Por Javiera Tapia Todo lo que conocemos sobre la memoria lésbica en Chile es solo gracias a su propia comunidad. Una de las muchas mujeres que ha trabajado durante más de quince años por preservar y seguir contando esos relatos para evitar que se olviden es la periodista Érika Montecinos, creadora en el 2002 de Rompiendo el Silencio, la primera revista digital para lesbianas en Chile, con la que una nueva generación de mujeres pudo leer lo que los medios tradicionales nunca quisieron mostrar. El proyecto ha cambiado con los años, pero lo importante sigue ahí. La memoria. Desde el 2015, el 9 de julio se conmemora el Día de la Visibilidad Lésbica en Chile. Una fecha que las organizaciones lesbofeministas definieron a partir de dos hechos importantes para su memoria, su historia. Por una parte, la fundación del Colectivo Ayuquelén (en mapudungún <<la alegría de ser>>), primera organización lésbica, fundada en 1983 en plena dictadura y otro que ojalá nunca hubiese sucedido: el asesinato de la escultora Mónica Briones, en 1984. Hoy, durante la mañana del 9 de julio del 2019, diversas organizaciones se unieron para solicitar al Consejo de Monumentos dedicarle un memorial, en la esquina de Irene Morales y Merced, el lugar de su muerte, a metros de Plaza Italia. ¿Qué sabemos de la historia de la comunidad lésbica en Chile? Muy poco. Pero lo que sí sabemos es solo gracias a los esfuerzos que ellas mismas han hecho por visibilizar su historia y mantener vivos esos relatos. Una de las muchas mujeres que ha tomado esa misión de manera consciente es Érika Montecinos, periodista y fundadora allá por el 2002 de la revista Rompiendo el Silencio, la primera publicación digital dirigida a lesbianas. Si no naciste en democracia probablemente tus recuerdos de la ciudad a fines de los noventa sean más vivos. Y si recorrías el centro de Santiago, probablemente puedas recordar los afiches que se pegaban en las calles que decían “lanzamiento de Rompiendo el Silencio”. En discotecas también podías encontrar autoadhesivos pegados en el baño. A pesar de ser una revista digital, las estrategias de difusión seguían siendo las tradicionales, debido a lo incipiente del uso de internet. “Había que hacer un trabajo de joyería con la difusión. Afiches, volantes. No habían redes sociales. Yo en ese tiempo no tenía ninguna especialización, estaba egresando de periodismo y en mi primer trabajo como periodista y sí, me daba cuenta que estaban en auge los diarios electrónicos y ahí me inspiré para crear esa página”, explica Érika. “La idea era un poco emular un diario electrónico pero dirigido a la comunidad lésbica, con reportajes y entrevistas. Había un trabajo de contenido original y de primera fuente, reporteábamos y sacábamos las fotos. Se mantuvo muchos años así la revista, hasta que pasó al formato de papel. La distribuimos de Arica a Punta Arenas y también llegaron a las capitales de Argentina, Colombia y México”. Rompiendoelsilencio.cl en el 2002 El nombre vino de otro espacio en el que participó Érika anteriormente. Radio Tierra fue, sin lugar a dudas, otro hito fundamental para la historia de las disidencias en Chile. “Yo era una estudiante de periodismo y fui a ofrecer ese espacio al Amazonas, el programa que conducía la Marlore Morán, una activista histórica. Pasaron muchos por Radio Tierra, estaba ese programa El Triángulo Abierto, estuvo Lemebel, Víctor Hugo Robles… Con la luna en el Ombligo también era un espacio súper lindo, de poemas lésbicos”. «Esos no son periodistas» A través de Rompiendo el Silencio, una nueva generación de mujeres pudo conocer parte de la memoria lésbica de Chile a través …

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