En su ensayo «Big data» el economista Walter Sosa Escudero analiza la sobreabundancia de información y la «invasión» de algoritmos que permiten identificar patrones de consumo, un fenómeno tecnológico cuya magnitud se puede rastrear en el trabajo de una investigadora que utilizó la nueva ciencia de datos para cuantificar la desigualdad de género o en el caso del padre que se entera del embarazo de su hija por un algoritmo. Como un aluvión interminable, el ejército de dispositivos que traman la vida cotidiana -computadoras, telefónos celulares, cajeros automáticos- produjo en los dos últimos años más información que en toda la historia de la humanidad. Lo más disruptivo del fenómeno, sin embargo, no es el volumen de datos sino la aparición en simultáneo de nuevos sistemas de rastreo que permiten identificar los hábitos y afinidades de millones de personas a escala planetaria: los enigmáticos algoritmos. Sosa Escudero, investigador del Conicet y director del departamento de Economía de la Universidad de San Andrés se dedica en «Big data» (Siglo XXI editores) a analizar los efectos de esta articulación entre el torrente informativo y las herramientas estadísticas que han dado lugar a la nueva ciencia de datos, la disciplina que permite desde generar una aplicación para identificar los baches en una ciudad hasta predecir comportamientos y acercar a los usuarios de plataformas como Netflix o Spotify las opciones más acordes a su perfil de consumidor. – Télam: Las sociedades acostumbradas a lidiar con recursos escasos se confrontan por primera vez frente al big data, un fenómeno marcado por la sobreabundancia ¿A qué clase de reto nos confronta el exceso de información? – Walter Sosa Escudero: Hace 40 o 50 años el dato era un recurso súper escaso. El nacimiento de las estadísticas oficiales y de las encuestas fue una reacción natural frente a esa escasez. Si bien es cierto que big data nos confronta hoy a un exceso de datos y de información, eso no se da en todas las direcciones: hay ciertos datos que siguen siendo elusivos. Tenemos sobreabundancia en algunos campos pero a la vez hay escasez en lugares donde ya había escasez. Por ejemplo, no tenemos más información que antes para saber cómo era la distribución del ingreso cuando éramos «el granero del mundo». En segundo lugar, cuando empieza a darse una abundancia aparece también una limitación. Las limitaciones relacionadas en este caso se dan en primer término respecto a la capacidad de procesamiento, ya que en muchos casos los datos van adelante y los algoritmos atrás. El otro gran escollo a superar tiene que ver con las ideas, porque los datos no hacen preguntas por sí mismos. Una mayor disponibilidad de datos es buena noticia para la ciencia, que ya lleva siglos haciéndose preguntas y ahora tiene la posibilidad de empezar a responderlas con esta mayor disponibilidad de información. – T: El sistema de algoritmos construye patrones de afinidad que son utilizados por los buscadores y las redes …

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