Por Daniel Cholakian – Nodal Cultura El cineasta guatemalteco Jayro Bustamante ya había logrado algo poco común en el cine mundial al haber estrenado en el mismo año, 2019, dos películas en las principales secciones de sendos festivales de cine clase A: Temblores en Berlín y La llorona en Venecia. Por estos días La llorona ha recibido dos nominaciones únicas en la historia del cine de su país: es una de las 5 candidatas a los premios Globos de Oro que entrega la Asociación de prensa extranjera de Hollywood y una de las 15 semifinalistas a los Premios Óscar, en ambos como mejor película extranjera. Además, el pasado 15 de febrero obtuvo el Premio Satellite otorgado por la Academia de Prensa Internacional, en esa misma categoría. También es candidata a quedarse con el Premio Goya a mejor película iberoaméricana, el próximo 6 de marzo. La llorona es parte de lo que el cineasta define como el tríptico de los insultos. Desde su óptica hay tres expresiones que en Guatemala son utilizadas habitualmente como formas de desprecio hacia las personas: indio, homosexual y comunista. Sobre cada una de estas formas de discriminación, odio y violencia, construyó sus 3 largometrajes: Ixcanul, Temblores y La llorona. Su último largometraje logra expandir los límites del realismo a través de una puerta abierta al terror psicológico. A Enrique Monteverde –alter ego del genocida guatemalteco Efraín Ríos Montt- el mundo se le derrumba cuando no puede evitar ir a juicio y tener que enfrentarse a las mujeres indígenas relatando las violaciones sistemáticas y las matanzas colectivas. Ha dejado de ser impune, ha dejado de ser el general, el hombre poderoso, el que ordena el mundo dentro y fuera de su casa. Allí el terror, que antes había sido impuesto por él, se instala en sus pesadillas cotidianas. Nodal Cultura dialogó con Jayro Bustamante sobre el origen de La llorona, la decisión de apelar al género de terror fantástico para contar la historia de la dictadura en su país, el lugar de las mujeres en su cine y cómo se sitúa ante la industria global del cine y la mirada de esta sobre América Latina. ¿Cómo surgió esta película en la que te apropias de un relato tradicional para contar el etnocidio? ¿Por qué lo desarrollaste dentro del género de terror? Yo había construido un tríptico sobre 3 insultos, y el último insulto, que es el de comunista, era el más difícil de tratar. Lo más grave de ese insulto es que se usa para tachar a todos aquellos que defienden los derechos humanos. Entonces empecé el proceso pensando en que si estamos en un país que necesita tener un departamento que se llama Defensores de los defensores de los derechos humanos y sí, casi naturalmente, cada vez que alguien defiende los derechos humanos o sociales merece que lo insultemos, entonces desde allí se puede entender porque llegamos a tener un genocidio. Entonces me dije, hablemos del insulto desde ahí. Y hablando de genocidio,  La llorona nació como una Guatemala cansada de llorar a sus desaparecidos, como una madre tierra cansada. A partir de ahí la idea fue hablar de la historia más reciente, los juicios, y como se culpó y se disculpó inmediatamente después a nuestro dictador. Entonces el planteo era ¿cómo contar esta historia a un pueblo que no quiero oírla y que sigue negando el sufrimiento de los pueblos indígenas? Así fue partir un poco a la fantasía, a los cuentos de hadas, a las leyendas, y de ahí surgió La Llorona. Yo había hecho una investigación que demostraba que el 98% de los guatemaltecos miran horror y superhéroes. Es importante saber que para nosotros en Guatemala La Llorona es casi una …

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