Yo soy un tipo que si mi médico me dice que para curarme tengo que darme un baño en el canal de Beagle, acariciar a un lobo marino y darle un besito en el hocico, y que lo tengo que hacer totalmente desnudo, yo voy y lo hago. Soy un soldado. (Siempre y cuando el galeno en cuestión me haya demostrado su capacidad y yo le tenga confianza). ¿Cómo hace un médico para generarte confianza? Ante todo, no generándote desconfianza. Ejemplo de la vida real: plena pandemia. Me recomiendan “un capo” (siempre te recomiendan un capo, nadie te dice “es un médico mediocre pero te da las recetas del ansiolítico”). Lo gugleo: el capo, efectivamente, es un capo. Jefe de departamento de su especialidad. Voy. Me atiende: barbijo mal puesto, guardapolvo roñoso mal, al que solo  le faltaban manchas de sangre y sin hablarme ni conocer nada de mi historia clínica, mira una radiografía y dice: “Ajá. Acá hay que operar”. No me preguntó mi historia clínica, mi condición, no me invitó una copa. En la huida, creo que dejé marcas en el piso. Pero no siempre es sencillo encontrar un médico, no ya confiable: el problema es que hay médicos, lo que no hay son turnos. Porque te dan turno para dentro de 6 solsticios, y yo ni siquiera sé bien qué es un solsticio. Y algo peor: llega tu turno y todo lo que hace el tordo es darte una orden de análisis o estudios y te pide que vuelvas cuando tengas los resultados, cosa que sucederá, viento en popa por medio, dentro de 18 solsticios. ¡Y ya no hay turnos para esa fecha! Miento: hay algo mucho peor. Que es cuando el médico te deriva a OTRO médico para que sea este segundo el que te de la orden y te diga que vuelvas a verlo. Ahora ya tenés que conseguir 3 turnos: para los estudios, para mostrárselos al que te dio la orden, y para volver a tu médico de cabecera. Y ahí es cuando, mientras esperás a que pasen 16 eclipses de luna, te entregás a la acupuntura, a la cualquierverduraterapia o le jugás todo lo que tenés a una boleta de Quini. Claro: hay ramas de la medicina que requieren especialistas, como la traumatología. La traumtología no tiene ramas: tiene un Amazonas. Hay especialista en rodilla derecha, especialista en meñique izquierdo, especialista en extracción de borseguí por patada en el tujes. ¡Hay más especialistas que partes del cuerpo humano! Eso si: turnos… para dentro de 4 auroras boreales. Hay otras especialidades donde no dan tantas vueltas: ginecólogos, proctólogos, billeterólogos. Esos son de manos a la obra: abra las piernas y si te he visto no me acuerdo. O si.   Y no siempre es una emergencia lo que uno tiene. Es algo que te preocupa, una manchita, una puntadita, un dolorcito ahí, algo que te gustaría que tu médico viese para aconsejarte, pero… siempre te agarra después de las 19, cuando ya …

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