Esteban Schmidt: “Si Milei escala lo de Malvinas en serio, puede comprarle el tiempo que el IPC no va a darle”
En esta edición, La Repregunta no se publicará en formato video“Milei no puede con narrativas extra económicas y, si no perdió el aura del todo, cuando la farmea cansa incluso a los m?...
En esta edición, La Repregunta no se publicará en formato video
“Milei no puede con narrativas extra económicas y, si no perdió el aura del todo, cuando la farmea cansa incluso a los más fans”, define. “Lo que tiene más a mano es meterle con todo, que Trump lo ayude en cada recaída y que la naturaleza no le juegue sucio con inundaciones o incendios bestiales”, afirma. “Nada de lo de Malvinas sería posible sin el acoplamiento absoluto de nuestra política exterior con la de Estados Unidos, pero así es la política internacional y está fenómeno explotar la animosidad que se tienen hoy dos países, Estados Unidos e Inglaterra, en nuestro beneficio”, reflexiona. “Queda muy incómoda la oposición, que ya veo que lo único que va a poder esgrimir es que vamos a ayudar a Estados Unidos a tener una base en el sur, ganar posiciones a la Antártida, nacionalismo para Milo J y los Carabajal”, señala. “Pero eso choca con algo que es una de nuestras verdades nacionales incómodas. Los argentinos son proimperiales y los cuatro antiimperialistas que quedan no tienen mercado”, agrega. “Quiero ver cómo Milei le dice al Papa en la cara que te ganarás el pan con el ronroneo de las computadoras cuánticas”, plantea. “La coalición del déficit, de peronistas, kirchneristas y radicales, acuerda en público un pacto solidario de que primero el pueblo y después el capital y en secreto, durar, hacerle fracking a los presupuestos”, sostiene. “En la medida en que la coalición del déficit no alumbre un dirigente con una narrativa antiinflacionaria y un potencial de alianza evidente con Estados Unidos y/o con las grandes empresas energéticas y tecnológicas, está condenada a ser golpeada con lo mismo, el regreso al desmadre inflacionario”, advierte. “Kicillof parece estar tarde para girar aunque sea un poco al centro; Lousteau está cómodo dirigiéndose a los parroquianos de progregiales, un mercado chico. Incluso ahora comenta libros, como Dua Lipa”, apunta.
“La coalición del déficit, de peronistas, kirchneristas y radicales, acuerda en público un pacto solidario de que primero el pueblo y después el capital y en secreto, durar, hacerle fracking a los presupuestos”
“Por supuesto que si fuera a este Gobierno al que se le desmadra el tipo de cambio y se le dispara la inflación, el llamado riesgo kuka se netea con el riesgo Milei. Y las cartas vuelven al mazo”, aclara. “En el gobierno de Macri, había una cultura del tiempo libre, de que la función pública no te puede quemar, todo lo que después fue cristalizado en el libro de Marcos Peña, la obra póstuma de su poder. Algo así como ¡qué dura es la cima! Y qué esperabas, macho”, dice. “Imaginate que con el trabajo que es el Estado, romper estructuras anquilosadas, ir demasiado tranqui es un crimen”, sigue. “Si a Milei le descontamos la enseñanza que deja, eso de ‘no se puede estresar el gasto público para satisfacer la voracidad de los representantes toda la vida’, queda alguien que es una vergüenza”, subraya. “Sturzenegger es como el oficinista de Las puertitas del Señor López: afuera de la casa, la lujuria, el desenfreno, una vida soñada con decretos revolucionarios y desregulaciones que te vuelan la cabeza. ¿Y adentro? Karina Milei”, concluye.
El periodista y escritor Esteban Schmidt estuvo en La Repregunta. Schmidt es una voz única, y una de las más leídas en el mundillo político e intelectual porteño, a la hora de pensar la política y la sociedad argentina sin ataduras. Su newsletter “Un correo de Esteban Schmidt” publicado en Substack, es una lectura de culto, esperada cada semana. Es autor de The Palermo Manifesto.
