Muerto el perro, se acabó la rabia Obviamente, este dicho se refiere a perros que han contraído el virus de la rabia… Se ruega no interpretar que cuantos más perros mueran, más rápido se acabará la rabia en el mundo Igual, las sociedades protectoras de animales no acuerdan con la letalidad del refrán: prefieren hablar de “aislar al perro rabioso, no matarlo”… En cualquier caso, el significado del dicho seguirá siendo el mismo: cuando se suprime una causa, automáticamente desaparecen los efectos… ¡Y sí! En el blog Erasmos en apuros se dan ejemplos: había muchos ruidos y desorden en la clase, cuando el profesor advirtió que el alumno Nicolás era quien incitaba a sus compañeros a hablar fuerte y bardear, lo sacó de la clase. Así: muerto el perro se acabó la rabia… O este otro: María llevaba unas sandalias muy bonitas pero le dañaban mucho los pies. Como no soportaba el dolor, decidió quitárselas y seguir caminando descalza, con lo que el dolor provocado por el roce de las sandalias desapareció. O sea: muerto el perro, se acabó la rabia… Así es, amigas, amigos: si la causa de expansión de un problema está identificada, basta entonces con eliminar la causa, bien para prevenir o bien para corregir el problema… Eliminar es matar en la jerga policial, ellos no se andan con metáforas, pero, por favor, nosotros interpretémoslo como civiles: el tal Nicolás fue echado de la clase, no asesinado, y la tal María se quitó las sandalias, no las mató… “Qué lástima Argentina, eras un bizcochuelo, ahora sos gelatina” escribió Andrés Calamaro en su tema «El perro»… Otras décadas, misma rabia…  «El perro» (Andrés Calamaro) VER VIDEO

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