nuevas capacidades. Eso siempre ha sido lo que ha hecho con él y se ha sacado de sí las actividades productivas, como en el ejemplo de CONUAR. Así debería seguir. Pero el rol del Estado fomentando el desarrollo de nuevas capacidades es un rol ineludible. Sin eso, la Argentina no tendría el peso que tiene hoy en el sector nuclear y en muchos otros sectores de la ciencia. Yo me concentro en el sector nuclear porque es el tema de hoy, pero la Argentina tiene desarrollos logrados a través del mundo universitario, del CONICET, en muchos sectores. La Agencia Nacional de Promoción fue una creación extraordinaria para financiar la investigación en el sistema de ciencia y técnica de Argentina, pero hoy entiendo que no está funcionando.

“Made in Argentina”. ¿Abandono del desarrollo de conocimiento?

-¿Cuándo se creó la Agencia de Promoción?

-La Agencia se creó en 1997, resultado del trabajo de Mario Mariscotti y (Francisco) Paco de la Cruz. Yo colaboré un poquito.

-Físicos nucleares de mucho renombre.

-La Agencia financió toda la ciencia en la Argentina con un mecanismo absolutamente estándar en el resto del mundo. Era una institución ejemplar, con métodos competitivos de asignación de recursos y de seguimiento de los objetivos propuestos en cada propuesta. Entiendo que hoy está desfinanciada. El CONICET está desfinanciado, la CNEA está financiada. La cuestión es: cuando el Gobierno termine de arreglar las cuentas públicas, que es su primera prioridad, ¿qué país quiere construir? Ésa es la pregunta que me hago. No está claro a dónde vamos a llegar como sociedad desarrollada si se liquida el sistema de innovación. Hoy en día la riqueza la genera la economía del conocimiento. Con la Inteligencia Artificial (IA), el mundo está cambiando a un ritmo tal, o mañana con la computación cuántica… Si la Argentina no sigue el ritmo del progreso, va a quedar un país muy primitivo. Vamos a explotar cobre, litio y petróleo y gas, que también requiere mucho desarrollo, pero con eso solo no vamos a hacer un país que dé bienestar para toda la sociedad. Hace falta el conocimiento que genera las riquezas de hoy en día y eso está siendo descuidado. Yo no entiendo: cuando cierren las cuentas públicas y el Gobierno haya estabilizado la economía, que para eso fue elegido, ¿qué sigue como modelo de país? No me queda claro; no me parece que esté claro.

El futuro nuclear argentino. ¿Por dónde pasa? De los pequeños reactores al uranio

-Para darle más precisión aún a este análisis, me interesa entender esta cuestión: ¿cuáles son los desarrollos potenciales, las oportunidades en el campo específico de la energía nuclear en la Argentina? En relación a esta cuestión, por un lado, está el reactor CAREM, que se está construyendo desde hace muchos años y está avanzado en un 60 por ciento, pero el Gobierno no lo considera estratégico y está frenado. Por el otro, los reactores modulares pequeños en general. También, la minería del uranio, la explotación del uranio y el agregado de valor a esa explotación. En el discurso del domingo, el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, dijo esto: “No tenemos que conformarnos con minar uranio, tenemos que exportarlo con valor agregado”. ¿Cuáles de esos tres campos -un reactor como el CAREM o reactores modulares pequeños, que es el tipo de inversión que quiere llevar adelante el emprendimiento de Meitner anunciado por el Gobierno, o la explotación y potenciación del uranio con valor agregado- son la vía con mayor potencial?

-La pregunta es compleja y requeriría toda la entrevista. Pero hablemos primero de los reactores pequeños. El CAREM es un problema.

-¿El CAREM es un reactor pequeño?

-Es un reactor pequeño desarrollado por la CNEA desde hace cuarenta años a un ritmo lento. En la actualidad está paralizado. El tratamiento que se hace en la prensa y en la opinión pública es muy negativo. Destruye la imagen de la CNEA y del sector nuclear en la sociedad argentina. El tema del CAREM tiene que ser tratado a otro nivel, mucho más alto.

