Por Noticias Aliadas Dispositivos legales promulgados por el gobierno permiten explotación hidrocaburífera en áreas protegidas pero no prevén medidas para evitar impactos de residuos contaminantes. “El TIPNIS [Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure] es la región más biodiversa de Bolivia, por tanto, es el hogar de 858 especies registradas de animales vertebrados. Entre ellas, hay 470 especies de aves, 108 mamíferos, 39 reptiles, 53 anfibios y 188 especies de peces. Entre las aves en grave peligro de extinción destaca el Unicornio Azul (Pauxi unicornis), del cual según el Servicio Nacional de Áreas Protegidas sólo quedaban 200 ejemplares hace 15 años en los parques TIPNIS, Carrasco y Amboró. Asimismo existen 178 especies registradas de insectos. A nivel de plantas existen alrededor de 2, 500 especies. El TIPNIS es hogar de diferentes tipos de bosques y ecosistemas: subandino, pie de monte y sabana inundable que aportan importantes servicios ambientales. El TIPNIS es la región de Bolivia donde caen más lluvias, alcanzando una precipitación que excede los 3, 000 mm por año. Las comunidades ecológicas del TIPNIS son una de las fuentes más importantes de oxígeno y agua de Bolivia”. Así lo señala el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza (TIDN) que el 15 de mayo dio a conocer su fallo contra Bolivia por el caso TIPNIS, y demandó al gobierno del presidente Evo Morales paralizar la construcción de la carretera que une Villa Tunari, Cochabamba, y San Ignacio de Moxos, Beni, así como la anulación de la Ley 969 de Protección, Desarrollo Integral y Sustentable del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure, promulgada el 13 de agosto del 2017, que levanta la intangibilidad de esta reserva natural acelerando la deforestación y permitiendo la expansión de la industria petrolera. “El Estado Plurinacional de Bolivia ha violado los derechos de la naturaleza y de los pueblos indígenas del TIPNIS en calidad de defensores de la Madre Tierra”, afirma el fallo que si bien no es vinculante, tiene un mandato ético. Desde el 2010, el gobierno del presidente Evo Morales ha emitido dispositivos legales autorizando la exploración de hidrocarburos en áreas naturales protegidas. El Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB) señala en el estudio “Los límites de las fronteras extractivas en Bolivia. El caso de la biodiversidad en el Aguaragüe”, publicado en el 2014, que “el área de interés hidrocarburífero se concentra especialmente en el este de la cordillera de los Andes y el oeste del altiplano sur de Bolivia. En el primer caso, el área está cubierta de un corredor de áreas protegidas y territorios indígenas”. El estudio precisa que de las 22 áreas protegidas nacionales, 11 están afectadas por la nueva frontera hidrocarburífera. De estos territorios, dos enfrentan una afectación mayor al 30%: Manuripi (31%) y TIPNIS (35%), mientras que en cinco de estas está comprometido entre el 55% y el 90% de su superficie: Tariquía (55%), Aguaragüe (72.5%), Madidi (75.5%), Pilón Lajas (85.5%) e Iñao (91%), con lo cual es imposible pensar siquiera en alguna mitigación. El Madidi y Pilón Lajas representan unas de las más importantes zonas bajo protección de Bolivia al integrar el corredor de conservación peruano-boliviano de Vilcabamba-Amboró. Urgen medidas de prevención La aprobación en el 2015 del Decreto Supremo 2366 por el gobierno terminó de abrir las puertas a las actividades hidrocarburíferas en áreas protegidas. El artículo 1 indica que el dispositivo tiene por objeto “establecer las medidas para el aprovechamiento de los recursos hidrocarbúriferos en todo el territorio nacional, en el marco de su carácter constitucional, estratégico y de interés público para el desarrollo del país; …

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