El Museo de Flores, una iniciativa autogestiva montada por vecinos del barrio que reúne obras y objetos de los escritores César Aira y Roberto Arlt, entre otros, acaba de inaugurar la Biblioteca Matías Fernández Burzaco para jóvenes y adultos, que lleva el nombre del joven escritor, músico y periodista, único argentino que sufre una enfermedad denominada fibromatosis hialina juvenil, de la que dio cuenta en su reciente libro «Formas propias». Tras el éxito de la biblioteca gratuita para niños «Alfonsina Storni», que puso en marcha durante la pandemia, el espacio fundado en 2018 por Roberto D’Anna acaba de sumar a sus propuestas una colección de obras para lectores juveniles y adultos que es apadrinada por Fernández Burzaco, habitante del barrio y autor de «Formas propias», donde cuenta las huellas de la enfermedad que por una fabricación excesiva de colágeno modifica su cuerpo y le impide, entre otras cosas, caminar. «Flores tiene 215 años de historia y al principio estuvo colmado de casas-quintas. La mía es una tipo chorizo, muy grande, con una terraza al sol y muchas plantas», cuenta en diálogo con Télam su experiencia y su vínculo con el barrio. La vivienda del escritor queda en la calle Páez, un lugar donde paran todos sus amigos: «Es ‘la casa ocupa'», se ríe el joven. Ubicada al norte, sus padres la compraron cuando Matías tenía dos años. «Antes estábamos en Aranguren, frente al Hospital Álvarez. La terapia intensiva del Álvarez lleva el nombre de mi abuelo Juan Demonte, papá de mi mamá», asegura para dar cuenta de la antigua historia que une al barrio con su familia. Burzaco dice que para él fue una sorpresa enterarse el nombre de la Biblioteca: «La semana pasada, Roby (Roberto D’Anna) me citó un jueves en la puerta del museo: Ramón Falcón y Bonorino. El lugar, un espacio con salones muy amplios, está en un primer piso bastante aireado y protocolar. Fui todo cargado con la silla, llevé libros, pero él ya había conseguido… quinientos» resalta Burzaco. Y prosigue: «Me hizo una visita guiada espectacular: me mostró el escenario donde hay clases abiertas, me mostró a Roberto Arlt, me mostró al Papa Francisco, me mostró a otros personajes históricos de Flores, hasta que llegamos a un pasillo en donde estaba mi libro sobre una biblioteca y, tapada, la chapa con mi nombre, fundándola», cuenta. «Un amigo sacó los papeles despacio y la liberó. ‘Aguante Flores’, le dije a Roby mirándola. ‘Vamos Flores, Mati, y vamos Páez’, contestó. No nos abrazamos, pero flotó una energía inundada de felicidad. Y desde esos segundos sentí como si me hubiese dicho: ‘Bien, pibe, la rompiste, destruiste y construiste con esta obra, nos inspiraste, pero ahora tenés que hacer mil libros más y bien escritos para representarnos’. Entonces acá estoy, escribiendo todos los días», relata. Los libros que componen la flamante Biblioteca son ejemplares que no superan los 40 años de edición. La temática es …

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