“Es como un regalo para la Argentina que exista un inversor privado interesado en desarrollar un reactor de patente argentina con ingenieros argentinos: le va a dar trabajo a muchísima gente. Abre la puerta para vender numerosos reactores al resto del mundo”

-¿Por qué es muy negativo el modo en que se plantea ese tema? ¿Qué se está diciendo?

-Porque hay dos sectores, uno que dice que abandonar el CAREM es un problema de traición a la patria y otro dice que el CAREM no sirve para nada. Ninguna de esas opiniones, incluso la mía, tiene ningún valor. El CAREM necesita ser evaluado por alguien externo e independiente de la CNEA y de todos los actores involucrados. Esa evaluación tiene que decir cuál es el nivel de desarrollo alcanzado porque cuando se dice que está en tal grado de desarrollo o que falta tanto dinero, son afirmaciones que no tienen sustento. El Gobierno lo detuvo, pero lo detuvo de una manera que no es la forma de parar una inversión que tiene más de diez años, cientos de personas trabajando y muchísimo dinero puesto ahí. Tal vez haya que pararlo después de una evaluación técnica independiente, pero la manera de parar un capital así debería ser mucho más ordenada. Hay que preservar el conocimiento, la propiedad intelectual y la memoria de cálculo. No se puede destruir el trabajo de diez años de muchísima gente y decir esto no sirve. Eventualmente no servirá, no lo sé, pero la manera de pararlo es preservando los activos que se generaron allí. Y eso no está sucediendo.

“Sustitución de importaciones”. ¿Una matriz que también distorsiona al sector nuclear? El caso CAREM

-En la Argentina, suele darse una discusión sobre cuáles son los sectores estratégicos en los que el Estado argentino debería invertir y el riesgo de que eso se confunda la matriz conceptual de la sustitución de importaciones que conduce a sectores poco competitivos que no logran convertirse en exportadores. En relación al CAREM, ¿hay algún riesgo de que eso pase?

-Allí es donde hace falta una opinión externa que haga una evaluación concreta del potencial comercial del CAREM. Es un reactor muy innovador.

-¿Para qué se usaría el CAREM?

-El CAREM, el que está actualmente en construcción, es un prototipo de muy poca energía, pero uno con un nivel de energía tres, cuatro o cinco veces mayor, o varios de esos módulos, servirían para muchas cosas. Por un lado, para suministrar energía a la IA. También muchos países que no tienen gas o petróleo y no son países grandes, por ejemplo, una docena de países en Latinoamérica podrían beneficiarse de un reactor de pequeña escala. Me refiero a países que no tienen redes de petróleo y gas y no tienen redes. Es una escala de reactor que tiene mucho interés en el mundo. Pero si es el CAREM comercial o no, no es un dato que se pueda determinar libremente y sin la información correspondiente. Habría que hacer un análisis. Las opciones tecnológicas del CAREM son muy originales. Hoy los reactores modulares pequeños, de potencia de hasta 300 megawatt, buscan ser económicamente viables. Y tal vez el CAREM no lo es, pero ese detalle tiene que provenir de un estudio serio y no de opiniones de periodistas. No está sucediendo.

-Algunas precisiones antes de avanzar: cuando dice “pequeño”, ¿qué quiere decir ?

-Small Modular Reactor (SMR).

-¿Una planta como la de Atucha es un gran reactor y un reactor pequeño es una planta más chica?

-Atucha I es de esa potencia pequeña porque es muy viejo. Tiene cincuenta años. Pero los reactores grandes de hoy son de mil a 1600 megawatts y “pequeño” significa hasta 300 megawatts, es decir, una potencia tres, cuatro o cinco veces más pequeña que la de los grandes.

Reactores modulares pequeños. ¿Un futuro exportador viable para la Argentina?

-Y en términos de infraestructura necesaria, ¿la edificación necesaria para instalar un reactor es más chica que la de un reactor grande o los viejos Atucha?

