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El récord en la Media Maratón de Buenos Aires puso a la Argentina en el centro del atletismo mundial: las razones

Los primeros Juegos Olímpicos nacieron en Grecia casi 800 años antes de Cristo, aunque el ser humano corre desde que persiguió a otro animal para cazar o escapó para no ser devorado. Este domin...

Los primeros Juegos Olímpicos nacieron en Grecia casi 800 años antes de Cristo, aunque el ser humano corre desde que persiguió a otro animal para cazar o escapó para no ser devorado. Este domingo, en la Media Maratón de Buenos Aires, un ser humano nacido en Etiopía corrió para lograr un hito inédito en la historia del atletismo y sus zancadas pusieron a la Argentina en las portadas del atletismo mundial. El etíope Yomif Kejelcha logró el récord del mundo en media maratón. Un suceso inédito en Sudamérica: nunca el continente había presenciado un récord mundial de un corredor. Las pisadas de Yomif llevaron a nuestro país a los libros grandes del atletismo.

Argentina siempre está lejos de las grandes competencias internacionales; los tenistas se la pasan viajando sin poder volver a casa, a Colapinto hay que perseguirlo por el hemisferio norte, los futbolistas sueñan con emigrar a Europa. El multitudinario ecosistema de las carreras no es la excepción, las grandes maratones y medias maratones se corren por Europa, Norteamérica, algunas en Asia y Oceanía. Desde este domingo, el mapamundi sumó un destino exótico y veloz: Buenos Aires.

Las marcas, tanto en los 21 como 42 k porteños, venían bajando consistentemente en esta última década. La Media y la Maratón pulía y pulía su circuito para buscar velocidad, mejoraba el nivel de la elite y la organización, ajustaba cada detalle, hasta que se llegó al límite. Yomif Kejelcha, un poco antes de las 9 de la mañana, paró el reloj en 56m51s y reescribió el récord del mundo, demostrando que aún no se encontró el límite y de paso se tomó una doble “revancha”.

La carrera de este espigado corredor (1,85 m y 58 kg), que acaba de cumplir 29 años, es meteórica. Ya hace casi dos años había conseguido el récord del mundo en media maratón, en octubre, en Valencia con 57m30s. Pero a principios de este año, el ugandés Jacob Kiplimo se lo arrebató en Lisboa con 57m20s. De esta forma arribaba Yomif, por primera vez, a Buenos Aires: aún siendo la segunda mejor marca histórica. Y acá se encontraba con que el récord de circuito estaba ¿en manos de quién? De Jacob Kiplimo, quien el año pasado detuvo el reloj en Buenos Aires en 58m29s ¿Habrá pensado Yomif en la revancha perfecta?

Nadie lo sabe, lo seguro es que corrió como nunca, como nadie. Para el kilómetro 6 de la competencia se fue más adelante que todos, incluso que sus propias liebres. La organización había contratado dos atletas para que los ayudaran a mantener el ritmo, al menos hasta el kilómetro 10, al menos hasta donde pudieran. Pero para el 6 ya nadie pudo con Yomif y en 14 kilómetros en solitario se fue a escribir su propia historia. Y con ella, la de la carrera, la del atletismo argentino y sudamericano.

Para Argentina, este hito es comparable con ganar a Mundial de fútbol, bien puede pasar que nunca más se repita, y si vuelve a suceder nadie puede asegurar cuándo será. Bien puede ser uno de esos eventos que acontecen “una sola vez en la vida”. Y el que lo vivió no se lo olvidará nunca más. En el subcontinente, lo más cercano que hay es lo siguiente: Adhemar Ferreira da Silva, el gran triplista brasileño, batió el récord mundial de triple salto en suelo sudamericano dos veces, hace más de 70 años, diciembre de 1950, en San Pablo, igualó el récord mundial con 16,00 m y en septiembre de 1951, en Río de Janeiro, lo llevó a 16,01 m. Aunque, para ser honestos, el salto triple no tiene el volumen de competitividad de las carreras de calle y pista.

En una disciplina tan multitudinaria y competitiva como las carreras, parecía que la elite solo podía correr fuerte en las calles de las grandes potencias internacionales. Este espigado atleta etíope, al que su padre expulsó de su hogar cuando Yomif le dijo, convencido, que se dedicaría a correr para no tener que trabajar en la granja , demostró que Argentina tenía todo para estar en la elite y que correr era una buena decisión para su vida.

Desde la misma organización reconocían que esto cambia la relevancia pero también la presión que se genera sobre la Media Maratón de Buenos Aires. El circuito volverá a ser controlado al centímetro para homologar el récord (obviamente ya estaba fiscalizado antes de la carrera, pero de todos modos se volverá a controlar), Yomif tendrá que pasar todos los controles antipoding (está acostumbrado, tuvo más de 20 solo el año pasado), y toda la organización presentará cada detalle que confirme un récord, que bien puede durar años. Desde lo alto del podio Kejelcha le aseguraba el público, en inglés: “han sido tan amables conmigo, me han alentado tanto, por lo que estoy muy, muy feliz…”, y agregó en castellano ¡muchas gracias Buenos Aires! Nadie sabe aún el límite humano, pero Yomif demostró este domingo que aún se puede correr un poco más rápido.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/atletismo/el-record-en-la-media-maraton-de-buenos-aires-puso-a-la-argentina-en-el-centro-del-atletismo-mundial-nid23082026/

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