Cumplió 60. Desafió a Hollywood, fue tan amada como criticada y se casó de grande con uno de los hombres más ricos del mundo
Salma Hayek puede mirar hacia atrás y ver una película que ella misma escribió a fuerza de coraje: una chica de Veracruz que se convirtió en estrella de telenovelas, dejó México cuando ya era...
Salma Hayek puede mirar hacia atrás y ver una película que ella misma escribió a fuerza de coraje: una chica de Veracruz que se convirtió en estrella de telenovelas, dejó México cuando ya era famosa, llegó a Hollywood sin dominar el inglés y se negó a aceptar el lugar que la industria parecía haberle reservado. Hubo amores intensos, amistades que sobrevivieron a la competencia, desencuentros, batallas de poder y una historia de amor –muy criticada por muchos– que se convirtió en un matrimonio duradero y familia. Nació el 2 de septiembre de 1966 en Coatzacoalcos, en una familia de raíces libanesas y españolas. Desde joven supo que la actuación era su camino. En 1988 debutó en televisión con Un nuevo amanecer y, un año después, llegó Teresa, la telenovela que la convirtió en una celebridad mexicana. Con apenas 23 años, Salma ya tenía fama, belleza y un personaje que despertaba pasiones: Teresa era ambiciosa, seductora y capaz de todo por escapar de la pobreza. El público la amaba y la odiaba con la misma intensidad. Pero Salma quería más. En 1991 tomó la decisión de dejar atrás el éxito que tenía en México para empezar casi de cero en Los Ángeles. No dominaba el inglés y debía enfrentarse a una industria que ofrecía muy pocos papeles interesantes a las mujeres latinas. Ella misma contó que llegó a escuchar que su acento podía hacer que el público pensara en una empleada doméstica. En lugar de volver, estudió inglés y siguió golpeando puertas.
HOLLYWOOD NO LA ESPERABA
Durante un tiempo, los papeles fueron escasos y muchas propuestas parecían diseñadas para explotar su sensualidad. El gran giro apareció en 1995, cuando Robert Rodríguez la eligió para Desperado, junto a Antonio Banderas. La película la puso definitivamente en el radar internacional. Antonio Banderas fue, además, uno de los primeros colegas que la acompañó en Hollywood y, según Salma, un verdadero amuleto. “Fue la persona más sencilla, más amable, más generosa, tanto que él fue el que me relajó. Yo estaba empezando y me trató como si fuera la reina y nunca se me olvidará eso”, confesó ella años más tarde en una entrevista. Mientras su carrera crecía, también lo hacía su vida sentimental. En los años noventa tuvo romances con el actor británico Edward Atterton y con Josh Lucas. Pero el vínculo más mediático y sólido de esa etapa fue el que mantuvo con Edward Norton (empezó en 1999). Fue una relación discreta y significativa, en los años en que Salma comenzaba a consolidarse en Hollywood. Norton también quedó ligado al universo de Frida, el proyecto que ella soñó y peleó durante años. Pero si hay una historia de amor que cambió definitivamente su vida fue la que comenzó en 2006 con François-Henri Pinault, presidente y consejero delegado del conglomerado de lujo Kering. Cuando Salma Hayek cumplió 39 años tenía un proyecto de vida en el que no encajaba el amor. La actriz, que ya se había coronado como la mexicana más conocida, estaba pensando en retirarse a su rancho de México, donde rescataba animales maltratados. En 2006 la invitaron a una inauguración de la exposición del Palacio Grassi en Venecia, donde conoció a François-Henri Pinault. Él es actualmente presidente del grupo Artémis, un holding con portfolio en la moda (incluye a Gucci, Balenciaga, Yves Saint Laurent o Bottega Veneta) y también en vino, arte, deportes y entretenimiento. Los que estaban presentes en ese momento aseguran que fue amor a primera vista. La actriz contó que empezaron hablando de fútbol, luego de arte y así comenzó la atracción. Las críticas hacia Salma no se hicieron esperar, la acusaban de estar con él por su fortuna –es uno de los hombres más ricos del mundo– y actualmente dice con orgullo que veinte años de relación demuestran totalmente lo contrario. Estuvieron once meses en una luna de miel constante hasta que rumores de una posible infidelidad de él y la distancia –ella vivía en Los Ángeles y él en París– terminaron por romper el vínculo. Dejaron de verse durante unos meses, en los que el empresario tuvo un breve romance con la modelo Linda Evangelista, con la que tuvo un hijo. Un año después de conocerse, Salma y François-Henri anunciaban su reconciliación con un compromiso y la noticia de que esperaban un hijo. Valentina Paloma Pinault-Hayek nació en 2007 y meses después, y a través de un breve comunicado por parte del representante de la actriz, informaban que habían roto su compromiso. Pero dos años después, la pareja se casó por civil en París, el 14 de febrero de 2009. “Vivo con el amor de mi vida, un hombre maravilloso, seguro de sí mismo y feminista, al que le gustan las mujeres fuertes y que además sabe cuidarme. Porque somos muchas las mujeres fuertes, con poder y determinación que cuando llegamos a casa nos gusta contar con alguien que nos cuide y tome las riendas”, expresó la mexicana.
