Hace 22 años Javier Saviola tenía edad de séptima y un puñado de partidos en Tercera cuando Ramón Díaz lo hizo debutar en River una tarde que hoy, desde el Principado de Andorra, uno de los mejores delanteros argentinos del siglo en curso evoca con emoción: «Sabía que el tren pasaba una vez y que tenía que subirme. Jugué contento, feliz, hice un gol y ahí empezó todo». El domingo 18 de octubre de 1998 por la fecha once del Torneo Apertura, Gimnasia y Esgrima de Jujuy empató 2-2 en su cancha con River. Hoy, a un par de meses de cumplir 39 años, abocado a tareas como entrenador en la academia del Barcelona e incluso como eventual comentarista de fútbol por televisión, Saviola subraya palabras de gratitud hacia el riojano Díaz: «Ramón confió en mí y desde la primera noche de la concentración todo fue hermoso. El viaje, los nervios previos al partido, todas las cosas que me pasaron por la cabeza y el momento de entrar, cuando me dijo que jugara tranquilo, porque el peso de la responsabilidad era de los grandes». El domingo 18 de octubre de 1998 por la fecha once del Torneo Apertura, Gimnasia y Esgrima de Jujuy empató 2-2 en su cancha con River, cuyos goles fueron anotados por Carlos Netto de penal y el adolescente Saviola, que al cabo de 120 presencias con la banda roja, completadas con un otoñal ciclo en 2015, totalizó 58 anotaciones. «En mi carrera todo fue rápido, de golpe», reflexionó Saviola en diálogo con Télam: «A los 19 años me vendieron a un tremendo gigante como el Barsa, uno de los clubes más importantes del mundo en momentos muy complicados por mi inmadurez y por el fallecimiento de mi padre. Crecí de golpe, como pude, pero sé que disfruté cada momento, cada camiseta, cada partido y siempre di el máximo posible». Saviola, «El Conejo», jugó nada menos que 14 temporadas en Europa y de las ocho camisetas que vistió sólo en tres no ganó títulos, en Mónaco, Málaga y Hellas Verona, pero sí en Barcelona, Real Madrid, Benfica, Olympiakos de Grecia y Sevilla. ¿Pudo Saviola haber hecho una carrera más significativa de la que hizo? Así la evalúa el propio «Pibito» criado en el porteño barrio de Parque Chas: «La verdad es que nunca pensé si podía haber hecho algo más. Nunca. Siempre fui lo mejor profesional posible, disfruté, fui y soy un agradecido del fútbol. Me dediqué con mucha pasión. No me quedó ni un poco de reproche. Nada». Pese a que la reflexión precedente disipó en parte la hipótesis de que debió de haber estado en la Selección Argentina que jugó el Mundial de 2002, Saviola aludió a su buena relación con Marcelo Bielsa: «Había entrenado con ese grupo, pero estaba Claudio Caniggia, y Marcelo, que me habló de frente, tomó una decisión respetable para mejorar al plantel. ¿Si me hizo mal? No, me hizo …

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