La Argentina de Milei, ¿más sombras que luces? La utopía de la macro racional, ¿alcanza? Malvinas, ¿movida de corto plazo o garantía electoral? La “coalición del déficit” y “riesgo kuka”: ¿pueden el kirchnerismo cambiar su ADN macro? Dirigencia mileísta, ¿qué dice de la calidad de la política? ¿Otro “que se vayan todos”? Macrismo, ¿el fracaso cantado de la ecuación macro racional con formas? Milei y Trump, ¿qué los une? Futurismo con formato Vaca Muerta y Patagonia con IA, ¿el nuevo sueño político? ¿Cuándo se jodió la Argentina?
Schmidt hizo su análisis.
Esta entrevista fue realizada a partir de un intercambio de preguntas, repreguntas y respuestas vía email. Aquí, la entrevista completa.
La Argentina de Milei. De la economía sin plata a la cruzada Malvinas-Usted acuñó el concepto “coalición del déficit” para englobar al peronismo y al kirchnerismo y también al radicalismo. ¿Cuál sería la etiqueta que mejor sintetiza al proyecto mileísta? ¿Por qué?
-Bueno, Milei no coaliga nada, no hay tradiciones enlazadas, historias que, como en la coalición del déficit, acuerdan en público sostener el consenso alfonsinista, una visión común del pasado, un pacto solidario de que primero el pueblo y después el capital, y en secreto durar, hacerle fracking a los presupuestos y si las cosas mejoran, genial, y si empeoran, plan de lluvia para echar culpas o echar algo de lastre para sobrevivir. El mileísmo parece, por el contrario, un encuentro de buscas, incluso un encontronazo de distintos grupúsculos que se tiraron al suelo a recoger los premios de una piñata. Hay distintos tipos, muchos estaban regalados en la mesa de saldos de los viejos grandes partidos y tuvieron este sale o sale que les salvó la existencia. Buscas pobres, pequeños. Luego, los grandes buscas, ¿no es cierto? Ritondo, Santilli… otra liga: galácticos del poder. Además, Bullrich y Sturzenegger, otro tipo de socios. Una, con el secreto de la vida eterna; el otro, con la crotoxina de las desregulaciones que tenía, por escrito y apilado, lo que Milei apenas podía balbucear. Y finalmente la otra pata crucial del mileísmo que son los financieros. El tipo de cambio, la membrana que hace felices o infelices a los argentinos, en manos de sus dueños. Son distintas partes integrantes, un rejunte, con un líder excepcional en el peor sentido posible, Milei, que tiene una sola bandera que dice: a matar o morir. Desde luego, todos los mileístas marcharían detrás de una bandera que diga cualquier otra cosa, pero Milei no puede, no puede aprender a ser alguien distinto a quien es. ¿Por qué digo “a matar o morir”? Porque Milei no tiene soga para aumentar salarios, soltar pesos y cargarle más inflación a la economía. Incumpliría su promesa principal, su no matarás; tampoco está en condiciones de crear amortiguadores políticos que entretengan para compensar la falta de resultados, una escaramuza con Inglaterra, la invención de algún grupo narco. Tiene muy fracturados los servicios; debería contar con una ayuda fuerte de la inteligencia supranacional para inventar un hombre de paja que entretenga fuerte, a un costo alto y resultados inciertos. Un Gobierno sin margen fiscal y sin amortiguación necesitaría un enemigo fabricado que fuerce solidariamente a la población a acompañarlo, pero Milei no está en condiciones de jugadas así. Tampoco le quedan muchos derechos para ampliar y dudo de que Milei los conozca. No existe y no existirá un panmileísmo hecho de microorganismos, de cooperativas, de colecciones de trabajadores informales, como lo que el kirchnerismo tuvo con los artistas de variedades, que le creen la oportunidad de que se le dispare un poco la inflación para agradar asalariados, para después bajarla de nuevo, como si fuera una jugada genial. Milei no puede con narrativas extra económicas y, si no perdió el aura del todo, cuando la farmea cansa incluso a los más fans. En suma, lo que tiene más a mano es meterle con todo, que Trump lo ayude en cada recaída y que la naturaleza no le juegue sucio con inundaciones o incendios bestiales.
