«Como esperando la noche»: un retrato sensible de Eduardo Darnauchans “Como esperando la noche” es el nombre del libro en el que el pintor y escritor Fidel Sclavo retrata desde una mirada íntima al cantautor Eduardo Darnauchans, un tesoro oculto de la música uruguaya y amigo desde la juventud, a quien recuerda, entre otras cosas, como un hombre luminoso que “supo escribir canciones apelando al lirismo de la tristeza, no a su parte oscura”. En un momento en el que la figura y la obra de “Darno” (1953–2007) sigue creciendo y saliendo a la luz gracias a la admiración de sus colegas como Fernando Cabrera y los rockeros argentinos Acorazado Potemkin y escritores como Fabián Casas, entre otros, este libro aparece como un faro que invita a descubrir el mundo de este artista de culto. En “Como esperando la noche (Memorias sobre Zurcidor y Eduardo Darnauchans)”, publicado recientemente en Argentina por la editorial Vademécum, Sclavo retrata desde el afecto profundo al autor de grandes canciones como «El instrumento» y «Final», quien lo acompañó desde su Tacuarembó natal. «El reencuentro con esos días no fue difícil sino luminoso nuevamente. Cuando comienzas a tirar de un hilo, siempre vienen otras cosas que se escondían calladamente en la madeja. Y en este caso, todas eran buenas.»”Fidel Sclavo Autor de libros como “Soy el que está acá” (2019), el reconocido artista plástico y diseñador gráfico de 61 años, radicado desde 2006 en la Argentina pero ahora viviendo temporalmente de nuevo en Montevideo, evoca en este nuevo volumen anécdotas y tiempos compartidos junto a su amigo, tomando como punto de partida a “Zurcidor”, cuarto y emblemático disco del cancionista y en el que Sclavo creó el arte de tapa. Télam:¿Cómo fue el camino hasta poder compartir esta sensible retrato de Darnauchans? ¿Te habían ofrecido hacerlo y te negaste a hacerlo durante unos cinco años? Fidel Sclavo: Efectivamente, me habían pedido que lo escribiera hace unos cinco años atrás, y la primera reacción fue decir que no era yo el indicado. Ante la insistencia, dije que sí, pero dejé el proyecto en pausa, dándole tiempo, pero a la vez pensando secretamente que no lo iba a hacer. Hasta que un día, un par de años atrás, comencé a abrir una puerta que terminó llevándome al jardín. T:¿Cómo fue el proceso de escribir “Como esperando la noche”? ¿Fue doloroso, sanador, sublimador? FS: Fue todas esas cosas, y más o menos en ese orden. Parte de mi negativa inicial a escribir el libro era para no atravesar la tristeza y dolor que había quedado sobrevolando tras su muerte -y sus últimos años- sin aterrizar en mí, en ninguna parte. Pero como suele suceder, a menudo el pensamiento previo o imaginación es peor que cuando finalmente te decidís a atravesar el río y desafiar a las pirañas posibles que lo habiten. Pasado el dolor y algunas alergias en el camino de la escritura, el reencuentro con …

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