Escritor y médico clínico, Chilano reúne en este trabajo, publicado por Obloshka, uno de los temas universales: la muerte. La muerte, la historia familiar, la medicina y la literatura son los ejes centrales de «Los preparados», la nueva novela de Sebastián Chilano, en la cual se refleja la articulación de sus experiencias personales como médico, como hijo y como escritor y, aunque el autor insista en que «ninguna de las muertes, de los errores o excentricidades de este libro pueden ser verdad», cada historia se vive con la intensidad de lo real. Escritor y médico clínico, Chilano reúne en este trabajo, publicado por Obloshka, uno de los temas universales: la muerte. «Obsesiones que nos acompañan», señala a Télam el autor y asegura que «en todos los libros que leemos se habla de comidas, del tiempo, de los sentimientos y de la muerte». «La muerte es esa parte que sabemos inexorablemente que va a suceder. No sabemos si vamos a nacer o no: nos vamos a morir. Hagamos lo que hagamos», nos dice el autor de las novelas «Riña de Gallos», «Las reglas de Burroughs» -ganadora del premio Laura Palmer no ha muerto 2012-, «Tan lejos que es mentira», «Méndez», «En tres noches la eternidad» y «Ningún otro cielo». Chilano nació en Mar del Plata en 1976, mantiene su blog Falansterio y es parte de la librería El gran pez. En 2011 ganó el premio Alfonsina a la trayectoria literaria. Portada de «Los Preparados». -Télam: ¿Cuánto coincide la idea de la tarea del médico de «retrasar la muerte» con la del escritor? -Sebastián Chilano: Ahí hay un punto. Hay que recordar que Sherezade recurre a sus cuentos para retrasar su muerte un día más; el hombrecito del azulejo trata de distraer a Madame La Mort para que sea impuntual y no pueda llevarse al niño enfermo a la hora exacta de su muerte. La historia anónima de «Las Mil y Una Noches» es de todos (aunque fue de Burton y fue de Borges) y la historia del hombrecito del azulejo es de Mujica Láinez. En uno de mis libros favoritos de la adolescencia, Mujica Láinez también encuentra la forma de contar la vida y la muerte por medio de una casa: «Aquí vivieron» empieza antes de la primera fundación de Buenos Aires y termina cuatrocientos años después. ¿De qué habla? De un lugar en el mundo, y de todas las muertes que se ven en ese lugar. Representa cómo, en vano, tratamos de retrasar la muerte. Hoy lo hacemos con historias, con ejercicios, barbijos y medicamentos. Hay quienes creen que hay una fecha exacta para nuestra muerte, quienes creen que la pueden anular. Los primeros son optimistas; los segundos, crédulos. Para anular la muerte no hay que detener el tiempo, hay que modificar la realidad. La muerte está en cada lugar al que dejamos de ir. Se apodera de la infancia, de las casas que se derrumban, de las playas a …

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