-Sí, la clave está en que un SMR se puede construir en una fábrica y llevar al sitio una vez su construcción bastante avanzada. En cambio, los reactores grandes necesitan ser construidos en el sitio: llevan entre ocho o diez años de construcción, miles de personas especializadas en el sitio y todo eso es muy costoso. Si uno puede llevar la fabricación al ambiente fabril, ése es el nicho que los SMR quieren explotar: la producción en serie, en fábrica, en ambiente fabril. El CAREM en construcción, de 200 megawatts, tiene un mercado reducido, pero es un prototipo. Todo el mundo coincide en que si el prototipo funciona con estas ideas o adopción de tecnologías singulares, se podría pensar en una escala un poco mayor para que sea más competitivo. De hecho, ya hay un reactor muy similar al CAREM, que es comercialmente competitivo y está licenciado, es el de NuScale Power. Es de 70 megawatts. Se pone en varios de esos módulos y se puede llegar así a mil megawatts sin problema: 70 es más que 35. Esa es la escala en la cual podría haber un CAREM comercial. Más allá del CAREM, en 2024, INVAP dio a conocer que tenía una patente de otro diseño de SMR. En agosto de 2024, se dio a conocer que, en los últimos seis años, INVAP estuvo negociando con la Oficina de Patentes de Estados Unidos la patente de un reactor innovador. En realidad, no innova casi nada, excepto en que se propone como económicamente viable: optimiza o minimiza el costo y por esa razón resulta atractivo. De los 120 proyectos SMR en el mundo, los que tienen financiación son un puñado que se cuenta con una mano. En Estados Unidos, hay varios y la mitad de la financiación de Estados Unidos es pública y la otra mitad privada. Ahora, la Argentina logró ser atractiva para un inversor privado que dijo: “La Argentina tiene una patente, tiene cientos sino miles de profesionales con experiencia. ¿Por qué no desarrollamos esa patente?” Hicieron un acuerdo con INVAP, crearon la empresa Meitner Energy, que está funcionando. El dinero proviene de un inversor norteamericano, el grupo Ansari. No piden nada de recursos públicos para desarrollar la ingeniería del reactor. Eso es una ventaja. Es como un regalo para la Argentina que exista un inversor privado interesado en desarrollar un reactor de patente argentina con ingenieros argentinos, porque eso le va a dar trabajo a muchísima gente. Pero más positivo aún es el hecho de que la empresa quiere construir el primero de su clase en la Argentina. Es bueno no porque la Argentina necesita energía eléctrica sino porque construir el primero le abre la puerta para vender numerosos reactores al resto del mundo. Estos inversores tienen la capacidad de gerenciamiento, comercialización y de financiación como para llevar adelante este emprendimiento a escala. La Argentina no cuenta con ninguna institución con experiencia suficiente para afrontar esa escala. Es como un regalo que haya un inversor interesado en la Argentina. La empresa ya está avanzando, está contratando gente de la Argentina.

Estatal vs. privado. ¿Cuál es el rol del sector privado y del Estado en el sector nuclear?

-Es muy interesante lo que señala: el anuncio que hizo el Gobierno la semana pasada sobre esta inversión de la empresa Meitner, que aprovecharía las condiciones del Super RIGI si se aprueba finalmente en el Congreso, tiene que ver con un desarrollo estratégico del Estado argentino en el sector nuclear, de este nuevo tipo de reactor que patentó en Estados Unidos. Y a partir de ahí se da la alianza estratégica con el sector privado y con un inversor de Estados Unidos. Es decir, es el modelo más virtuoso posible de este vínculo entre política estratégica estatal en un sector tan clave como el nuclear y el sector privado.

-Estoy de acuerdo con esa afirmación. Precisamente, el rol del Estado ha sido el de alentar las capacidades para que un grupo de gente en INVAP hiciera un desarrollo que finalmente se patentó en Estados Unidos. Es un gran mérito. Y ahora ese producto, que está listo para ser llevado a nivel industrial, es tomado por un inversor privado. Ése es el círculo virtuoso que la Argentina debería apoyar. Quiero decir algo positivo. Ahora bien, el Gobierno ha tenido una política nuclear errática. Cuando el 20 de diciembre de 2024, anunció el Plan Nuclear con el jefe de asesores y demás…

-Usted se refiere a Demian Reidel, que era el jefe de asesores de Milei, encargado del Plan Nuclear. Después se convirtió en el CEO de NASA, y terminó desplazado por denuncias de corrupción que la justicia está investigando.

