Son 23 las familias que duermen a la intemperie. /Foto: Victoria Gesualdi. Desde hace una semana, veintitrés familias del barrio Padre Carlos Mugica, en la zona de Retiro, duermen con colchones en la calle, expuestas a la lluvia y a «la inseguridad», mientras aguardan respuestas del Gobierno porteño sobre la situación de sus viviendas que resultaron afectadas por una demolición en el marco del Plan de Urbanización, que incluso incendió por completo uno de los inmuebles. «Es muy doloroso perder todas tus cosas: los recuerdos de tus hijos, lo vivido ahí, las cosas que me he comprado con tanto sacrificio. Y en un error del gobierno tiraron todo. No estamos pidiendo algo que no nos corresponde, estamos pidiendo nuestras casas», dijo a Télam María Isabel Báez, una vecina del barrio cuya casa sufrió un incendio. Entre los afectados hay niños y embarazadas. /Foto: Victoria Gesualdi. Rodeados de pedazos de ladrillos, cemento, comida y colchones que les fueron donados, las 23 familias, entre quienes hay mujeres embarazadas y niños, viven y duermen en la calle, debajo de la autopista Arturo Illia dentro del Barrio Padre Carlos Mugica.»Estamos acá, en el bajo de la autopista todos juntos, en la misma situación, sin respuesta. Sin seguridad de que estén bien nuestras casas. No nos dieron respuesta de cuándo podríamos volver», contó Gladis Zunilda Espinoza Sanabria (33), que vivía con sus dos hijos de 15 y 9 años y su madre, de 50, en una de las viviendas afectadas.La demolición errónea Hace exactamente una semana, alrededor de las 14 la empresa Villarex SA, contratista del Gobierno porteño para los trabajos de demolición de viviendas, tiró abajo una losa como parte del Plan de Urbanización pero terminó provocando el derrumbe de otra losa lindera, lo que afectó a otras casas habitadas por casi 30 familias. Los trabajos que generaron el derrumbe. /Foto: Victoria Gesualdi. A partir del derrumbe, las personas fueron evacuadas y tres horas más tarde se desató un incendio -cuyo origen aún se desconoce- en la planta baja de una de las viviendas que dañó por completo ese inmueble donde vivían María Isabel Báez, su esposo y sus hijos.»Desde que pasó esto no comparto más con mis hijos. Los tengo en casas ajenas porque tengo miedo acá: el barrio no es seguro y yo estoy viviendo en la calle», dijo la mujer, que quiere mostrarse «fuerte» frente a ellos, pero siente que ya no puede porque está «muy triste» y cansada producto de una discapacidad que tiene. En tanto, el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires está otorgando a las familias comida y productos de higiene, según contaron a Télam. Si bien en un primer momento había colocado un baño químico, luego lo quitó y dispuso el uso de uno en una oficina de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) donde también las familias pueden dormir, pero el problema es que tiene una capacidad limitada a 10 personas. /Foto: Victoria Gesualdi. …

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