Chile: las disyuntivas políticas de la izquierda en 1970 – 73 1. Este 4 de septiembre se cumplen 50 años desde aquél día en que las principales fuerzas de la izquierda chilena, agrupadas en la Unidad Popular (UP), lograron imponerse por una mayoría relativa en las elecciones presidenciales de 1970, con Salvador Allende como su abanderado. Culminaba así un largo proceso de acumulación de fuerzas de las principales expresiones políticas de los trabajadores chilenos, el Partido Comunista y el Partido Socialista, que se había extendido ya por espacio de más de cuatro décadas. Ambos partidos se definían a sí mismos como marxistas y, habiendo logrado unir primero al movimiento obrero en el plano sindical con la fundación de la Central Única de Trabajadores (CUT) en 1953, habían actuado persistentemente unidos en el plano político desde 1956 cuando acordaron constituir el Frente de Acción Popular (FRAP). Ello les permitió ir acrecentando significativamente la gravitación política de la clase trabajadora en base a un proyecto definidamente antiimperialista, antioligárquico y antimonopólico, dirigido a abrir camino a una transformación revolucionaria de la sociedad chilena en un sentido socialista. Sin embargo, no sería sino hasta la elección presidencial de 1970 que esta alianza de izquierda, reconstituida esta vez con la participación del Partido Radical, el MAPU y otros dos grupos políticos menores y actuando bajo la denominación de Unidad Popular, lograría alcanzar un resonante triunfo electoral que le brindaba la posibilidad de llevar a la práctica su programa. 2.En el Programa Básico de Gobierno (PBG) de la UP se afirmaba de manera explícita que los problemas fundamentales del país derivaban de unos privilegios de clase a los que quienes los detentaban “jamás renunciarán voluntariamente”. Y dando por fracasadas las recetas reformistas y desarrollistas que había hecho suyas el gobierno de Frei, señalaba, como su objetivo fundamental, “terminar con el dominio de los imperialistas, de los monopolios, de la oligarquía terrateniente e iniciar la construcción del socialismo en Chile”.[1] Es del todo evidente que un propósito político tan claro como ese bastaba para que la eventual llegada a La Moneda de la UP acentuara no solo los anhelos y expectativas emancipatorias largamente atesoradas por el pueblo trabajador, sino también el profundo y lacerante recelo del gran capital y su representación política partidista ante el temido espectro de la “dictadura del proletariado” que parecía estar tocando ahora a su puerta. A pesar de las insistentes declaraciones de Allende de que se respetarían escrupulosamente los derechos y libertades existentes como rasgo definitorio de su “vía chilena al socialismo”, [2] la sola perspectiva de verse expropiadas era más que suficiente para que las clases dominantes considerasen ese propósito como una verdadera declaración de guerra. Se abría paso inevitablemente así a un periodo de aguda confrontación social y política que, como se sabe, concluyó tres años después con el cruento derrocamiento del gobierno de la UP y la implantación de un régimen brutalmente represivo. 3.Es por eso que, junto con conmemorar esta fecha y valorar el gran significado que para el movimiento obrero y popular tuvo el triunfo de Allende en las elecciones presidenciales de 1970, resulta imprescindible tener presente también las grandes disyuntivas estratégicas que se plantearon entonces, de manera candente, ante las fuerzas de la izquierda chilena. El problema central para un proyecto de transformación social que aspire a superar los marcos del capitalismo es, indudablemente, el de la conquista del poder por los trabajadores y el modo en que en definitiva éste puede ser resuelto para abrir efectivo paso al socialismo como proyecto histórico emancipador. Es evidente que, por la forma en que concluyó, la experiencia …

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