EL PODER DE LA AMISTAD
Pero, quizás, el vínculo más poderoso que Salma construyó en Hollywood no fue romántico. Fue la amistad con Penélope Cruz. Las dos se conocieron cuando intentaban abrirse paso en una industria que las hacía competir por los mismos papeles. Contra todo pronóstico, eligieron ayudarse. Cuando Penélope llegó a Los Ángeles, Salma la recibió, la fue a buscar al aeropuerto y le abrió las puertas de su casa. Sabía lo que significaba llegar sola, hablando otro idioma y sin una red de contención. Trabajaron juntas en Bandidas y compartieron alfombras rojas, viajes y premios. “No es mi sangre, pero es como una hermana para mí”, dice la estrella mexicana cada vez que le preguntan por Penélope. En una ciudad donde la rivalidad femenina fue durante décadas un recurso habitual, ellas construyeron exactamente lo contrario: una alianza. También construyó amistades fuertes con Eva Longoria y Angelina Jolie, además de mantener durante años el vínculo con Robert Rodríguez y Antonio Banderas. Para Hayek, esos lazos son uno de los regalos de su carrera. Pero su historia también tiene un capítulo de dolor que cambió su manera de hablar de Hollywood. En 2017, después de las denuncias contra Harvey Weinstein, la actriz contó públicamente su experiencia durante la producción de Frida. Relató episodios de acoso y presiones que, según su testimonio, sufrió mientras intentaba concretar el proyecto que llevaba años persiguiendo. Su relato expuso la cara más oscura del poder en la industria. El film fue uno de los grandes puntos de inflexión en su carrera. Salma no quería interpretar simplemente a la pintora mexicana: quería producir la película y defender una mirada sobre una mujer que había convertido su dolor, su cuerpo y su identidad en arte. El proyecto atravesó dificultades, pero llegó al cine en 2002. Hayek recibió una nominación al Oscar como Mejor Actriz, convirtiéndose en la primera mexicana nominada en esa categoría. La chica que había llegado a Hollywood hablando un inglés imperfecto acababa de entrar en la historia. Después de Frida, Salma dejó de ser solamente la actriz latina sensual de las películas de acción. Se convirtió en productora y en una figura con capacidad para elegir proyectos. Trabajó en distintos géneros y se incorporó al universo de Marvel con Eternals. Cuando muchos podían imaginar que Hollywood le cerraría las puertas después de los 50, la industria volvió a ofrecerle un papel de enorme visibilidad. A los 60 años, Salma Hayek ya no necesita demostrar que puede sobrevivir en Hollywood. Lo hizo. Lo más interesante es cómo: sin borrar sus raíces mexicanas, sin permitir que su sensualidad definiera todo su talento, construyendo una familia y hablando cuando decidió que el silencio ya no era una opción. Además de su consagrado y respetado lugar en Holywood, disfruta de su vida familiar y de su rol como madre de una hija adolescente: “Tienes a alguien que te descubre música nueva, te explica las últimas tendencias en redes sociales y, si hace falta, bloquea cuentas sospechosas de Instagram antes incluso de que sepas que existen”, contó. Y, por si fuera poco, desde agosto pasado es abuela por parte del hijo de su marido, un momento de la vida que la tiene fascinada.