Cuando Nadia Comaneci brilló en Montreal ya llevaba un largo tiempo compitiendo en gimnasia: su primer torneo fue a los 7 años. (AFP) El viernes 23 de julio el mundo olímpico se vistió de gala para dar inaugurar la 32 edición de los Juegos, esta vez en Tokio. Y como suele suceder en este tipo de competencias, los sueños de los deportistas que persiguen el oro crecen al calor de la llama olímpica y se enfrentan a las expectativas que el resto del mundo les carga sobre sus espaldas, sometiendo a los atletas a un flagelo que reprimen… hasta que estalla. Simone Biles, la gimnasta estadounidense que fue superada por la presión en Tokio 2020. (AFP) Apenas cuatro días después, el primer llamado de atención apareció con nombre y apellido: Simone Biles. La estadounidense de 24 años y cuatro veces medallista de oro en Rio 2016, agobiada por la presión que sentía, abandonó el certamen final y declaró: “Tengo que concentrarme en mi salud mental”. Lo que pasó con Biles no fue más que una réplica de otros acontecimientos sucedidos en competencias de alto rendimieno. Naomi Osaka también se enfrentó a ataques de pánico antes de los Juegos Olímpicos. (AFP) En mayo pasado, la japonesa Naomi Osaka (número 2 del ranking mundial de tenis), cuando se disputaba el Abierto de Francia en Roland Garros, decidió no presentarse a las ruedas de prensa obligatorias tras cada partido. ¿El motivo? Ataques de pánico. Osaka -de 23 años, ganadora de cuatro Gran Slams y la única asiática en llegar a ser la mejor del mundo- reveló por la red social Twitter que sufría “largos episodios de depresión” luego del US Open del 2018, y sentía “enormes oleadas de ansiedad” en la previa antes de exponerse frente a los medios de prensa. Tal es así que no compitió en Wimbledon y si bien fue la atleta que encendió el pebetero en la inauguración de los Juegos de Tokio 2020, Osaka fue eliminada en una temprana tercera ronda. Ante ambos casos, los memoriosos del deporte recordaron a una jovencita rumana que 45 años atrás apareció, fulgurante, en el universo olímpico. Una tal Nadia El puntaje perfecto de la joven rumana (AFP). Corría el año 1976 y la ciudad canadiense de Montreal -sede los Juegos Olímpicos en ese momento- sería testigo de un acontecimiento deportivo sin precedentes y jamás igualado: Nadia Comaneci, una gimnasta rumana de 14 años, se convertía en la primera y única deportista de barras paralelas en lograr un 10/10, la puntuación perfecta. Todos se preguntaron quién era esa chica. Durante su niñez, la personalidad extrovertida e inquietante que constantemente mostraba Nadia, hizo que sus padres buscaran con cierta urgencia alguna actividad deportiva que calmara las ansias de la pequeña rumana. En una geografía como la de los Montes Cárpatos, lugar donde nació Nadia -más precisamente en la pequeña ciudad de Onesti-, con temperaturas que difícilmente superen los 6 …

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