Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región. Por Ariela Ruiz Caro* Las maniobras del fujimorismo y de los partidos aliados de la derecha para impedir la proclamación de Pedro Castillo a la Presidencia de la República están desmoronándose por la falta de pruebas que demuestren el supuesto fraude, el respaldo internacional al transparente proceso electoral llevado a cabo en nuestro país y la difusión de los escandalosos audios en los que Vladimiro Montesinos, el poderoso asesor de inteligencia del expresidente Alberto Fujimori, devela sus intentos “por ayudar a la chica (Keiko) porque si no, terminará presa”. Sin embargo, estos elementos no son tomados en cuenta por los líderes políticos y personalidades independientes que continúan apoyando las maniobras de Fuerza Popular para impedir la proclamación de Pedro Castillo. Abogado brillante, a la par que siniestro, Montesinos sabía que el pedido de nulidad de actas fuera del plazo establecido por la ley impediría el triunfo de su candidata y por eso le dijo a Pedro Rejas, hombre de confianza de la familia Fujimori, que quienes rodean a Keiko “son unos huevones” y “van a perder todo por imbéciles”. Fiel a su estilo, no quedaba otra que intentar comprar a los magistrados del JNE. El resto es historia conocida. Sobre estos aspectos, los cruzados de la libertad no han deslindado o puesto un límite a su compromiso con la candidata Fujimori. Mario Vargas Llosa, quien la ha apoyado con alma, corazón y vida ha enmudecido, así como muchos otros ilustres disque defensores de la democracia. Nada ha dicho sobre la carta de 1300 militares en retiro dirigida al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas en la que solicitan no reconocer a Pedro Castillo si el JNE lo proclama presidente del Perú. ¿No es acaso a todas luces un intento golpista? ¿Será que su anticomunismo visceral e irracional ha alterado sus principios liberales? Inclusive el periodista Carlos Alberto Montaner, uno de sus amigos de la militancia miamera (Orlando Gutiérrez-Boronat, de la Resistencia Cubana; Francis Suárez, alcalde republicano de Miami que declaró el 10 de diciembre de 2020 como “Día del Anticomunismo”; Mauricio Claver-Carone, portavoz del exilio anticubano en Miami, impuesto por Trump como presidente del BID, entre otros) ha descartado la existencia de fraude electoral. ¿Coincide Vargas Llosa con el vocero de Fuerza Popular, Fernando Rospigliosi, quien dice que “Aquí nadie se rinde”, que vamos a pelear contra el fraude chavista planificado y ejecutado por los agentes de Cuba y Venezuela (…) que no podemos permitir que se imponga una dictadura robando las elecciones y distorsionando la voluntad popular”? ¿En serio comulga con ese absurdo? ¿No siente vergüenza nuestro Nobel del espectáculo bochornoso que el Perú proyecta al mundo por el poco respeto a la institucionalidad y a la democracia? Qué lejos estamos de la institucionalidad posdictaduras militares de Chile o de Uruguay, en donde se respetan los resultados electorales cuando estos le son adversos a los poderosos. O cuando una militante del Partido Comunista de Chile gana las elecciones de la alcaldía de Santiago, la más importante del país. ¿A quién le cargamos el pasivo de nuestra imagen internacional? ¿No le dice nada el comunicado del Departamento de Estado de Estados Unidos publicado el mismo día que los militares en retiro se autoconvocaron en un espacio público para desafiar al presidente Sagasti por haber pedido al Ministerio Público que tomara cartas en el asunto por haber incitado al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas a desconocer los resultados electorales? Ese …

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