Por Mariano Beldyk La suerte de Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, al menos en lo que respecta a su banca en el Parlasur, muy posiblemente empiece a escribirse hoy si la comisión que debe analizar el pedido de remoción se reúne y vota, como se espera, a favor de someterlo al juicio de destitución correspondiente. De repetirse la misma proporción y dirección en los votos que ya se pronunciaron a favor de llegar a esta instancia el miércoles último, el final de la historia ya estaría cantado. En rigor, a Rodríguez Simón no se lo juzga por los presuntos crímenes que lo tienen en la mira de la Justicia argentina y con pedido de captura internacional sino por “falta de decoro”, tal es la figura que le endilgan a raíz de su estado como “prófugo”. A ojos de “Pepín”, su decisión de no presentarse ante los tribunales tiene asidero en lo que define como falta de garantías hacia su persona. De allí la solicitud de asilo en Montevideo que aún no tuvo respuesta pero que cayó como balde de agua fría en el gobierno de Luis Lacalle Pou. Por una votación con amplia mayoría de los conectados al foro virtual, el Parlasur aprobó el miércoles el proyecto presentado por los representantes del Frente de Todos, por Argentina, para que se estudie la remoción de Rodríguez Simón tras su decisión de no comparecer ante la justicia. No dejan de señalar como paradójico que reclame asilo en el mismo país donde sesiona el órgano legislativo del Mercosur. Solo los cuatros representantes argentinos de Juntos por el Cambio se abstuvieron a la hora de votar: fundamentaron su postura en que no está reglamentada como tal la “falta decoro” que se le endilga. “No se puede hacer un procedimiento que no cumple los estándares de legalidad que exige la normativa del Mercosur”, afirmó el ex funcionario de Cambiemos durante su exposición virtual para defenderse. “¿La falta de decoro, qué es? ¿Colgarse de la luz de otro? ¿Usar las influencias? Hay que definir cuál es la conducta. Si se hiciera esto, tendríamos un código de ética que defina qué es la falta de decoro, tendríamos el tipo de sanción y de procedimiento a aplicar con lazos ciertos, algo que este no tiene”, sumó Rodríguez Simón. “Yo no sé por qué están pidiendo mi remoción, cuando lo sepa creo que tengo bastantes argumentos para una buena defensa y si no las tengo, no las tendré, pero el procedimiento es lo que importa. Lo que hace al Estado de Derecho no es el tema de fondo, es el tema de formas. Tiene que haber un código que establezca y tipifique cuál es la conducta a ser penada”, insistió el legislador, hombre clave del armado judicial de Mauricio Macri. En la misma línea se expresó, por caso, la radical Lilia Puig, de la Unión Cívica Radical. “El Parlamento está con una deuda que es la creación de un Código de Ética que es dónde figuran las causales. Debe estar establecido no solamente el procedimiento pero también las distintas naturalezas de delitos”, sugirió. Sin embargo, hasta allí llegaron los cuatro legisladores de Juntos por el Cambio. Ni siquiera sus aliado regionales, del denominado “bolsonarismo” o los representantes de la Coalición Multicolor uruguaya se ciñeron a esa línea. “No es la primera vez que este Parlamento va a tratar la separación o la expulsión por falta de decoro. Sin embargo, en las ocasiones anteriores, en los otros casos, nadie se preocupó en aprobar antes un Código de Ética”, señaló el legislador por el Frente de Todos Ricardo Oviedo. En …

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