El gobierno interino de Bolivia afirmó este domingo que estaba dispuesto a dialogar con los simpatizantes del ex presidente Evo Morales para desactivar las protestas que dejaron al menos 23 muertos y más de 700 heridos, luego de que los cocaleros de Cochabamba dieran 48 horas a la autoproclamada mandataria Jeanine Áñez para que renuncie. El comandante general de la Policía, Rodolfo Montero, informó esta mañana que se estaba «abriendo un diálogo» con los seguidores de Morales que en El Alto, ciudad aledaña a La Paz, mantenían cerrada la planta de combustibles de Senkata, que abastece a la capital. «Estamos agotando el diálogo, justamente el comandante regional de El Alto está abriendo un diálogo con los señores del Distrito 8 para que podamos abrir la planta de Senkata y poder trasladar hasta acá el combustible necesario para poder normalizar (el abastecimiento) en la ciudad de La Paz», dijo Montero a periodistas, según la agencia noticiosa estatal ABI. Pero el MAS respondió esta tarde que no dialogará mientras el gobierno no saque a las Fuerzas Armadas de las calles. «Exigimos el repliegue de las Fuerzas Armadas; den condiciones para la paz, den condiciones para un diálogo sincero; no puede ser que mientras se está promoviendo el diálogo por un lado, por el otro se estén haciendo masacres con nuestra gente», afirmó la diputada Sonia Brito en conferencia de prensa, acompañada por otros legisladores, según la agencia EFE. En tanto, el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, sostuvo que este domingo había bajado a la mitad la «intensidad» del conflicto y advirtió el gobierno iniciará acciones legales contra legisladores del Movimiento al Socialismo (MAS, el partido de Morales) que inciten a la violencia. Indicó que las protestas «han bajado 50% de intensidad», aunque todavía estaban «registrándose algunos enfrentamientos en Sacaba (departamento Cochabamba), si bien «disminuyendo la intensidad» de ellos, y permanecían abiertos focos de conflicto en El Alto y en Yapacaní (Santa Cruz). La supuesta disminución de las protestas se debe a que muchos simpatizantes de Morales «se están dando cuenta de que están siendo engañados», explicó Murillo en conferencia de prensa en Santa Cruz de la Sierra, a unos 855 kilómetros al sudeste de La Paz. «Los duros dirigentes están matando a los pobres campesinos, a los que les dicen que les vamos a quitar la coca, que les vamos a quitar sus casitas que les ha dado el ex presidente Morales, pero nosotros no vamos a permitir aquello», subrayó el funcionario, según el diario cruceño El Deber. Además, aseguró que el gobierno comenzará a perseguir penalmente a un grupo de legisladores del MAS por incitar a la violencia. «Hay senadores y senadoras, y diputados y diputadas, no todos, unos cuantos, que están haciendo subversión; ya tengo listas, que los mismos dirigentes de varias zonas me están pasando, diciendo que los obligan a esto o aquello; se los va a empezar a detener con órdenes del Ministerio …

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