“El mileísmo parece un encuentro de buscas, incluso un encontronazo de distintos grupúsculos que se tiraron al suelo a recoger los premios de una piñata”
-¿El anuncio sobre Malvinas de la semana pasada, que generó tanto impacto, no es una “narrativa extraeconómica”, como usted la llama, capaz de otorgarle una ventaja política?
-Sí, lo es. Dopamina barata para todos y todas, para mayores y para jóvenes malvineros de última generación farmeados en el Mundial con la bandera de Lo Celso. No se puede negar que estuvieron creativos y que mantuvieron el suspenso sobre el anuncio sin filtraciones, todo lo que permite decir que el Gobierno no es solo un colador de operaciones. Fue una puesta muy profesional y disruptiva por las buenas, sin palabrotas. Incluso lograron el alineamiento automático de muchos comunicadores reconocidos que actuaron sorprendentemente rápido para crear un piso celebratorio de los anuncios. Otra prueba de profesionalismo. Ahora tiene que bancar la parada. Si se queda en expedientes y discursos eventuales va a perder color y calor, pero si lo escala en serio y expulsa, vamos a decir, “piratas” que hacen negocios en la Argentina y que simultáneamente pretenden hacerlos en Malvinas sin pasar por nuestra aduana, cosas de ese tipo, eso sí va a entretener el ojo y las pasiones y puede comprarle el tiempo que el seguimiento del IPC no va a darle. Nada de esto sería posible sin el acoplamiento absoluto de nuestra política exterior con la de Estados Unidos, pero así es la política internacional y está fenómeno explotar la animosidad que se tienen hoy dos países, Estados Unidos e Inglaterra, en nuestro beneficio. Y Trump le hace ganar más posiciones en el TEG global a su país con esta jugada en el Atlántico Sur. Queda muy incómoda la oposición, que ya veo que lo único que va a poder esgrimir es que vamos a ayudar a Estados Unidos a tener una base en el sur, ganar posiciones a la Antártida, nacionalismo para Milo J y los Carabajal, pero eso choca con algo que es una de nuestras verdades nacionales incómodas. Los argentinos son proimperiales y los cuatro antiimperialistas que quedan no tienen mercado.
Mileísmo, de la utopía macroeconómica a una nueva cepa política-Usted tiene una mirada muy crítica de Milei, muy alejada de la concepción que al menos ve en Milei una ventana de oportunidad para la utopía de la macro racional. ¿No cree que eso pueda ser una síntesis del aspecto productivo del modelo Milei a pesar de todo y en el largo plazo, en todo caso? Un legado con costos presentes pero aprendizajes futuros.
-¿Hizo cosas a lo bestia y a la larga salió bien? La respuesta está en el futuro. No es justo darle crédito a quien no se lo gana jugando limpio, creando antipatías. Por ahora, la baja de la inflación es insignificante y le debe inflación a los trabajadores estatales, a los servicios públicos, y a la infraestructura. Está lejos del objetivo… Y ser pobre, decenas de millones de argentinos que están bajo ese cartel apagado, que no se ve, es la misma desgracia de siempre en términos de mal acceso a la salud, a la educación.
-La Argentina de Milei coincide con una nueva cepa de dirigentes políticos: de Milei y Karina Milei a Santiago Caputo, Cerimedo, Lemoine, entre tantos otros. ¿Qué ve usted ahí en relación a un cambio en el modo de hacer política desde el regreso de la democracia?
