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Un medicamento con impacto en la heladera, los aviones y el placard

¿Cuál es la carambola que puede influir en la rentabilidad de las aerolíneas, las ventas de ropa interior sexy, el negocio de los gimnasios y la tasa de natalidad? Parece imposible que un solo m...

¿Cuál es la carambola que puede influir en la rentabilidad de las aerolíneas, las ventas de ropa interior sexy, el negocio de los gimnasios y la tasa de natalidad? Parece imposible que un solo movimiento desencadene tantos otros, pero ya está pasando: son los efectos inesperados de las drogas GLP-1 como Ozempic, Wegovy y Mounjaro, que se inventaron para combatir la diabetes pero probaron tener buenos resultados para bajar de peso.

La escala ayuda a entender por qué los efectos sociales, económicos y hasta políticos de estas drogas son tantos y tan variados. Solo en Estados Unidos ya las toman el 12,4 por ciento de los adultos, según un estudio de Gallup. Es el doble que hace un año y se espera que siga creciendo a medida que se reduzcan los efectos secundarios y los medicamentos bajen de precio.

Las consecuencias pueden expandirse hacia lugares aún más insólitos. Un informe del banco de inversión Jefferies calculó que si el peso acumulado de los pasajeros baja 10 por ciento, el del avión que los lleva se reduce 2 por ciento, lo que ahorra 1,5 por ciento en combustible

La semana pasada, en el taller de inversores de Marcelo Monteverde, en Instituto Baikal –una escuela que combina finanzas, filosofía, arte y negocios– se discutió qué oportunidades abre este fenómeno. Por ejemplo, si conviene invertir en empresas de ropa deportiva como Nike y Lululemon, cuyas acciones cayeron mucho recientemente, dado que ambas podrían repuntar a medida que –dicen varios estudios— quienes adelgazan con estos medicamentos gastan más en indumentaria para entrenar. Las acciones de Victoria’s Secret, la marca de ropa interior, tocaron un máximo histórico en junio y algunos análisis lo atribuyeron a Ozempic.

Según Circana, una consultora que mide el consumo minorista, quienes usan GLP-1 gastan un 23 por ciento más en jeans y hasta un 50 por ciento más en ropa deportiva. Pero las ventas de Torrid, una cadena especializada en talles grandes, cayeron 14 por ciento interanual. ¿Se volverá innecesaria la militancia para que se cumpla la ley de talles?

Hay usuarios que reportan donar la ropa que les queda grande, lo que puede tener consecuencias en el sector de la caridad. Otros dicen animarse a modelos más jugados, que antes ni se probaban. La industria de la moda probablemente refleje esta osadía en sus nuevas colecciones. Pero más relevante aún, una encuesta de PwC entre tres mil usuarios mostró que quienes adelgazan se sienten más cómodos y felices con su imagen. ¿Terminará esto contrarrestando el malestar que producen las redes sociales y el espejo de los influencers? ¿Tendrá un impacto positivo en la salud mental?

Por ahora, hay efectos confirmados en la heladera. Según un estudio de KPMG, quienes toman GLP-1 reducen casi un tercio su gasto en supermercado. The Washington Post estimó que el consumo de alcohol cae 14,5 por ciento entre usuarios, y J.P. Morgan, que la industria de alimentos y bebidas podría perder hasta 55 mil millones de dólares anuales hacia 2030.

Los gimnasios reaccionaron rápido. La cadena Equinox armó un protocolo especial para usuarios de GLP-1 y Planet Fitness publicó guías de entrenamiento, porque perder músculo es un efecto secundario común. En simultáneo, circula la idea de que están aumentando los embarazos entre mujeres que empiezan el tratamiento porque bajar de peso puede restablecer la ovulación en cuadros de obesidad o síndrome de ovario poliquístico. En redes sociales se habla de “ozempic babies”.

Las consecuencias pueden expandirse hacia lugares aún más insólitos. Un informe del banco de inversión Jefferies calculó que si el peso acumulado de los pasajeros baja 10 por ciento, el del avión que los lleva se reduce 2 por ciento, lo que ahorra 1,5 por ciento en combustible. Solo entre las cuatro aerolíneas más grandes de Estados Unidos eso representa un ahorro de unos 580 millones de dólares al año. De paso, bajarían las emisiones de carbono. Eso sí, es importante no dar ideas: no sea cosa que achiquen todavía más los asientos de la clase turista.

La autora es directora de Sociopúblico

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/un-medicamento-con-impacto-en-la-heladera-los-aviones-y-el-placard-nid12072026/

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