Por Emilia Racciatti y Julieta Grosso Frente a la nueva fase ascendente de contagios que afronta la Argentina por estos días, los jóvenes son señalados como el principal agente de propagación del virus, una apreciación que según analistas de distintos campos concentra inmerecidamente la responsabilidad del rebrote en este segmento, alienta la estigmatización de la juventud y promueve una mirada punitiva que genera efectos adversos a la concientización que se pretende lograr. Lejos quedaron las imágenes de los runners corriendo amontonados por las calles durante la flexibilización que tuvo lugar allá por julio tras varias semanas de cuarentena más estricta, la de las aglomeraciones en algunos centros comerciales o las movilizaciones de los llamados «anticuarentena», que al grito de «el virus no existe» se congregaron para instar a la insurgencia colectiva en varias jornadas que desafiaron la distancia social. Hoy, las fotos de las fiestas masivas que muestran a jóvenes sin distanciamiento y sin barbijo en algunos balnearios bonaerenses alimentan una nueva narrativa estigmatizante: la culpabilidad por el avance de la pandemia recae ahora sobre ese sector generacional, al que se le imputa desde la imprudencia extrema ante la gravedad del virus hasta la falta de «solidaridad» con los principales grupos de riesgo. «Después del velorio de Maradona, de las marchas a favor y en contra del aborto, creo que estamos ante el riesgo de pedirle a los jóvenes más de lo que pueden dar -destaca el politólogo José Natanson-. A todos nos parecía bárbaro cuando las militantes proderecho se abrazaban en la plaza del Congreso después que se sancionara la ley del aborto y ahí había el mismo nivel de contagio que en una rave en Pinamar.  Después de todo eso, de los banderazos de los anticuarentena o del acto del 17 de octubre, pensar que los jóvenes son los responsables de que se produzca un rebrote es exagerado». José Natanson «No hay que homogeneizar y pensar que todos los jóvenes son bestias irresponsables, eso es una barbaridad. La primera línea de la lucha contra la pandemia está integrada mayoritariamente por jóvenes que son los que están haciendo las residencias en los hospitales. Los que están dando las vacunas son en muchos casos jóvenes -explica en diálogo con Télam-. Hay una pulsión de solidaridad en ellos también, no es todo irresponsabilidad y oportunismo neoliberal». Para el autor de «¿Por qué los jóvenes están volviendo a la política?» prevalece «un imaginario muy prejuicioso que mira a los jóvenes como irresponsables, que no empatiza con ellos, que no quiere mirar cuáles son sus necesidades». En ese sentido argumenta que «es cierto que los jóvenes tienen una relación con el peligro, con el riesgo, con la temeridad diferente a la que tienen los adultos y eso es así en todos los países del mundo y en todas las épocas. Tiene que ver bastante con la lejanía respecto al momento de la muerte porque los jóvenes están …

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