“Este año va a sobrar agua”: preocupa a una provincia cordillerana la llegada del “Super Niño” y el manejo de ese recurso
MENDOZA.- La provincia del oeste argentino lleva más de una década sumida en una crisis hídrica. Sin embargo, este invierno marcó una realidad diferente, motivada por el fenómeno climático ?...
MENDOZA.- La provincia del oeste argentino lleva más de una década sumida en una crisis hídrica. Sin embargo, este invierno marcó una realidad diferente, motivada por el fenómeno climático “El Niño”: nevadas récord. Por tal motivo, las previsiones de escurrimiento de los ríos por el deshielo son alentadoras, aunque también el escenario presenta riesgos, por posibles crecidas, teniendo en cuenta que para esta primavera-verano se espera el “Super Niño”.
¿Cuánta agua habrá en la próxima temporada? De acuerdo con el último informe del Departamento General de Irrigación (DGI) de Mendoza, sobre el Pronóstico de Escurrimientos 2026-2027, queda en claro lo que ocurrirá en esta provincia: habrá 30% más de caudal que el promedio histórico. Incluso, al comparar con lo que sucedió el año pasado, se registrará el doble de agua en los principales cauces mendocinos.
Está claro que es una condición eventual, por lo que la problemática de la sequía no ha llegado a su fin. De esta manera, se trata de un “alivio” en cuanto a la disponibilidad del recurso, tanto para consumo como para riego. De igual forma, la buena noticia para la producción también hace sonar las alertas, ya que podrían registrarse aumentos mayores de caudal por la inestabilidad climática y las tormentas convectivas extremas, por lo que los especialistas hacen hincapié en la importancia del mantenimiento y la limpieza de los cauces.
Bajo este escenario, la realidad hoy, sobre la base de los estudios de escorrentía hídrica, habrá una mejora significativa en los caudales en relación con la temporada que se va. Así, en el caso del río Mendoza, se aguarda un escurrimiento cercano al 130%, en comparación con 2025-2026, y cercano al 30% por encima de un año promedio. Por caso, para la cuenca del río Tunuyán, en el Valle de Uco, la estimación llega al 15% más que la media; en tanto, el río Atuel experimentaría un 10% adicional.
Si el foco se pone en el río Mendoza, los números son elocuentes. El informe oficial da cuentas del cambio que se espera. De hecho, en la temporada 2025-2026, el pronóstico inicial para la cuenca era de 845 hectómetros cúbicos (hm³), pero el volumen final fue de 797 hm³, lo que dejó a las claras, nuevamente, la situación de grave sequía hidrológica que padece la provincia cordillerana, siendo uno de los años más negativos.
Por el contrario, para la temporada que se avecina, los datos son contundentes: la estimación de derrame asciende a 1.780 hm³, ubicando a la cuenca del río Mendoza en la categoría de “año hidrológico húmedo”, como ya ocurrió en 2023. Así, este volumen hídrico permitiría cubrir los distintos usos del oasis y llegar a la siguiente temporada con el embalse Potrerillos colmado.
“Este año va a sobrar agua, pero hay que ser eficientes, porque no se va a repetir durante muchos años”, explicó el titular de Irrigación, Sergio Marinelli, acompañado por el intendente de la capital de Mendoza, Ulpiano Suárez, quien aseguró que se potencian las tareas de mantenimiento no solo en las colectoras, sino sobre el arbolado público, además del pedido de hacer un uso responsable del agua, como si escaseara.
De hecho, es fundamental la cultura hídrica: los pronósticos climáticos para las próximas décadas son poco alentadores, ya que se estima una reducción cercana al 20% en la disponibilidad para 2050, por lo que será clave la buena administración y uso eficiente del recurso.
Tareas de prevenciónDe igual forma, las autoridades pone especial atención a los efectos que podría provocar el “Super Niño”, con mayor cantidad de agua en cauces y canales de riego, durante más tiempo, por lo que se deberá trabajar no solo sobre los diques de contención sino en la limpieza permanente de los canales.
El pronóstico de caudales de los ríos de Mendoza es elaborado por técnicos y profesionales especializados del DGI mediante distintas acciones que se desarrollan a lo largo de todo el año. El estudio está a cargo de la Dirección de Gestión Hídrica del organismo del agua y es una herramienta clave en la planificación, ya que permite establecer un plan de manejo de los embalses para la provisión de agua de riego, energía y consumo, entre otros usos.
Para el relevamiento de datos Irrigación cuenta con una red de nueve estaciones automatizadas remotas distribuidas estratégicamente en el territorio provincial, que relevan distintos tipos de datos. Este se denomina Sistema de Información Hidronivometeorológica (SIH). Durante el año se realizan dos campañas a alta montaña, la de verano, que es para realizar el mantenimiento de las estaciones nivométricas, y la de invierno.