Por Emilia Racciatti y Milena Heinrich Laura Alcoba, Mariana Eva Pérez, Ángela Urondo Raboy, Patricio Pron, Raquel Robles, Marta Dillon, Félix Bruzzone, Julián Fuks y Nicolás Gadano son algunos de los nombres que se inscriben en esta genealogía en la que se puede trazar una voz con experiencias equivalentes, que lejos de asemejarse, se bifurcan logrando establecer una narrativa política que anida en el encuentro entre lo público y lo íntimo. Un libro que se inscribe como resignificación de los legados narrativos vinculados a las memorias de víctimas del terrorismo de Estado es «Diario de una princesa montonera» de Mariana Eva Pérez, que nació en formato de blog y se transformó en publicación en 2012, a través del sello Capital Intelectual. Incluso, María Moreno -escritora, periodista, ensayista- en su libro «Oración» retoma una pregunta de la autora en una de las entradas del diario: «¿Podrá la joven princesa montonera torcer su destino de militonta y devenir Escritora?», no solo asegura que sí sino que subraya que el libro es de «una impertinencia majestuosa». Pérez (Buenos Aires, 1977) fue secuestrada a los quince meses, junto con sus padres, los dos hoy desaparecidos, es licenciada en Ciencias Políticas e investigadora y en el que marcó su debut literario escribió «Volví y soy ficciones», retomando una tradición pero inscribiendo a su escritura en una nueva articulación de sentidos. Otro texto en los bordes es «¿Quién te crees que sos?» (2012), de la perfomer y dibujante Ángela Urondo Raboy, hija del poeta Paco Urondo y la periodista Alicia Raboy, que descubrió su identidad a los 18 años. Allí da cuenta de la reconstrucción de su historia y el modo en que descubrió a sus padres, a través de lo escrito: como ellos, Ángela encontró en la palabra poética una apertura para la reflexión, como dijo una vez a Télam. En esa línea autobiográfica están «Mi nombre es Victoria», de Victoria Donda (nieta restituida y titular del Inadi), el trabajo de Analía Argento en «De vuelta a casa», con el relato en primera persona de diez nietos restituidos; y recientemente el sello Marea acaba de publicar «Hasta ser Victoria», la voz en carne propia de una de los 500 bebés víctima del Terrorismo de Estado, Victoria Montenegro, quien escribe este libro para los «cientos que continúan siendo víctimas de este delito aberrante que los obliga a vivir una historia ajena con una identidad falseada». Como un híbrido, Marta Dillon construye en «Aparecida» (2015) otro entramado en el que con herramientas de la crónica y la autobiografía pero también de la ficción pone en funcionamiento el itinerario desde el momento en el que, en 2010, se enfrenta a la aparición de los restos óseos de su madre, la militante Marta Taboada, secuestrada el 28 de octubre de 1976, detenida-desaparecida varios meses y asesinada entre el 30 de enero y el 3 de febrero de 1977. El libro registra el momento en …

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