El escritor español Jorge Carrión presentó en la Feria del Libro su última obra, «Membrana», una atípica narración que transcurre en un museo del siglo XXI, un espacio distópico cuyo guion curatorial es narrado en el año 2100 por una inteligencia artificial: «Si bien muchas lecturas han insistido en lo frío de la novela, habla también del deseo de lo tecnológico de sentir amor, de sentir contacto», señaló el autor. «Escribiste una novela sobre algoritmos que garchan», bromeó Cristian Alarcón durante la presentación en la sala Ernesto Sábato, momento en que el auditorio estalló en carcajadas, una sala repleta de público. La charla arrancó con estricta puntualidad, casi a la misma hora que, puertas afuera del pabellón azul de La Rural, una muchedumbre se detenía a escuchar desde el stand de AM750 el discurso en vivo de Cristina Kirchner. Aplausos dentro y fuera de la sala. «Quise imaginar formas de diálogo entre la Inteligencia Artificial y los humanos. La novela habla de eso, pero no desde el punto de vista de los humanos, sino desde el de las inteligencias, ellas, o elles, ya que son post género. Incluso pensé en escribir toda la novela en inclusivo pero habría sido arriesgado por mi parte. Eso sería pensar que en el año 2.100 ésta va a seguir siendo la forma de nombrarnos», detalló el escritor español sobre el relato que a través de numerosas obras de arte da cuenta de la relación ancestral de la humanidad con la tecnología. Publicada por Galaxia Gutenberg y ganadora del Premio Internacional Ciudad de Barbastro, la publicación -cuya portada está ilustrada con una obra del argentino Tomás Saraceno, realizada con telas de arañas- narra el itinerario por el museo mientras entreteje elementos como redes neuronales que finalmente dominan a la especie humana, inteligencias que quieren saber qué significa la sexualidad humana, algoritmos con características humanas. Tanto que comienzan a adquirir derechos. «Ellas, en efecto, no pueden parar de tejer, de tramar, de conspirar», afirmó el autor español, sobre la obra donde ocurre la legalización del matrimonio entre el ser humano y la máquina. «Es una novela llena de amor», retrucó el autor de «Cuando me muera quiero que me toquen cumbia» a lo que Carrión señaló que «es una novela narrada por Inteligencia Artificial, y por tanto, las protagonistas son los algoritmos. No hay robots, no hay cuerpos, son matemática que está fluyendo en una suerte de ciberespacio. Y los humanos son los antagonistas». Jorge «Jordi» Carrión apuntó que hay dos humanos en la novela: Ben Grossman, un conductor de drones que se da cuenta que el drone actúa por su cuenta (y comete un atentado) y Karla Spinoza, una suerte de Steve Jobs, que crea algoritmos y se encarga de provocar las hibridaciones.»Quise imaginar formas de diálogo entre la Inteligencia Artificial y los humanos. La novela habla de eso, pero no desde el punto de vista de los humanos, sino desde el de las inteligencias, ellas, o elles, ya que son post género. …

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