-Es duro, pero desde el inicio del período democrático la mayoría de quienes se dedicaron a la política tuvieron poca fe en que esto tuviera arreglo. Así que en parte del día funcionaron como si tuvieran fe y en la otra parte, para mejorar sus patrimonios. La falta de controles facilitó todo. Pero eran personas más instruidas en los 80, 90. Les habían tocado otros tiempos de la educación pública; leían en los aviones y eso, quieras o no, mejora el ambiente, las conversaciones se hacen más refinadas. Los políticos de los años ‘90 eran más apocalípticos o más integrados con el capitalismo inundando las góndolas, ¿esto nos hace bien o nos hace mal? Después del 2 mil todo fueron los años kirchneristas, con un texto nacionalista enamorado de los años setenta y una política fiscal que decía: a vivir que son dos dias. Y el creciente armado ya con las redes sociales funcionando de amalgama del antikirchnerismo. Pero armar los negocitos requiere de algunos testigos que estén más abajo en la escala zoológica y estos de abajo se volvieron dirigentes y, desde entonces, se dio una lenta y sostenida ablación lingüística en los servidores públicos. Cada vez menos palabras, menos ideas, menos metáforas. Ya no eran los primeros diamantes bruñendo diamantes, sino calizas golpeándose entre sí, como los hermanos Macana. Así llegamos, no de casualidad, a esta gente, a normalizarlos. Gente sin moral, desinteresados del pasado y el futuro, puro narcisismo y satisfacción inmediata, que pueden hacer cualquier cosa y decir cualquier cosa, afectando consensos fuertes, como cuando relativizan el terrorismo de Estado o sindican como asesinas a las mujeres que deciden interrumpir su embarazo. Al menos ellos no tienen hijos, así que muy pocos recogerán sus nombres cuando fracasen, si fracasan.
“Es duro, pero desde el inicio del período democrático la mayoría de quienes se dedicaron a la política tuvieron poca fe en que esto tuviera arreglo”
-¿Es la flecha del “que se vayan todos” lanzada en la crisis de 2001 que finalmente da en el blanco? Tomemos como válida su tesis de que es el acabose: ¿hay algo después de la Argentina de Milei?
-Bueno, nada es el acabose; algo va a haber y si su ciclo termina en paz, la didáctica que impuso de falta de respeto y maltrato a opositores y personas públicas que ejercen oficios respetables como, por ejemplo, cantar o escribir artículos de prensa, quedará atrás como una pesadilla, y la Argentina reproducirá sus mejores costumbres, la cordialidad, incorporará nuevas, nuestro pueblo seguirá encantado de conocerse, como probamos en cada Mundial. Ése es un buen punto de arranque para cualquier cosa, la autoestima en alto. Las universidades privadas proveerán cuadros al Estado y las grandes empresas prestarán los funcionarios que firmen lo que éstas necesitan, pero es posible que los futuros presidentes no necesiten decir malas palabras para reclamar atención o establecer un punto.
“Coalición del déficit”. ¿Puede renovar sus ideas macroeconómicas o cero chances?-El “riesgo kuka”, como se lo define hoy, condicionó el último tramo del gobierno de Macri. Luis Caputo agita el mismo temor para la elección de 2027. ¿La “coalición del déficit” está condenada a esa idiosincracia política?
-En la medida en que la coalición del déficit no alumbre un dirigente con una narrativa antiinflacionaria y un potencial de alianza evidente con Estados Unidos y/o con las grandes empresas energéticas y tecnológicas, está condenada a ser golpeada con lo mismo, el regreso al desmadre inflacionario, a los saltos locos en los tipos de cambio, a la población midiendo, con justa paranoia, la distancia de rescate con sus ahorros; por supuesto que si fuera a este Gobierno al que se le desmadra el tipo de cambio y se le dispara la inflación, el llamado riesgo kuka se netea con el riesgo Milei. Y las cartas vuelven al mazo. La coalición del déficit tiene una chance si encuentra esa figura entre ellos. Kicillof parece estar tarde para girar aunque sea un poco al centro; Lousteau está cómodo dirigiéndose a los parroquianos de progregiales, un mercado chico. Incluso ahora comenta libros, como Dua Lipa; Pullaro aspecta como buen administrador capaz de cosechar por derecha e izquierda, pero a lo mejor es pronto para él. Así que cualquier outsider/insider tiene una chance como frontman de estos viejos políticos que, ojo, controlan cosas grandes, universidades, gobernaciones, intendencias. ¿Ese invitado especial a representarlos puede ser Hadad? Me parece más popular que Jorge Brito, que no lo conocen ni los hinchas de River. También puede ser Massa que es el candidato de todos, de USA, de las energéticas, tecnológicas, del peronismo. Aunque débil para un ballotage, como ya se probó.
