La reforma apunta al reordenamiento de la justicia federal. Los procesos de reforma judicial en Argentina estuvieron vinculados con la llegada de la democracia y la necesidad de resguardar los derechos humanos, aunque después de las reformas de los años 90 decantaron en «deformaciones del sistema que hay que corregir y rescatar», según evaluaron el titular de la Oficina Anticorrupción, Félix Crous; la investigadora internacional del Michelsen institute (CMI), Elin Skaar; y Patricia Litvachky, directora ejecutiva del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), en diálogo con Télam. Crous dijo a esta agencia que «en nuestro país hubo oleadas reformadoras, pero lo anunciado por el Presidente -esta semana- es una acción de rescate que se puede equiparar a la transición democrática del 83». «Es un proceso de recuperación del Poder Judicial, equivalente a la recuperación que hubo que hacer de las Fuerzas Armadas tras la dictadura. Algo que no se puede hacer con los responsables de las atrocidades adentro de las instituciones, y que requiere de una participación total del poder político con toda su tenacidad, coraje, tiempo y decisión», aseguró. Es un proceso de recuperación del Poder Judicial equivalente a la recuperación que hubo que hacer de las Fuerzas Armadas tras la dictadura.”Félx Crous Sobre las similitudes o diferencias respecto del proceso de «Democratización de la Justicia», impulsado por la expresidenta y actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, Crous analizó que «la reforma impulsada por Alberto es mucho más amplia, aquello del 2013 se enfocaba en algunos aspectos, fue una batería de leyes, algunas demolidas por la Corte Suprema, y otras puestas en práctica a medias». Consultados sobre si será «posible» llegar a las modificaciones impulsadas –entre las que figura la constitución de un comité asesor y análisis sobre el funcionamiento del Consejo de la Magistratura, la Corte Suprema, los tribunales federales y el Ministerio Público Fiscal-, respondió: «Quién hubiera dicho que era posible juzgar a (el expresidente de facto Jorge Rafael) Videla. Se puede ganar, perder o empatar, pero lo que no se puede, es no intentarlo». Asimismo, recordó que «hay una convocatoria generosa del Presidente en la conformación de la comisión de juristas» porque «ninguno tiene un alineamiento incondicional con el oficialismo, todos tienen un prestigio que garantizar y además hay un sesgo general de un fuerte liberalismo que ha tenido muchas diferencias con el peronismo». La reforma comenzará su paso por el Parlamento donde será discutida por los distintos bloques. «Por lo tanto, se trata de un convite generoso a participar de esta regeneración del Poder Judicial, y si alguien no lo acepta, tendrá que hacerse cargo de la responsabilidad histórica que le cabe», sintetizó. Para Crous, «hay que refundar el Poder Judicial porque es una institución que se ha deteriorado» y se trata de un estamento del Estado que «hace muchos años probó sangre y le gustó». «Fue buscado por el poder político y el resultado fue que rompió …

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