En su flamante libro «¿Cómo aprendemos?», Stanislas Dehaene afirma que el cerebro es todavía superior a la inteligencia artificial y que el error es una de las instancias centrales del aprendizaje. Autor de obras como «El cerebro matemático», «En busca de la mente», «Aprender a leer» y «El cerebro lector» -todas ellas publicadas por Siglo XXI Editores- el neurocientífico llegó a la Argentina para presentar su nuevo texto y concedió una entrevista a Télam, donde sostuvo que es una «ilusión» suponer que las nuevas generaciones con capaces de aprender atendiendo a varios estímulos a la vez ya que «el cerebro sigue manteniendo las mismas limitaciones que antes y la atención siempre está limitada a un objeto por vez». En «¿Cómo aprendemos», Dehaene identifica los cuatro pilares básicos para el aprendizaje -la memoria, la atención, la detección del error y la consolidación-, a la vez que desmonta varios mitos como la posibilidad de que la función de la memoria sea reemplazada por las nuevas tecnologías que facilitan dispositivos para el almacenamiento de la información y remarca la importancia del sueño para consolidar el proceso de conocimiento. «El sueño no es un período en el que el cerebro descansa, sino que es el momento en que el cerebro repite entre diez y cien veces lo que aprendió durante el día. Por eso dormir la siesta tienen efectos beneficiosos ya que favorece la concentración», sostiene el también director del Consejo Científico del Ministerio de Educación francés y además destaca que “los cerebros de los niños pequeños son las ‘computadoras’ más maravillosas e inteligentes que existen, no hay inteligencia artificial que pueda aprender de la forma en que los más pequeños lo hacen”. -Télam: En su libro plantea que el cerebro es una máquina de aprender. Las máquinas se atrofian si no se las usa regularmente, pero también sufren desgastes y a veces corren el riesgo de quedar desactualizadas ¿Cuál de esas situaciones es comparable con el funcionamiento del cerebro? -Stanislas Dehaene: El cerebro es una máquina muy particular, de hecho es mucho mejor que las máquinas relativas a la inteligencia artificial. Los algoritmos actuales de las máquinas solo representan los primeros doscientos mil o trescientos mil segundos de los que serían los algoritmos equivalentes al cerebro humano. El cerebro de los niños es como una supercomputadora: justamente porque no se desgasta y es una máquina que construye a sí misma a lo largo de toda la vida. En los primeros años de la infancia existe un período de absoluta plasticidad cerebral. Los niños pequeños son superiores a lo que son las máquinas porque utilizan muchos menos datos que ellas. -T: Cuando dice que todavía el cerebro es superior a las máquinas implica que en el futuro esa relación de fuerzas se puede invertir? Dicho de otro modo ¿el cerebro no evoluciona a la par de la tecnología? – S.D.: Por un lado las máquinas aún no han terminado de evolucionar. Yo baso …

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