“Matar a un muerto”, la primera ficción de Hugo Giménez, autor del documental «Fuera de campo» donde narra la masacre de Curuguaty, reúne a par de enterradores confinados a una selvática isla a la que la extensa dictadura de Alfredo Stroessner envía cadáveres de opositores políticos, con una persona que fue enviada como muerto pero aún se encuentra con vida. trailer “Me interesó mostrar el horror a través de lo coidiano en ese universo tan concreto, en ese limbo como yo lo llamo”, señaló el cineasta Giménez durante una entrevista con Télam. El realizador consideró que “Matar a un muerto” funciona como “ese encierro a cielo abierto que tenemos sobre la memoria y los derechos humanos en Paraguay”. Por ello, la película ambientada en 1978 y con el Mundial de Fútbol que se estaba jugando en la Argentina como referencia temporal, se desenvuelve en un contexto “que forma parte de la mitología, de un secreto a voces, debido a que en mi país no hay un trabajo sobre la memoria”, comentó Giménez. “Matar a un muerto” es asumido por un elenco de tres actores: Los paraguayos Ever Enciso y Aníbal Ortiz (quienes asumen a la dupla de sepultureros que hablan en guaraní) y el argentino Jorge Román (como el inesperado visitante). Consultado acerca de la presencia del protagonista del filme “El bonaerense” (Pablo Trapero) y uno de los encargados de encarnar a Carlos Monzón en la exitosa serie sobre el ex boxeador, el director recordó que “fue uno de los primeros que estuvo en la película porque lo conocí en el Festival de Oberá, establecimos un vínculo y en 2013 me dijo ‘yo quiero estar en tu película, no importa qué hagas’”. La coproducción entre Paraguay, Argentina, Francia y Alemania tuvo su estreno mundial el jueves en el porteño cine Cosmos (Av. Corrientes 2046) donde se exhibe diariamente a las 19 y a partir de mañana iniciará un ciclo mensual en el Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415) con cuatro proyecciones, siempre a las 20. Télam: ¿Cómo aparece la historia de “Matar a un muerto”? Hugo Giménez: Hubo un trabajo en capas con la película que nunca fue develado del todo durante más de cinco años de trabajo. Primero apareció el lugar donde podía transcurrir una historia, luego los enterradores y al correr la línea de tiempo hacia atrás eso la sitúo y la película se tornó completa. T: ¿Siempre estuvo la idea de incomodar el espectador con la espesura del conflicto planteado? HG: Estudiar el cotidiano de esos enterradores, el horror a través de ese cotidiano desde la periferia, desde ese último eslabón y apreciar el conflicto ante lo diferente fue conectado todo. Eso nos permitió trabajar los dilemas morales y logró plantear algo que se puede generar alrededor de lo que específicamente se está contando. T: La película está absolutamente situada en tiempo y lugar y sin embargo resuena más allá …

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