Platense le ganó a Coquimbo por penales y avanzó a los cuartos de final de la Copa Libertadores
Un penal le quitó la posibilidad de festejar en el partido de ida, la definición por esa vía le dio la clasificación para los cuartos de final de la Copa Libertadores. Platense suma una nueva f...
Un penal le quitó la posibilidad de festejar en el partido de ida, la definición por esa vía le dio la clasificación para los cuartos de final de la Copa Libertadores. Platense suma una nueva fecha gloriosa: después de derrotar a Peñarol y a Corinthians fuera de casa en la etapa de grupos, viajó a Chile para escribir otra página histórica. Luego del empate sin goles, el Calamar se impuso por 7 a 6 sobre Coquimbo Unidos en los remates desde los doce pasos y desató una fiesta en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso. Efectividad perfecta de los pateadores argentinos, mientras que el arquero Juan Pablo Cozzani detuvo el intento de Salvador Cordero. “Juan Pablo está para darnos esa mano, pero ustedes tienen que responder”, las palabras del entrenador Martín Palermo, antes de que el cielo se tiñera de marrón. Ahora, la aventura seguirá ante Fluminense, de Brasil.
Un partido que se jugó en el campo y también en la tesorería. Un encuentro que mezcló la táctica de los entrenadores con la economía, porque el que se clasificaba para los cuartos de final recibe 1.700.000 dólares de la Conmebol. Un cruce entre dos clubes que se descubrieron en una instancia novedosa de la Copa Libertadores: Coquimbo Unido tuvo una experiencia en 1992, donde quedó eliminado en la etapa de grupos que compartió con San Lorenzo, Newell’s y Universidad Católica (Chile). Para Platense la aventura es un escenario inexplorado en su centenaria historia: el debut será recordado por siempre.
El partido tuvo un juego más vertical que en el encuentro de ida, en particular Platense, que ensayó cuatro modificaciones. Las presencias de Gastón Togni y de Kevin Retamar en reemplazo de Bautista Merlini y Franco Zapiola, impusieron esas características para el Calamar que, además, tuvo las apariciones de Santiago Quirós en el lateral izquierdo y de Pablo Ferreira acompañando a Martín Barrios en el eje central. No rechazaron la idea de intercambiar ataque por ataque, a pesar de que sobraba energía y faltaba precisión.
Coquimbo Unido tiene una receta: explotar las bandas con la velocidad de Christian Zavala y de Luis Riveros, mientras que por el centro los que llegaban para rematar eran Guido Vadalá -autor del gol agónico en Vicente López- y Lucas Pratto, que solo disputó más de 100 partidos y 30 goles, uno menos que de Daniel Onega, el que más festejó de los futbolistas argentinos en el máximo certamen de clubes de Sudamérica. El dato es singular: el Oso, que se retiró lesionado a los 23 minutos del primer tiempo, ofrecía en su mochila más partidos que todo el equipo titular que dispuso Palermo en Platense, un DT con dos experiencias en Chile, tras sus desempeños en Unión Española y Curicó.
No se estudiaron, a pesar de que un error, una distracción, podía sentenciar la serie. al comienzo, Platense jugó con soltura, sin resignar protagonismo, con los volantes adueñándose del control de la pelota, aunque faltaban luces para encender la ofensiva, y el rival esperó agazapado para correr con campo a favor. En la pausa de hidratación, Palermo pidió que estuvieran atentos a la segunda jugada, cuando el arquero Diego Sánchez sacaba largo y rápido; Vadalá era el hombre a tener en el radar.
No falló el olfato del goleador: Nicolás Johansen -reemplazante de Pratto- hizo rápido un saque lateral, aunque desde unos metros más adelante de donde correspondía y Vadalá se impuso en la corrida al capitán Ignacio Vázquez, pero asomó la figura del arquero Cozzani para bloquear el remate con el pie izquierdo. Era cuestión de descubrir desaciertos para provocar peligro y Platense tuvo también su oportunidad, tras un error del arquero Sánchez -fuera del área intentó cubrir la salida de la pelota por la línea de fondo-, pero Luciano Giménez fue más astuto, le quitó el balón y cedió para Retamar, que no logró martillar, como tampoco Togni. La acción fue perdiendo fuerza y el remate de Barrios se estrelló contra Elvis Hernández: el Calamar se lamentó de dilapidar su mejor situación para destrabar el resultado antes de marcharse al descanso.
El resumen de la histórica clasificación de PlatenseLa lesión del zaguero Manuel Fernández, en los primeros compases del segundo tiempo apuró al entrenador Hernán Caputto -hizo inferiores en Platense- a sumar una variante porque se le consumía la segunda ventana de cambios: Riveros fue el restante reemplazado y el nacido en Paraguay se retiró enseñando inconformismo por la decisión del director técnico. Los equipos se activaron por pasajes: los chilenos fallaron en un contraataque en el que tenía superioridad numérica, pero Zavala le entregó la pelota a Vázquez en lugar de a sus compañeros Johansen y Benjamín Chandía. Platense con dos tiros de esquina avisó con los remates de cabeza de Víctor Cuesta y de Vázquez, que rebotaron en los defensores de Coquimbo Unido. El juego aéreo es un argumento que demostró en la Copa Libertadores el Calamar, que anotó cinco de sus nueves goles por esa vía.
Con los ingresos de Juan Gauto y de Zapiola, Platense pretendió torcer el rumbo de la serie, pero el juego decayó en el nivel, abundaron las rispideces y la pelota estuvo más tiempo fuera del campo o detenida, que rodando. Una señal era que los arqueros se desentendían de inventar una jugada en los saques de meta y optaron por el lanzamiento largo, a dividir la pelota. Un tiro libre de Zapiola que envió el arquero al córner y una definición de Nicolás Diente López que rebotó en el travesaño, los últimos esfuerzos de Platense por evitar los penales, ese camino del que desconfió porque Guido Mainero falló una chance en Vicente López, aunque el Calamar hizo valer la efectividad de los rematadores y se agigantaron las manos de Cozzani.