«Creo que la industria discográfica siempre va a existir, transformada, al igual que la forma de consumir» (Foto: Osvaldo Fanton) A poco de lanzar un nuevo disco que contará con las voces de Rubén Rada, Jorge Drexler y David Byrne, Kevin Johansen se prepara para celebrar el próximo 5 de diciembre en el Hipódromo de Palermo los «20 años The Nada», el proyecto musical de impronta festiva que lo acompaña desde que regresó al país a comienzos del nuevo milenio.»El show es una excusa celebratoria -señaló Johansen a Télam en una entrevista en su casa en el barrio porteño de Belgrano-, me cayó la ficha de que pasaron 20 años desde que empecé a rodar de vuelta en Argentina, que no son nada como decía ‘el Mudo’ pero a la vez es un montón, de muchas vidas en una y eso sorprende». «Tuve que laburar de otras cosas hasta que me fue bien en la música», asegura Johansen (Foto: Osvaldo Fanton) Después de lanzar «Algo Ritmos» en 2019, la banda que completan Andrés «Caio» Reboratti (vientos, bajo), Maximiliano Padín (guitarras, charanga, bajo), Pedro «Pepo» Onetto (teclados y acordeón) Sebastián «Cheba» Massolo (guitarra eléctrica), Lucas «Ove» Espina (percusión), Miguel Ángel Tallarita (trompeta), Mariano «Flaquito» Massolo (armónica) y Enrique «Zurdo» Roizner (batería), que está a punto de cumplir 82 años, marca su regreso formal a los escenarios porteños después del cierre masivo de 2020 con su ritual devenido en clásico de cada diciembre: el «Fin de fiesta»; un encuentro descontracturado para recorrer, cantar y bailar el extenso repertorio de Kevin.»Los 20 años The Nada son eso -agregó- agradecer que hace dos décadas junté un grupo de amigos más jóvenes que yo, que en ese entonces rozaba los 30 y pico y ellos tenían veintipico, y todavía estamos acá». Johansen nació en Alaska, y se crió entre Buenos Aires y Montevideo (Foto: Osvaldo Fanton) Un breve resumen geográfico de su vida podría ser que nació en Alaska, se crió entre Buenos Aires y Montevideo, tocó sus primeros acordes ante el exigente público del under neoyorquino y regresó a la Argentina en el 2000, siendo un perfecto desconocido.»Muy a contrapelo siempre, históricamente, porque primero vine cuando mi vieja se estaba separando de su segundo marido, y el timing fue hermoso: mayo del 76 (se ríe), y nos fuimos a Montevideo que la cosa estaba un poco más tranca», recuerda el autor de «Sur o no sur» y «Logo». «Siempre digo que, más que de culto, yo fui un artista oculto muchos años», confiesa (Foto: Osvaldo Fanton) «Y después mi timing personal, ya de grande, también fue del orto (risas) porque yo había estado 10 años en Nueva York y volví con mi mujer y mis dos hijas en el 2000 porque había fallecido mi suegra y en el país había un espíritu de ilusión porque se iba el turco, de cambio y, al final, se cayó todo a pedazos».Télam: Aprovechando el número redondo para hacer un balance, ¿cómo recordás 20 años después el …

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