-Me sorprende. Nombra a Kicillof y Massa, figuras centrales de la coalición del déficit: tiene una mirada más positiva de ellos que de Milei. ¿El Milei tan cuestionado que usted plantea no es un resultado directo del legado de una coalición del déficit que tuvo cuatro oportunidades de volver mejor, y siempre volvió peor? Pienso en YPF, y el riesgo legal que todavía está latente con la demanda ante el Ciadi, y en la inflación de Massa y sus SIRA.
-Bueno, esa es la gente que se ofrece para el trabajo. Tenemos un pan y queso con opciones imperfectas. Yo no los propongo, están en la puntera de la góndola. Ellos aceptan el vértigo de ponerse por encima de sus vecinos, pedir el voto, aceptar la humillación. Si ellos perpetúan el programa inflacionario, en un contexto de desinflación tienen chance cero. Si se suben a la ola antiinflacionaria y prometen un mileísmo con rostro humano y mejores modales, entran en la conversación.
Macrismo, ¿el fracaso del fondo con forma? La Argentina, ¿condenada o con salida?-¿La racionalidad macro al estilo macrista fue una oportunidad perdida? ¿Estaba condenada al fracaso?
-Fue perdida, y estaba condenada al fracaso, ambas. El Gobierno más allá de los super nombres propios y si el salir antes o después del cepo modificó la suerte, se armó hacia abajo como un intercountry, con cientos de personas que debutaban en el Estado, un mundo donde no se mueve un alfiler sin un mínimo de negociación o demostración de fuerza. Mucha gente lánguida en posiciones respetables y ahí la enorme ventaja de los primeros dos años se desaprovechó, y después el tiempo vuela. Había una cultura del tiempo libre, de que la función pública no te puede quemar, todo lo que después fue cristalizado en la obra póstuma de Marcos Peña, póstuma de su poder. Algo así como ¡qué dura es la cima! Y qué esperabas, macho. Imaginate que con el trabajo que es el Estado, romper estructuras anquilosadas, ir demasiado tranqui es un crimen. Enseguida llega la Navidad, la escapada de Semana Santa, Bariloche si hay nieve. Habían inventado los gabinetes ampliados, reuniones de mil funcionarios, que ya partían uno de los cinco días hábiles en dos. Luego, en los ministerios, se paralizaba la gestión durante días a la espera de la llegada de los dos ojos de Macri, Quintana y Lopetegui, a quienes se les hacía un informe de la situación con power points que pasaban mil revisiones. En fin, intentaron irse como víctimas del populismo agazapado, pero sus propios electores no se lo validaron y no les dieron la oportunidad de aprender del fracaso y fueron directo a una apuesta mucho más radical.
“Lousteau está cómodo dirigiéndose a los parroquianos de progregiales, un mercado chico. Incluso ahora comenta libros, como Dua Lipa”
-¿Puede haber una Argentina post mileísta, pero más macrista? Definida por otra coalición posible: la colación de fondo y forma.
