Por Carla Perelló, de la redacción de NODAL  El domingo 30 de junio se realizaron las elecciones internas en Uruguay de cara a las presidenciales del 27 octubre. Los partidos definieron sus candidaturas y los integrantes de los órganos deliberativos nacionales y departamentales. Las internas no son obligatorias ni es necesario tener afiliación a un partido para votar. Al candidato o candidata electo del partido se le suma quien haya salido en segundo lugar para ocupar la vicepresidencia en la fórmula.  El Frente Amplio, coalición gobernante, tuvo cuatro precandidaturas, cinco el Partido Nacional y seis el Partido Colorado. Con una participación ciudadana que rozó el 40 por ciento del electorado Uruguay definió quiénes disputarán la presidencia en octubre próximo. El Frente Amplio eligió a Daniel Martinez, el exintendente de la capital Montevideo, el Partido Nacional a Luis Lacalle Pou y el Partido Colorado a Ernesto Talvi. A ellos, además, se sumó en cuarto lugar el excomandante del Ejército, Guido Manini Ríos (Cabildo Abierto), quien saltó a la popularidad tras haber sido cesado por el actual mandatario Tabaré Vázquez, luego de que en marzo de este año, como jefe del Ejército, cuestionara el proceso de enjuiciamiento a militares vinculados a la última dictadura cívico-militar.  El sociólogo y analista político Agustín Canzani analiza en entrevista con NODAL los resultados y los desafíos para el partido gobernantede cara a octubre. ¿Cuáles son sus conclusiones respecto de estos resultados en la elecciones primarias? ¿Qué representan estos candidatos? Los vencedores dentro de los partidos eran las opciones que se visualizaban como favoritas o tenían chances claras de disputar la nominación. Martínez es una síntesis que representa razonablemente bien la orientación promedio de izquierda y progresista del Frente Amplio, con énfasis en los temas de gestión. Lacalle Pou es el principal desafiante y muestra un perfil de liberalismo pragmático basado en un discurso que mezcla críticas al actual gobierno con aceptación de algunos de los cambios generados por el Frente Amplio en este período. Talvi aparece como una sorpresa que revitaliza al histórico Partido Colorado y está también asociado a un liberalismo, pero de perfil más tecnocrático y pretendidamente más innovador. Manini Ríos, finalmente, indica el nacimiento de un partido inocultablemente ligado a la corporación militar que, aunque pequeño, puede llegar a incidir en un futuro parlamento más fragmentado que lo habitual. Por razones diversas –comparación con voto anterior, resultados versus expectativas de voto generadas por las encuestas, manejo de la agenda pública post-votación- Lacalle Pou y Talvi aparecen fortalecidos, pero aún es pronto para decir que ese efecto sea permanente. ¿Cuáles son los desafíos para el Frente Amplio de cara a las elecciones generales de octubre? Es inocultable que el Frente Amplio enfrenta la elección más difícil de las últimas dos décadas. Tendrá que avanzar mucho en diversos sentidos. Entre ellos, redinamizar a sus bases, fortalecer la imagen de Martínez rodeándolo de un elenco político-técnico más amplio que el mostrado en la campaña interna, encontrar una adecuada división del trabajo político entre nuevo y viejo liderazgo, lograr agendar algunos temas en la agenda pública y cambiar el marco de referencia con el que se están discutiendo otros e identificar los puntos débiles de sus adversarios. Es un desafío muy grande, pero el Frente Amplio sigue siendo una organización política poderosa. ¿Quién es y qué significa el cuarto lugar al que llegó el exmilitar Manini Ríos? ¿Qué incidencia o importancia tiene el hecho de haber sido destituido a principio de año? Los análisis preliminares sugieren que Manini Ríos logró convocar rápidamente el voto cercano a la corporación militar y sumar a ello …

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