Adrián Lacroix presentó un resumen de su espectáculo Nomad. / Foto: Alfredo Luna. Los buenos magos no esperan el aplauso como recompensa por un buen truco. Confirman que lograron maravillar al público cuando después de hacer una ilusión se produce un silencio o una larga expresión de asombro. Adrián Lacroix es un ilusionista y mentalista argentino que está en el apogeo de su carrera autodidacta, que empezó a los ocho años cuando se maravillaba mirando a David Copperfield por televisión y trababa de copiarle los trucos. Nunca se hubiera imaginado que décadas después y en plena pandemia, el mago más rico y conocido del mundo lo iba a querer conocer por la revolución que Lacroix generó en el universo del ilusionismo cuando se le ocurrió hacer magia por zoom en la época en la que la gente no podía moverse de su casa. Su genialidad fue haber ideado un modo de que los espectadores del show «recibieran» el truco en su casa, por videollamada, de manera que el mago perdía el control del artificio y los espectadores se convertían en protagonistas. El ilusionista nunca elige para participar de sus espectáculos a los que levantan la mano porque «suelen ser una pesadilla». / Foto: Alfredo Luna. También conoció al ilusionista y escapista estadounidense David Blaine, con quien generó un vínculo tan estrecho que le dejó las llaves de su departamento de Nueva York en una ocasión en la que vajaba a París. ¿Pero por qué Lacroix eligió la magia como modo de vida? «Nacemos y crecemos en situación de asombro. Todo nos parece mágico. Después, crecemos y nos vamos vistiendo con capas de escepticismo. Por eso lo que me interesa de la magia es generar en el espectador la situación de asombro», dijo Lacroix a Télam, después de un mini show en una vinería para presentar un adelanto de lo que va a ser «Nomad», su espectáculo que comienza el 20 de octubre con una función en el teatro ND y con el que piensa recorrer el mundo. A juzgar por las expresiones de asombro que generó en el público, no es difícil advertir que va a tener mucho éxito. Adrián Lacroix, el mago argentino que deslumbra a Copperfield VER VIDEO La magia no es para chicosLacroix se metió al público en el bolsillo muy rápidamente, pero logró el momento consagratorio con un truco en el que le hizo cerrar los ojos a una mujer elegida al al azar entre el público y pensar en el nombre de una persona querida a la que no viera hace tiempo. Además de la eficacia de los trucos, Lacroix hace gala en sus espectáculos de un gran sentido del humor. / Foto: Alfredo Luna. Cuando la mujer pasó unos segundos con los ojos cerrados, le preguntó si la estaba visualizando a la persona en un especio abierto y la mujer dijo que no. Después le preguntó si en …

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