Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región. Por Carlos Eduardo Espitia Cueca, especial para NODAL “Cálculos realizados por Indepaz en el segundo semestre de 2018[1], tras la revisión de distintas fuentes de información y trabajo de campo, muestra que el número de integrantes de las estructuras posdesarme FARC-EP estaría alrededor de los 2.500, de los cuales 900 serían rearmados, 300 no habrían ingresado al proceso de paz y 1.300 corresponderían a nuevos reclutamientos”. El debate político en Colombia se ha ubicado entorno a lo firmado en noviembre de 2016 entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (en adelante FARC-EP). Tres sectores políticos definidos: uno, asumiendo una defensa férrea; otro, buscando su destrucción; y un tercero, autodenominado de centro, que se declara a favor, pero que actúa con reservas ante temas impopulares. En esta puja, uno de los temas utilizados para atacar lo acordado es el panorama actual de violencia asociada a los procesos de reconfiguración armada ilegal, principalmente lo que tiene que ver con las llamadas “disidencias” y el número de integrantes que las conforman. El pasado 14 de junio, en una entrevista a la emisora colombiana La W, el expresidente y actual senador de la República, Álvaro Uribe Vélez, indicó que “al monte han vuelto 5.000”, refiriéndose a excombatientes de las FARC-EP. Esta cifra la presentó con el claro interés de mostrar la dejación de armas de las FARC-EP como un fracaso y a su vez promocionar un referendo que busca derogar la Jurisdicción Especial para la Paz-JEP-[2] y cambiar a los magistrados de las altas cortes. A pesar de haber indicado que las cifras provenían de Naciones Unidas, de la Fiscalía y de la inteligencia de las Fuerzas Armadas de Colombia, rápidamente se evidenció que tales afirmaciones eran falsas. Toda una campaña de desprestigio. Sin embargo, una vez más nos colocó en un debate en el que se evidencia el problema de las cifras y la manipulación política. No es un tema nuevo, con la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia-AUC- ya lo habíamos vivido. Y sí, es cierto que es complejo tener una cifra certera sobre el número de personas alzadas en armas, pero también es cierto, que esto es utilizado con oportunismo político para crear un imaginario conveniente para determinado interés. Entremos en las cifras de Uribe y en el tema de las “disidencias”. Primero, el término “disidencias” trae consigo un problema conceptual que dista de la realidad y por sí mismo es conveniente para los discursos en contra del acuerdo, pues significa una asociación entre las nuevas estructuras armadas pos acuerdo y lo que representaba las FARC-EP, y además, nos conduce de una situación compleja a una reducción del análisis a lo simple, que impide observar los diferentes grupos armados en sus particularidades y sus motivaciones. No todos son disidencias, no todos son rearmados, no todos son…[3] Segundo, sobre las cifras, en una revisión de los últimos datos oficiales se encuentran diferencias significativas entre ellas, pero nada se acerca a los 5.000 hombres rearmados (Ver tabla 1). Tabla 1. Comparativo cifras oficiales sobre integrantes de grupos posdesarme FARC-EP Fecha Fuente Número de integrantes Comentarios   24/05/2019 El Tiempo: según informe de inteligencia de la Fuerza Pública.   3.748 Indica que del total de integrantes 2.296 se encuentran en armas y 1.452 en redes de apoyo. Destaca que tendrían injerencia en 57 municipios de 16 …

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