Keiko Sofía Fujimori Higuchi carga con los pro y los contra de ser «hija de» al encarnar como nadie la condición de fujimorista. La exlegisladora populista de derecha Keiko Fujimori busca llegar a la Presidencia de Perú en su tercer balotaje consecutivo, sin que se hayan cerrado las investigaciones por lavado de activos en campañas electorales anteriores y sin desvincularse definitivamente de la ideología de su padre, el exmandatario Alberto Fujimori, preso por delitos de lesa humanidad y corrupción. Investigada en dos causas judiciales, con un pedido de 30 años de cárcel encima, con dudas respecto de cómo solventó su educación en Estados Unidos, antiabortista, anticomunista y partidaria de lo que llamó «demodura», una democracia con mano dura en materia de seguridad, Keiko va por su tercer intento de quedarse con el sillón principal del Palacio de Pizarro. Ahora es ella la cabeza de Fuerza Popular (FP) –que antes fue Fuerza 2011-, el partido que hereda el ideario de su padre, a quien prometió indultar si se convierte, con 46 años, en la primera mujer en presidir Perú. Keiko Sofía Fujimori Higuchi carga con los pro y los contra de ser «hija de» al encarnar como nadie la condición de fujimorista, porque si bien eso le aporta una base de voto duro, también la aleja de los sectores más progresistas o moderados, que tienen frescas las consecuencias de la gestión de su padre. Perfil de una figura controvertida Limeña, con estudios secundarios en el Colegio Sagrados Corazones Recoleta, igual que sus hermanos Sachi, Hiro y Kenji, fueron sus carreras en Administración de Negocios en la Universidad de Boston y la maestría en Empresas en la de Columbia las que quedaron en la mira por denuncias sobre cómo se pagaron. El jefe de Inteligencia de su padre, el encarcelado Vladimiro Montesinos, considerado el «monje negro» del fujimorismo, reveló que los 400.000 dólares que costaron las carreras de los hijos de Fujimori salieron del Servicio de Inteligencia del Ejército. Keiko dijo que todo se pagó con ahorros de su padre y la denuncia terminó archivada por la Justicia. En Estados Unidos conoció a su marido, el estadounidense Mark Vito, con quien tiene dos hijas. Con apenas 19 años, Keiko ya había jugado entonces el rol de Primera Dama, una vez que sus padres se separaron con escándalo: Susana Higuchi acusó al entonces presidente de torturarla e intentar silenciarla. Muchos años después, en 2006, se convirtió en candidata y logró ser la congresista más votada, lo que la empujó a buscar la Presidencia en 2011. Infografía. No pudo ese año porque perdió frente a Ollanta Humala y tampoco en 2016, cuando la victoria fue para Pedro Pablo Kuczynski. En esta tercera búsqueda, debe cargar con las desregulaciones y flexibilizaciones en las condiciones laborales que favoreció su padre y, probablemente la medida más repudiada, con el plan de esterilizaciones forzadas que alcanzó a unas 200.000 indígenas y campesinas, …

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