-Sí, puede haber un mileísmo con buenos modales, y creo que más temprano que tarde el sistema político y el empresariado van a extraer a Milei del poder. El chiste se hizo largo. Si a Milei le descontamos la enseñanza que deja, eso de “no se puede estresar el gasto público para satisfacer la voracidad de los representantes toda la vida”, queda alguien que es una vergüenza, que, cuando habla por televisión, hay que retirar a los niños porque es un sujeto prohibido para menores.
-¿Cuándo se jodió la Argentina?
-Es muy grande esa pregunta. Tiene algo como de acertar un día y una hora, un Presidente, y un decreto. Te voy a decir algo muy contrario a la idea de estar jodidos. Funcionamos muy bien integrando pueblos y colectividades distintas. La gratitud de los venezolanos que viven aquí por habernos encontrado es enorme; desde el día uno valen lo mismo que los argentinos. Integramos en distintos años más o menos recientes coreanos, ucranianos, rusos, y todos pueden traer a sus chicos a jugar la pelota con los nuestros. Trajeron oficios, arte, llenan las iglesias y, donde están, cooperan para que todo salga bien. Así que la parte de que se jodió, bueno, tiene mucha evidencia, no es cierto. Una forma de pensarlo al revés es que los padres fundadores de esta Argentina que se jodió pensaron en grande, pero crearon una ilusión insostenible. Tema para historiadores económicos. Pero lo que se puede ver habiendo vivido con gran intensidad todo el período democrático es que nadie cree que esto valga demasiado la pena, entonces, por añadidura se fue reventando el Estado, el sistema de salud, las rutas, porque siempre algo se puede hacer un poquito peor porque el funcionario anterior dejó la vara tan baja que, si la bajás apenitas, no se nota, pero en el acumulado de años el descenso es enorme. Si tenías cierta red de subtes, qué costaba extenderla siempre un poco más; si había una red de trenes, por qué no estimular los pueblos alrededor de las estaciones en lugar de cerrar estaciones de pueblos venidos a menos y transformarlos en pueblos fantasmas. O que aquellos que ingresan al Estado lo hagan por concurso y que ese simple paso constituya un orgullo personal, el honor de ser trabajador estatal, que no se sienta ni lo hagan sentir una basura. Las rutas… una autopista cada veinte años, cómo puede ser. Resulta evidente al ojo que nunca se aflojó la merma, que no fue abrupta, que vivimos una demencia de curva larga, y que un día dejaremos completamente de funcionar como nación jurídicamente organizada. Falta, habrá muchos más velorios en los pasos perdidos antes de ese acabose. O sea, si decís que fue en 1930 cuando arrancaron los golpes, como millones de argentinos aprendieron viendo La república perdida solo hay que ver lo mal que funciona el país desde que se vota cada dos años. Con libertad, joda, todo de diez, pero andá a gestionar una prótesis de cadera al PAMI. Y si fue con Perón que todo el mundo relativizó su responsabilidad, ¿cuál era la idea? ¿Que los trabajadores no tuvieran derechos? ¿Que no hubiera hoteles sindicales? Todos Howard Johnson de arranque, mmh.
Política mileísta, ¿hacia una utopía o una distopía de Vaca Muerta y agentes de IA?-El par Trump-Bessent fue clave para sostener al Gobierno en la elección 2025. ¿Qué tiene Trump que lo conecte con Milei?
-Bueno, Trump tiene plata y voto de oro con los organismos de crédito. Nada como este dato para inclinarte si te faltan dólares y debés un fangote. En lo humano, si tal cosa tuviera lugar en la especulación, es posible que la neurodivergencia del presidente Milei lo predisponga mejor con alguien que renuncia sistemáticamente a la cordialidad, y se saltea siempre las buenas maneras. Que es inmune al desafecto. Trump le justifica a Milei su mala educación y prepotencia. Luciana, es muy difícil ser un país con un mercado interno chico, sin Fuerzas Armadas, sin misiles, sin capacidad de venganza y pretender ser muy soberano, pero al menos conservábamos la fantasía de serlo, votar en yunta con Brasil, con el bloque del Mercosur. Hacíamos valer el voto en la ONU, aunque sea como nuestro aporte simbólico a un mundo plural. Milei desconectó a la Argentina de la ilusión de ser un país soberano. Y nos regala con Trump. Con otros países, Estados Unidos se esfuerza más, con algunos, incluso, fracasa en abducirlos; con otros no, pero les secuestra presidentes, se pone en gastos. Acá le salió baratísimo, y hasta el rulo con pesos que hizo Bessent para salvarnos mejoró la cuentas del tesoro americano.
