Elvira Espejo, artista, tejedora y escritora. / Foto: Emilio Rapetti ¿Existen otros modos de pensar patrimonios y políticas en su territorio? es el interrogante que desde la práctica textil permite replantear la vida, lo comunitario y la cultura identitaria en la tercera edición del ciclo “Los patrimonios son políticos”, que entre este jueves y viernes tiene lugar en Santiago del Estero con maestras teleras que cuentan su propia realidad como invitadas de honor y renuevan compromisos de textos hechos de tintas, lanas y tradiciones que comparten tramas con otras escrituras, hechas de letras y poesía. El ciclo articula dos días de actividad que bajo el nombre de «Textiles, vida y tramas», se desarrollan en el histórico edificio que alberga al Centro Cultural del Bicentenario de Santiago del Estero, en la Madre de Ciudades, frente a la plaza Libertad. Se trata de un lugar de encuentro para compartir saberes ancestrales y actuales, modos de producción, sinsabores, alegrías, estrategias, y sobre todo, un espacio propuesto como articulador desde el área patrimonial del Ministerio de Cultura en conjunto con la provincia anfitriona, un trabajo en territorio que se impulsa en ese Norte Grande, como se define políticamente en estos días al «concierto de las diez provincias» del norte del país. Francisco Romero, presidente del Instituto de Patrimonio del Chaco. / Foto: Emilio Rapetti Las «maestras teleras» como las llama y reivindica la artista, tejedora y escritora boliviana Elvira Espejo -directora del Museo Nacional de Etnografía y Folklore de La Paz- a sus colegas, es atentamente escuchada y aplaudida por un auditorio nutrido. El encuentro, que trasciende la habitualidad acostumbrada de las ferias de venta, tiene para las tejedoras un reconocimiento propositivo que impulsa un sistema de sustento económico que desde lo comunitario reconecta esa urdimbre social destruida por el individualismo y los modelos extractivistas de producción que asolan montes y climas. Como parte de las coincidencias planteadas en la primera jornada está el «poder contar desde nosotros lo que hacemos», y también el descartar intermediarios -algo logrado en parte como producto de la pandemia-, porque eso implica perder identidad y autoría de prendas que otros revenden a su provecho, desde mantas, ponchos, sobrecamas, alfombras tapices hasta ropa, con materiales producidos, recolectados en el monte o adquiridos en general de modo local, y procesados según una tradición que pervive. Foto: Emilio Rapetti Las artesanas del textil o teleras como se las denomina por el trabajo en telar o las cesteras de las provincias de Santiago del Estero, Catamarca, Chaco, San Juan, Jujuy y Formosa confluyen en un auditorio repleto y atento, emocionado por momentos, y dialogan, intercambian, aunque también cuestionan los modos de abordaje ajenos a sus vidas donde otros se quedan con un crédito no merecido. El encuentro se inscribe en esa revalorización que de un tiempo a esta parte está teniendo el textil, no el industrial, sino el tradicional y el estructurado desde lenguas como el quichua cuyos vocablos se filtran en las presentaciones y …

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here