“El Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810”, obra del pintor Pedro Subercaseaux, nacido en Italia y de nacionalidad chilena. Escribo: un tumor me pudre la lengua. Y el tumor que la pudre me asesina con la perversa lentitud de un verdugo de pesadilla. La prosa, poética, profética, justa, es de Andrés Rivera, de su voluptuosa “La revolución es un sueño eterno”. Tan voluptuosa como su protagonista. “Castelli es el gran orador de la revolución”, asegura el historiador Norberto Galasso a Télam. Y lo fue, por supuesto, en el Cabildo Abierto que Cisneros tuvo que convocar para el 22 de mayo, y donde jugó su última carta para sostenerse en el poder. ¿Yo escribí eso, aquí, en Buenos Aires, mientras oía llegar la lluvia, el invierno, la noche? Escribí: mi lengua se pudre ¿Yo escribí eso, hoy, un día de junio, mientras oía llegar la lluvia, el invierno, la noche? Y Galasso dice que Castelli dice: “Si en España ha caído el poder que había designado al Virrey, entonces cae este también”. Y todavía es mayo, no es junio, es mayo de 1810 y esa lengua hiere de muerte al Virrey y al absolutismo y a la opresión. Y ahora escribo: me llamaron -¿importa cuándo?- el orador de la Revolución. Escribo: mi boca no ríe. La podredumbre prohíbe, a mi boca, la risa. Juan José Castelli es el gran orador de Mayo. “Las decisiones -sigue diciendo Galasso que piensa Castelli- pasan al poder del pueblo y, por tanto, es necesario que el Virrey sea depuesto y se forme una nueva Junta, una Junta democrática, expresión de los derechos del pueblo”. En eso cree Castelli y en eso creen sus compadres de utopía: Belgrano, Monteagudo, Moreno. Yo, Juan José Castelli, que escribí que un tumor me pudre la lengua, ¿sé, todavía, que una risa larga y transtornada cruje en mi vientre, que hoy es la noche de un día de junio, y que llueve, y que el invierno llega a las puertas de una ciudad que exterminó la utopía pero no su memoria? “Castelli fue uno de los oradores principales del Cabildo Abierto y el gran orador de la Revolución”, repasa Galasso en una letanía que busca postergar la paradoja triste y evidente: el orador de la Revolución encontrará a la muerte a los 48 años, casi un año y medio después de los sucesos de Mayo, por un cáncer de lengua. El poder de la palabra Una estampilla editada en memoria de los «chisperos» Domingo French y Antonio Beruti. De los 450 invitados al Cabildo Abierto del 22 de mayo sólo pudieron llegar al histórico edificio 251. Se sabe, se teme, una nueva maniobra de Cisneros, que no entregará el poder así como así. Pero también se sabe -o se sabrá pronto- que no están todos los que son ni son todos los que están. Es que la Legión Infernal, los …

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