Clint Eastwood compró 800 hectáreas en California para frenar un desarrollo inmobiliario y las transformó en reserva natural
No es la primera vez —ni seguro la última— que grandes estrellas de Hollywood eligen zonas rurales para despejarse del bullicio de la fama; y ...
No es la primera vez —ni seguro la última— que grandes estrellas de Hollywood eligen zonas rurales para despejarse del bullicio de la fama; y Clint Eastwood no fue la excepción cuando en 1995 compró el rancho Odello, una tradicional propiedad agrícola de 54 hectáreas situada a orillas del río Carmel, en el estado de California.
El lugar tenía una gran ventana económica: incluía valiosos derechos de agua y la aprobación legal para desarrollar una urbanización privada con decenas de residencias de lujo. Sin embargo, el actor y su primera esposa y socia comercial, Margaret “Maggie” Johnson, priorizaron la protección del entorno natural por encima del rendimiento financiero. La conexión de Eastwood con la región no era superficial: tras haber sido alcalde de la vecina Carmel-by-the-Sea a finales de los años ochenta, el cineasta conocía de primera mano el impacto del desarrollo urbano sobre el ecosistema costero.
La transferencia de la emblemática propiedad —donde la familia Odello cultivaba los alcauciles desde la década de 1920— no ocurrió de un día para el otro, sino a través de etapas planificadas. El hito decisivo ocurrió en 2016, cuando la expareja concretó la cesión formal de un sector de 32 hectáreas. Valorada en seis millones de dólares, esa franja de tierra representa hoy la piedra angular de un plan de restauración ambiental único en la Costa Oeste.
El proyecto, bautizado como Carmel River FREE, cambia la estrategia clásica sobre la prevención de desastres. En lugar de construir diques de hormigón que destruyan el paisaje, la propuesta aprovecha la fuerza y la forma del terreno original. Es que la superficie donde crecían las antiguas plantaciones funcionará ahora como una llanura de inundación natural. Cuando los caudales suban durante las lluvias, el agua encontrará un canal para explayarse hacia la laguna costera sin poner en peligro a los habitantes.
Esta solución otorga una gran tranquilidad a los comerciantes y vecinos ubicados río abajo, quienes padecieron durante décadas los embates de las grandes tormentas. A su vez, la iniciativa favorece la reconexión de la corriente fluvial con el océano Pacífico y restaura el equilibrio biológico de la zona. El impacto ecológico beneficiará directamente a especies amenazadas de la región, como la trucha cabeza de acero (steelhead), que recuperará su ruta ancestral de desove, y la rana de patas rojas de California, cuyo hábitat natural había quedado fragmentado.
La transformación completa del área requiere una suma de 57,5 millones de dólares. A raíz de esto, diversas entidades lideran la causa, con el Big Sur Land Trust y las autoridades del condado de Monterey a la cabeza. Hasta el momento, los promotores reunieron cerca de 25 millones de dólares gracias a varias subvenciones estatales y privadas. El inicio de las obras civiles depende únicamente de la liberación final de los recursos federales que esperan aprobación en las oficinas de gobierno.
Así es como la decisión del intérprete de Los puentes de Madison logró que lo que iba a ser otro barrio cerrado lleno de mansiones se convirtiera en un espacio natural protegido para los animales de la zona y en un parque público para que todos lo puedan disfrutar.