El mundo posará nuevamente sus ojos sobre Alemania este sábado, cuando se cumplan tres décadas de la caída del muro de Berlín, un hito histórico que resignificó políticamente a derechas e izquierdas, marcó el fin de la Guerra Fría y fue la punta de lanza de la posterior reunificación de Alemania. Once meses después, la reunificación de Alemania volcó a muchísimos alemanes del Oeste a buscar trabajos en el extinto estado socialista República Democrática Alemana (RDA), donde la irrumpción del capitalismo multiplicó oportunidades laborales. «Viviendo en Friburgo (suroeste) recibí una oferta laboral que no podía desaprovechar, eran tiempos complicados a inicios de la década de los 90, cuando ser profesor de Ciencias Políticas con especialidad en América Latina era una rareza», dijo el politólogo Nikolaus Werz a Télam en diálogo telefónico desde Alemania. «A lo largo de mi vida cambié muchas veces de hogar, mudarme del Oeste al Este no fue duro para mi, pero sí para mis hijas; en la escuela eran las únicas que venían de la República Federal de Alemania (RFA) y eso era muy complicado para ellas en el día a día», confió. «La mayoría de los que conseguían trabajos en el Este no se mudaban con familias, regresaban los fines de semana a sus casas y eso molestaba mucho a los ciudadanos del Este, que se sentían alemanes de segunda categoría», relató el politólogo. Werz, quien estudió en la Argentina en el instituto alemán Goethe de Buenos Aires «en los complicados años de (Juan Carlos) Onganía en el poder», es profesor de Ciencias Políticas en la universidad de Rostock, situado en la costa norte de Alemania. «Los días previos a la caída del muro no se sentía que eso iba a pasar, no había plan para la unificación, era un misterio lo que podía pasar; suelen vernos a los alemanes como organizados pero la verdad no la vimos venir», añadió. Y prosiguió: «No me interesaba la reunificación, nací en Bonn, que en ese momento era la capital de la RFA antes de que se designara a Berlín como nueva capital, algo que me molestó mucho. Con el tiempo fui cambiando de opinión porque me mudé al noreste del lado de la ex RDA y noté que el cambio fue provechoso para todos». Al ahondar sobre sus temores en torno a la caída del Muro y de la posterior reunificación alemana, Werz no dudó en situar al posible retorno del nacionalismo y a no poder dejar de lado «ciertas tradiciones prusianas y las grandicoluencias de la historia alemana». «Tenia miedo de que resurgiera el nacionalismo alemán pero eso no fue así, el nuevo nacionalismo no nació en 1989 sino en 2015», remarcó en otro tramo de su entrevista con Télam. «En los primeros 25 años tras la caída del muro se luchó fuertemente contra el nacionalismo; sin embargo, la política de acogida de refugiados e inmigrantes puesta en marcha por la …

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