Por Nicolás Retamar, de la redacción de NODAL El 12 de noviembre de 2019, tras el golpe de Estado contra el presidente Evo Morales, la vicepresidenta segunda del Senado Jeanine Áñez fue proclamada presidenta de Bolivia. Para manejar los hilos de la política exterior la presidenta de facto convocó a la abogada y académica Karen Longaric, quien asumió funciones el 14 de noviembre. A pesar de haberse planteado como un “gobierno de transición”, Áñez y Longaric se dedicaron en pocos meses a desarticular el rol que había obtenido Bolivia a nivel internacional y, sobre todo, la importancia que había adquirido a partir de la presidencia de Evo Morales que condujo una política exterior soberana junto a David Choquehuanca primero, Fernando Huanacuni Mamani después y Diego Pary en el final. Karen Longaric plasmó, en un documento que se conocería al final del mandato, su visión sobre lo que había sido la política internacional de Evo Morales. “La política exterior estuvo subordinada a intereses políticos internos, no así al interés nacional… lo que llevó a cierto aislamiento internacional, situándonos al lado de los países propulsores del Socialismo del Siglo XXI y sus foros internacionales”. Luego, Longaric describió en primera persona su tarea en el gobierno de facto: “Entendí que una transición democrática no significaba mantener el statu quo y ser simplemente una gestora de la continuación de una política exterior errada y errática. Por el contrario, en el proceso de transición hacia la democracia plena, era imperativo impulsar cambios y reformas tangibles que transformen a la Cancillería para que trabaje por los intereses de Bolivia; por ello, reposicioné al país en el seno de las naciones democráticas e impulsé la institucionalización y renovación de los cuadros diplomáticos”. La canciller destacó que el primer pilar fundamental de su gestión fue la “desideologización” de la política exterior con su acercamiento a Estados Unidos, la Unión Europea, el Grupo de Lima y Prosur. Ahora bien, a pesar de que la intención declarativa de la ministra de Relaciones Exteriores de facto era “desideologizar” la cancillería, cabe preguntarse porqué se alejó de algunos países al punto de cortar las relaciones institucionales. Al día siguiente de asumir funciones, Longaric anunció la ruptura de relaciones con Venezuela bajo el argumento que había personas de origen venezolano “involucrados en asuntos internos del Estado”, al punto tal de detener a casi una docena de personas y acusarlas de sedición. Además, anunció la salida de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) y sostuvo que ya analizaban la salida de la Unión Sudamericana de Naciones (UNASUR), cuyo proceso de denuncia comenzó formalmente el 13 de diciembre de 2019. Con la llegada de Evo Morales y Álvaro García Linera a México más el asilo que brindó la embajada mexicana en Bolivia a funcionarios perseguidos por el gobierno de facto, Longaric atacó el accionar diplomático de México: “Le expresé nuestro malestar a la embajadora y también el malestar del pueblo boliviano. La actitud …

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