-Sí, así es. Sin entrar en ese tema, el Gobierno cambió radicalmente de dirección. Antes de cambiar, el Gobierno también anunció una inversión de Sam Altman, de Open IA, de 25 mil millones de dólares. El Gobierno da definiciones confusas. El Plan Nuclear fue confuso y la inversión de 25 mil millones de dólares también. Altman y Open IA tuvieron que salir a decir que no era así.

“Todos los países se enorgullecen de tener instituciones de élite. Si hoy China es una potencia económica es porque tiene instituciones de élite. ¿Cómo puede el Gobierno desatender la supervivencia del Instituto Balseiro?"

-Pero esa inversión no era para el sector nuclear sino para IA y centros de datos en la Patagonia argentina.

-Sí, una actividad que necesita energía para funcionar, y provendría de la energía nuclear. En realidad, Sam Altman nunca dijo eso. Lo que dijo es que si alguien invierte 25 mil millones de dólares, Open IA compraría la capacidad de cálculo y de almacenamiento equivalente a esa suma. El anuncio de Gobierno fue confuso. Tuvo que salir Altman a desmentirlo para aclarar: “Yo compro la capacidad de cómputo si alguien pone el dinero”. Es decir, la política del Gobierno en este sector es bastante confusa. Sin embargo, hace seis meses creó una Secretaría de Energía Nuclear, a cargo de la persona que mencionaste, y puso un nuevo raviol en el organigrama del Estado que hace de interfaz entre el sector nuclear, la CNEA y el poder político.

-¿Quién está a cargo de la Secretaría?

-Federico Ramos Nápoli, el secretario de Asuntos Nucleares. Quiero resaltar que el apoyo que el Gobierno brinda ahora, con esta nueva configuración, a la empresa Meitner es positivo. Es lo mejor que puede hacer el Gobierno: el máximo poder posible para apoyar la actividad de esta empresa privada con todo lo que ella puede brindar, junto con NASA y también INVAP y lo que pueden brindar en sus laboratorios, en su gente. El dinero que se va a gastar construyendo un reactor, unos 3 o 4 mil millones de dólares, se gastará principalmente en la Argentina: va a contratar gente y servicios aquí. Es muy virtuoso. Pero es contradictorio: el Gobierno apoya la relación con Miner para hacer un reactor, pero, a su vez, el Gobierno está destruyendo el sector nuclear. Meitner paga sueldos competitivos.

-Descuida la gallina de los huevos de oro. El sector privado se queda con los trabajadores del sector nuclear.

-No hay equilibrio posible entre un empleador privado que paga sueldos competitivos para las profesiones de las que estamos hablando y un Estado que paga sueldos indignos a gente altamente formada. No hay equilibrio posible. Es decir, no va a quedar nada en el Estado. Todos los días recibo mensajes de amigos y colegas preocupados por la supervivencia del Instituto Balseiro. Dejame decir una frase poética: todos los países se enorgullecen de tener instituciones de élite para la educación de su gente. Si hoy China es una potencia económica es porque tiene instituciones de élite. He tenido aquí muchos postdocs chinos y es formidable la motivación y la formación que tiene esa gente. Y si uno mira Francia, Francia tiene la Sorbona. Y si uno mira Estados Unidos, está Harvard y MIT, instituciones de élite. La Argentina tiene varias. Yo menciono una sola en el sector nuclear, el Instituto Balseiro, pero hay otras. ¿Cómo puede el Gobierno desatender la supervivencia del Instituto Balseiro? Si uno mira los sueldos que gana un docente del Instituto Balseiro, se pregunta qué los motiva para seguir allí. Son sueldos indignos para la tarea que hacen y sobre todo son sueldos no competitivos ante la presencia de dos actores privados en Argentina. Uno es Meitner El otro es Atkins Réalis, la versión actual de lo que era SNC-Lavalin, la empresa que creó los reactores CANDU, como el de Embalse. También tiene una pata en la Argentina para hacer negocios nucleares y también contrata con sueldos competitivos.

