Yuszczuk es cuentista, poeta, novelista y editora. La obra «La sed», de Marina Yuszczuk, en la que la autora apuesta por reflexionar sobre las formas de procesar la muerte, fue distinguida hoy con el Primer Premio Nacional de Novela Sara Gallardo, un certamen al que se presentaron más de cien novelas y cuyo jurado estuvo integrado por María Teresa Andruetto, Federico Falco y Ana María Shua. En una ceremonia que se celebró este lunes en el Centro Cultural Kirchner, con la presencia de autoridades nacionales, como el ministro de Cultura, Tristán Bauer, así como de finalistas y miembros de jurado, la escritora y editora Marina Yuszczuk celebró: «Se está generando un movimiento muy fuerte que estamos impulsando las mujeres y disidencias y me da mucho orgullo ser parte de esto. Es muy gratificante compartir este premio con escritoras que he leído durante tantos años». El fallo de la mayoría del jurado -que integraron Ana María Shua, Federico Falco y María Teresa Andruetto- indica que tanto «en la primera parte, en la plenitud del gótico, el regodeo con la muerte, y en la segunda parte una muerte singular y la posibilidad de la propia desaparición», ambas historias «construyen una única novela sobre la maternidad, sobre los duelos, el dolor y los modos de atravesarlo, el gozo de los cuerpos, lo que pueden los cuerpos, lo que hacen y lo que se les hace, sobre el erotismo entre mujeres y sobre las distintas formas de violencia y de sexualidad». Y destaca que «La sed» es una novela «sobre el imperativo de la vida a costa de cualquier cosa, para narrar lo insoportable de la finitud en los seres humanos y también lo insoportable que sería la vida para cada uno de nosotros si no tuviera fin». Asimismo, señala «la contemporaneidad extrema» de la obra ya que fue escrita antes de la pandemia y sin embargo «capta algo que ya estaba en el aire, incluso los cadáveres acumulados, la desaparición de los ritos mortuorios, la peste que a todos nos invade y «al mismo tiempo rinde tributo a la gran tradición de la novela universal, creando un mundo complejo que en sus trescientas páginas se lee sin perder el aliento». Junto a la obra de Yuszczuk, también se entregaron cinco menciones especiales para «Era tan oscuro el monte» de Natalia Rodríguez Simón; «La última lectora» de Raquel Robles; «De dónde viene la costumbre», de Marie Gouiric; «La ruta de los hospitales», de Gloria Peirano; y «No es un río» de Selva Almada, esta última elegida en primer lugar por Ana María Shua. Sobre el el origen del premio, que recuerda a la gran novelista argentina, autora de obras como «Eisejuaz» o «Los galgos», la cordobesa María Teresa Andruetto dijo hoy en la ceremonia de premiación que «es una gran felicidad que exista un concurso de novelas publicadas de mujeres por parte del Ministerio de Cultura de la Nación que lleve su nombre». …

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