-La política ve el futuro: en esa bola de cristal, hay petróleo que sale por las orejas y granjas de data centers regadas por la Patagonia. ¿Qué dice de la política ese cambio de régimen de la visión de futuro?
-En cuanto al petróleo, es replicar una y otra vez la misma matriz, energía y campo, y retener con más o menos impuestos todo lo que se pueda para sostener el resto de la economía. Con esa dependencia, la política está atada de pies y manos. Si alguien quisiera incorporar una discusión plausible acerca de si la explotación no convencional afecta la naturaleza o a las poblaciones, a ese lo borran del mapa. Te sacan de la reunión, no vas más al Llao Llao. Así que cualquiera que quiera el queso acepta mansamente cómo son las cosas. Lógicamente hay que estar muy sobrado como país para negarse al dinero en nombre de incertidumbres ambientalistas, y de efectos no siempre inmediatos. Si nadie resiste un cañonazo de un millón de dólares, imaginemos uno de miles de millones sobre los distintos estamentos del Estado nacional, provincial y municipal. La asimetría entre una petrolera y un municipio es tan enorme que no hay mucho que se pueda hacer. Sobre los data centers, vale el mismo razonamiento: es mucha plata para quienes la necesitan y en ambientes donde no compiten con ningún otro negocio. No había nada y ahora hay un data center. La política tiene un único papel ahí que es facilitar que se mueva la plata, sin opinar. Cada tanto alzan la voz para que se note que están y que quieren conservar su trabajo. Ante el avance de las corporaciones tecnológicas y la falta de puentes con ellos, la política oscila entre la fascinación y la resistencia. Que son el diablo, dicen, antes de dimensionar las eventuales diabluras y de establecer cómo proteger a la democracia y al pueblo de ellas: eso en resumen es la visión para el público que expone la coalición del déficit. O que son unos genios que vienen con el modelo de salario universal en pocos años y no se labura más, lunes al sol para todo el mundo, que es la visión que en privado todos pueden manejar con más esperanza que información. Y todos, los de la coalición y los del rejunte.
-Pero el modelo Milei no se resiste: Sturzenegger imagina sociedades dirigidas por agentes de IA. Milei ve una alianza con esos sectores para subirse a un posible futuro. Recuerdo su primer discurso en el Milken Institute, casi darwiniano en el sentido de una visión evolutiva de la sociedad, con un empresariado al estilo Elon Musk a la conquista de mundos inexplorados. ¿Ese intento se diferencia de la política Estado céntrica o es un espejismo?
-Sí, no se resiste, pero quiero ver cómo Milei le dice al Papa en la cara, cuando venga en noviembre, que el mundo prescindirá de humanos, que te ganarás el pan con el ronroneo de las computadoras cuánticas. Y la verdad es que lo que Sturzenegger imagina a la mañana, se desvanece a la noche. Ahí siguen los escribanos cobrando fortunas para dar fe de cualquier cosa; los registros automotores; el régimen de Tierra del Fuego; la desregulación de la yerba mate aportó más concentración sin bajar los precios; quiso desactivar un paro de quinientos prácticos con seis oficiales de la Prefectura y le pidieron que se tome el día, que piense en otra cosa. Es como el oficinista de Las puertitas del Señor López: afuera de la casa, la lujuria, el desenfreno, una vida soñada con decretos revolucionarios y desregulaciones que te vuelan la cabeza. ¿Y adentro? Karina Milei.