Entrevista a Luis Lacalle Pou: “Los uruguayos no nos permitirían nunca a los políticos generar una grieta” Por Alejandro Tapia En su despacho presidencial en la Torre Ejecutiva, frente a la Plaza Independencia, en el casco histórico de Montevideo, Luis Lacalle Pou no solo está flanqueado por la bandera de Uruguay, retratos de su familia y pequeños objetos de arte, sino que también por un conejo Duracell. “Es famoso este conejo. Lo compré en Mercado Libre hace unos tres años; estaba roto y usado, lo mandé a arreglar y le puse pilas. El conejo es porque en todo proceso político surgen contendores y amenazas, y uno tiende a mirar para el costado a ver qué está haciendo el otro, y ahí uno pierde tiempo. Yo a mi equipo le digo que mire para adelante, que toque el tambor, como el conejo de Duracell. Por eso lo traje a mi mesa de trabajo, porque cada vez que tenía un problema ponía el conejo”, confiesa el Presidente uruguayo, cuya filosofía de trabajo encuentra un símbolo precisamente en la figura de la marca de pilas popularmente conocida gracias a un anuncio televisivo en los años 80. Como el conejo, Lacalle Pou, de 48 años y militante del Partido Nacional (centroderecha), ha logrado levantarse de las derrotas que ha sufrido como político. De hecho, lo hizo en 2019, cuando volvió a postular a la Presidencia, pese a haber perdido frente a Tabaré Vázquez las elecciones de 2014. En los últimos comicios presidenciales, el actual mandatario se impuso por apenas 28 mil votos al candidato del Frente Amplio, la coalición de izquierda de Tabaré y José “Pepe” Mujica, que gobernó el país durante 15 años (2005-2020). La noche en que ganó, Luis Lacalle Pou anunció un gobierno “multicolor”, encabezado por el Partido Nacional e integrado por varios partidos. “Había una convicción de cambio. A veces los políticos creemos que somos demasiado importantes, que convencemos a la ciudadanía que hay que cambiar, pero en realidad los ciudadanos primero piensan que hay que cambiar y luego eligen a un depositario para llevar adelante los cambios”, dice en esta entrevista con La Tercera vía Zoom desde Montevideo. Lacalle sabe de cambios y transformaciones. Esto, gracias a su trayectoria como político -fue presidente de la Cámara Baja y senador-, pero también debido a su propia historia familiar: su padre, Luis Alberto Lacalle, gobernó Uruguay entre 1990 y 1995, y su bisabuelo, Luis Alberto de Herrera, fue uno de los principales caudillos del Partido Nacional. En marzo de 2020, Lacalle Pou se convirtió en el jefe de Estado más joven desde el retorno a la democracia en su país en 1985, y en este año y medio en el poder, su gobierno ha sido elogiado por el manejo de la pandemia de coronavirus, y él por su actitud cercana y directa, y sus habilidades como comunicador. En las elecciones de 2019 usted se impuso por un estrecho margen al candidato del Frente Amplio, partido que debió dejar el poder tras 15 años. Podría pensarse que Uruguay quedó muy polarizado y dividido, pero no ha sido así. ¿Cuál es la receta? Durante la campaña electoral recurrí a un concepto que hace pocos días repetí, que es que no estábamos dispuestos a cambiar una mitad por otra. Esto está casi en nuestro ADN nacional. Nuestros partidos políticos, los partidos fundacionales de Uruguay, son los más viejos del mundo, de acción ininterrumpida salvo en las dictaduras, cuando se militó clandestinamente. Hubo revoluciones, acuerdos, desacuerdos, distanciamientos, gobiernos de coalición, luchas en conjunto contra las dictaduras. Y esas discusiones, por más acaloradas, nunca permitieron que llegara …

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