-Está claro que, en general, los investigadores que trabajan en el Estado en muchos países ganan menos que en el sector privado. Aquí la cuestión es que ese desbalance no sea tan extremo.

-Tu frase no es muy apreciada: he trabajado en el sector público en Estados Unidos y los sueldos eran competitivos. El sector público se cuida bien porque si no, no tiene gente competitiva.

Uranio for export. ¿Nunca va a llegar a ser Vaca Muerta?

-Aclaración importante. Dos últimas cuestiones. En relación al uranio, del que se habla tanto a partir del interés de Elon Musk y de Estados Unidos, por ejemplo, ¿cuál es la oportunidad real que tiene la Argentina?

-El uranio no va a volver rica a la Argentina. Exportar uranio puede ser una fuente de ingresos, pero muy moderada. La Argentina tiene mil veces menos uranio que Australia, por ejemplo; mil veces menos, no la mitad. No es un jugador de peso en el mundo con el uranio. Si la Argentina sigue con la energía nuclear por cincuenta años, la cantidad de uranio que tiene le va a quedar más o menos justa, al menos con lo que se sabe hoy sobre la existencia de uranio. Hoy no es un negocio, pero no es que vaya a cambiar la economía argentina. Puede ser que agregar hexafluoruro de uranio, el insumo para enriquecer uranio, implique un producto que tiene más valor agregado. Puede ser que en la planta de Formosa haya interesados en hacer hexafluoruro de uranio, pero de todas maneras no va a cambiar la economía argentina. Los SMR sí pueden cambiar la economía argentina.

Mileísmo vs. kirchnerismo. ¿Cuál política nuclear es más eficiente y más prometedora?

-Última pregunta. Hay mucho debate ideológico en torno a las políticas de Estado estratégicas sostenidas durante muchas décadas. ¿Cuán eficiente fue la política nuclear del kirchnerismo versus los replanteamientos que está haciendo la política nuclear del mileísmo en el Gobierno?

-Desde 1994 a 2006, la política nuclear fue un desastre. Desde 2006 y durante diez o doce años, el kirchnerismo es el que más dinero puso en el sector nuclear, con planes muy ambiciosos. Se hizo la extensión de vida de Embalse, la terminación de Atucha II, el RA-10 y el CAREM, que no se terminó; el resto se terminó todo. La mayor parte de la comunidad nuclear apoya esos años porque fueron años muy prósperos para el sector nuclear. En la última década, el sector nuclear está un poco a la deriva.

-¿Incluyendo el gobierno de Mauricio Macri?

-El gobierno de Macri siguió poniendo dinero. De hecho, puso mucho del dinero en el CAREM, pero sin el debido monitoreo. Es un proyecto que no ha tenido las evaluaciones propias de un proyecto de esa escala. No tener evaluaciones periódicas a cargo de cuerpos independientes es un error de gestión muy fuerte que ha llevado a la crisis que tiene hoy. El gobierno de Macri puso bastante dinero, pero el primer presidente de CNEA que se sentó y dijo “vamos a ver qué recibo”, fue Germán Guido Lavalle. Hizo una comisión que terminó diciendo que el CAREM tiene problemas muy serios.

-¿En qué año fue esto?

-Germán Guido Lavalle asumió en CNEA seis meses después de que asumiera Milei, cuando reemplazaron a Adriana Serquis, que fue la presidente de la CNEA durante la gestión de Alberto Fernández. Lo primero que hizo Guido Lavalle fue poner a trabajar una comisión para evaluar. Fue el primer presidente de CNEA, en los cuarenta años que lleva el CAREM, que se decidió a investigar dónde está parado el proyecto y descubrió cosas que indican que no está bien.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/alfredo-caro-el-gobierno-apoya-la-relacion-con-meitner-energy-para-hacer-un-reactor-pero-esta-nid12072026/

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