«La batalla de San Lorenzo», acrílico sobre lienzo (año 2010) de Diego Manuel Rodríguez (www.diegomanuel.com.ar) Tenía acento andaluz y le gustaba tocar la guitarra. Algo que, según quienes lo conocieron, hacia muy bien. Las “cantes” eran sus interpretaciones favoritas. Después de todo, cuando San Martín desembarcó en Buenos Aires tenía 34 años y hacía casi 30 que había partido. Ahora estaba de vuelta para preparar la guerra contra los españoles. Pero no sólo para eso. Quería la libertad, la igualdad y la fraternidad por la que había visto luchar en Europa. Quería una Patria grande. Demasiado grande. “San Martín tenía contactos muy precisos. Por un lado, los de la masonería y por otros lo de la política. Crea la Logia Lautaro, que promueve la declaración de la Independencia y una Constitución republicana; se afilia a la Sociedad Patriótica que encabezaba Bernardo de Monteagudo; adhiere a los ideales morenistas y participa en el derrocamiento del Primer Triunvirato, que es un hecho cívico-militar que termina con un gobierno muy impopular”, relata el historiador Felipe Pigna en diálogo con Télam. Cuando llega a Buenos Aires, el 9 de marzo de 1812, el Triunvirato le reconoce el grado de teniente coronel que tenía en el ejército español. También le encarga la creación de un regimiento para vigilar las costas del Paraná frente a la amenaza realista desde Montevideo. Creará así los “Granaderos a caballo”, que se instalarán en el Retiro, y vencerá por primera vez a los españoles en febrero de 1813 en el combate de San Lorenzo, donde el sargento Juan Bautista Cabral le salvó la vida. Pero San Martín no era un alfil militar sino un actor político. Y actuará como tal. Gobernaba el Primer Triunvirato, integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso. Pero el poder lo tenía secretario de gobierno, Bernardino Rivadavia. “Era un gobierno muy centralista y retrógrado -sostiene Pigna-, que se preocupaba fundamentalmente de Buenos Aires, por administrar los bienes y recursos nacionales que esta se apropiaba, generados a través del Puerto y de la Aduana”. El historiador Felipe Pigna, uno de los hombres que más sabe sobre San Martín. Para el autor de “Libertadores de América”, se trataba de “un gobierno muy temeroso de Europa y fundamentalmente de Gran Bretaña. Rivadavia era un hombre absolutamente obediente a los ingleses y ellos no quería que avanzáramos hacia la independencia porque eso iba a molestar a España, que era una aliada en la lucha contra Napoleón”. El Primer Triunvirato “hacía todo lo posible por retardar el avance militar y político hacia la independencia. En esa misma línea se va a inscribir después Alvear, del lado rivadaviano, y su propuesta de convertirnos en colonia inglesa. Por ejemplo, Rivadavia es el que sanciona a Belgrano por haber creado la bandera. Este tipo de cosas iba provocando el enojo de los patriotas, que terminarán derrocándolo”. Será el 8 de octubre de 1812 cuando San Martín y la …

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